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  • ESPECIAL. Teatro LGBT

    En los últimos años, la escena teatral limeña se ha visto fortalecida por la cada vez mayor presencia de voces y discursos locales. Tanto los concursos de dramaturgia (1) como las iniciativas de colectivos de artistas independientes han ampliado la cantidad de obras cuyos creadores se han acercado a temáticas que hablan desde nuestras realidades.

    Dentro de este universo se encuentra  el teatro LGBT (2). Si bien en décadas pasadas se registra la existencia de obras, artistas y agrupaciones que han abordado las temáticas vinculadas a la diversidad sexual, en los últimos años se observa la presencia de creadores-activistas y de una búsqueda cada vez más amplia de lenguajes y estilos escénicos.

    Teatro testimonial, cabaret, drama, stand up comedy e, incluso, teatro para niños, han sido las diferentes formas en que un puñado de artistas han buscado reivindicar sus propios temas en escena.

    “Todo empieza con la necesidad de poner las voces de las personas LGBT en un escenario”, nos dice Gabriel de la Cruz. Él, durante su permanencia dentro del colectivo ‘No Tengo Miedo’, se encargó de la dirección de tres montajes de teatro testimonial.

    De la Cruz reconoce como parte de sus motivaciones la ausencia de representación que sufren los miembros de esta comunidad en la cultura y los medios. “No nos encuentras, y si nos encuentras es para vernos caricaturizados”.

    Similar percepción tiene Carolina Silva Santisteban, productora y directora, quien afirma que el teatro ofrece una oportunidad para “visibilizar lo que pasamos como personas LGTB ante la ausencia de leyes que nos protejan, que nos reconozcan”.

    El trabajo de ambos artistas tiene en común -además su rol activista- el abordaje del universo de las personas LGTB desde el testimonio.

    Gabriel inició este recorrido acompañado del director Sebastián Rubio, con quien estrenó el espectáculo ‘Desde afuera’. En dicho montaje, cinco personas de distintas generaciones y procedencias exponen lo que implica ser gay, lesbiana, bisexual o transexual en Lima.

    Luego de este trabajo seguirían ‘Un monstruo bajo mi cama’, donde jóvenes homosexuales comparten sus experiencias sobre exponer su sexualidad a sus familias, y, acompañado en la dirección por Paloma Carpio, ‘Al otro lado del espejo’, que cuenta con testimonios de mujeres transgénero.

    “Las tres obras comparten el hecho de contar una historia a partir de un testimonio personal, que sean las mismas personas las que lo cuenten y que estas personas no tengan experiencia escénica”, explica Gabriel. También afirma que con ello “la obra se vuelve más coloquial, creo que hay más horizontalidad entre el público y el actor”.

    Para montar ‘Cuando seamos libres’, su primer espectáculo,  Carolina Silva Santisteban partió de una iniciativa muy personal. “Yo quería salir del closet y aprovechar para decir algo más. Eso luego se fue fusionando con los testimonios de los demás actores hasta volverse algo más colectivo. Yo escribí la obra pensando en mis papás, pensando en personas como ellos”.

    También de características testimoniales, pero esta vez en clave de humor, Carolina creó el espectáculo de stand up comedy titulado ‘Choripan’. “En él hablo de mi salida del closet, de la relación con mis papás, de mi primer amor, de como era de chiquilla”.

    La directora y actriz considera que trabajar a partir de su propio testimonio resulta potente. “Me gusta el hecho de hacer reír con lo que alguna vez me dolió. Creo que a través de la risa se pueden sanar heridas”.

    También desde el humor surge Congreso, obra dirigida por Gabriel de la Cruz dentro del Festival Sala de Parto del Teatro La Plaza.

    Gabriel afirma que el debate sobre los derechos LGBT a nivel de Congreso es muy básico. “Entonces surgió la posibilidad de crear a partir de la forma como hablan los congresistas”. Ello permitió la dirección de un montaje en el que “vas a ver una obra con Ernesto Pimentel, a matarte de risa, pero a partir de cosas que de verdad están sucediendo”.

    Alejandro Clavier, director del Festival Sala de Parto  cuenta que ‘Congreso’ surge “del interés de hacer algo que esté cerca del cabaret político. Hay mucho humor, falta de solemnidad, queremos pasarla bien, pero estamos hablando de las cosas que están pasando allá afuera. El humor es también una forma de hablar de estos temas”.

    Pero ‘Congreso’ no es el primer montaje de temática LGBT que surge del Teatro La Plaza y que tiene a Alejandro Clavier como protagonista. Y es que bajo su dirección se estrenó la obra de teatro para niños ‘Simón el Topo’.

    Esta obra, a través de la manipulación de títeres, cuenta la historia de Simón, un pequeño topo que va descubriendo que tiene gustos y preferencias distintas a los de los demás. Todo el montaje se desarrolla utilizando un idioma inventado; según su director, “con la intención que el padre o la madre puedan tener la libertad de administrar el contenido de la obra de acuerdo a su comodidad”.

    Este montaje es una adaptación del cuento original de la psicóloga española Carmen de Manuel. Quien lo escribe inspirada en su trabajo con niños.

    Alejandro nos dice: “es una historia muy sencilla pero con una voluntad sanadora enorme. La adaptación la escribí pensando en mí mismo, en mi ‘yo’ de seis años”. Y coincide con lo afirmado por los otros artistas cuando asegura que “en la escuela, en la televisión, en todas partes, solo existieron para mí referencias de lo negativo que es un homosexual. Y ningún contrapeso”. Por ello considera que ‘Simón el topo’ puede servir como un espacio de contención para niños y familias que estén pasando por ese proceso.

    Daniel Fernández escribió El arco iris en las manos y su obra fue premiada con el tercer puesto en el Concurso Nacional Nueva Dramaturgia Peruana 2015. Dusan Fung, actor, director y activista LGTB, miembro de la compañía ‘Imaginario Colectivo’, asumió la dirección del montaje.

    En esta obra se expone los avatares en la vida de una mujer transgénero. “Es un texto crudo, directo. Y decidimos mostrar su crudeza. Si había que hacer una escena sexual, se hacía”, nos dice su director.

    Dusan afirma que ‘El arco iris en las manos’ es un montaje incómodo, no solo por las escenas sexuales, sino especialmente por “entender la identidad de una persona transgénero”. “Dentro de mi activismo no necesariamente había incluido la problemática de las mujeres trans”, nos revela, “por eso la obra es incómoda, porque habla de lo que no se está hablando”.

    Pero, ¿cómo se genera este movimiento de creación LGBT?

    El investigador teatral Percy Encinas recoge en su texto ‘Teatro, política y sexualidades en la escena limeña’ (3) un abundante listado de montajes que han abordado desde los años ’70 el universo LGTB. Edgar Guillén, Luis Felipe Ormeño, Alberto Montalva o Bruno Ortíz son algunas de estas voces que a lo largo de cuatro décadas han generado espacios para que sus temáticas y estéticas se acerquen al público (4).

    Así lo reconoce Dusan Fung cuando menciona como referentes al Teatro del Sol o a los artistas Giuseppe Campuzano y Germaín Machuca.

    Sin embargo, Gabriel de la Cruz plantea que “este es el momento en que el teatro LGBT habla de esta manera. En años anteriores lo ha hecho de otra forma. Probablemente este movimiento surja ahora porque sentimos que las cosas en el Congreso no van a avanzar”.

    Y es que para Gabriel la presentación, en el Congreso de la República, del Proyecto de Ley de Unión Civil para personas del mismo sexo fue lo que abrió el debate sobre la población LGTB en el Perú. Un debate a nivel político que se trasladó a la sociedad civil y desde ésta hacia el teatro.

    Siguiendo este razonamiento, es el momento político de la comunidad LGBT el que ha impulsado positivamente a la creación de espectáculos de calidad en forma y contenido. Y este impulso ha generado la aparición de nuevos espacios como el FIAED, Festival internacional de Artes Escénicas por la Diversidad, dirigido por Carolina Silva Santisteban. O como la nueva sección de voces LGBT que propondrá el Festival Sala de Parto.

    Sin embargo, queda mucho trabajo pendiente. La gestión del público para el teatro ya es bastante dificultosa, ello se complica más cuando se trata de una cartelera con contenidos tan específicos.

    Carolina Silva Santisteban afirma que parte de las dificultades está en la existencia de una ‘cultura de closet’. Asimismo, en las reticencias de las empresas auspiciadoras a comprometerse totalmente por miedo a sus clientes conservadores.

    “Por lo general es un público ya ganado. El reto es cómo lograr invitar a gente que no esté involucrada con nuestra lucha”, afirma Gabriel de la Cruz. Así, esta búsqueda de público se emparenta con la necesidad de sensibilizar a más personas respecto sus demandas.

    Dusan Fung nos cuenta que “desde ‘Imaginario Colectivo’ pensamos mucho en generar un canal, o una plataforma, que invite a entender que esta no es una lucha exclusiva de la comunidad LGBT; sino una lucha de todos y de todas por tener derechos universales”.

    Para ello, al menos a nivel de gestión, Carolina Silva Santisteban ha encontrado en Youtube una manera de atraer público para el teatro. “Para ‘Cuando seamos libres’ empezamos a subir videos y mucha gente nos empezó a seguir. La dinámica de los youtubers genera un vínculo muy cercanos con los seguidores”.

    Así, entre la creación, el activismo y la gestión, las temáticas LGBT encuentran un espacio en la cartelera. La presencia de este teatro diverso resulta un síntoma de los nuevos tiempos en las luchas políticas de la sociedad civil y una señal de apertura y creatividad en la escena local.

    (1) Desde el 2006 el Teatro Británico viene realizando 6 ediciones del Concurso de Dramaturgia Peruana ‘Ponemos tu obra en escena’. Desde el 2012 el Teatro La Plaza desarrolla en concurso de Dramaturgia Sala de Parto. Desde el 2013 el ministerio de Cultura viene convocando el Concurso Nacional Nueva Dramaturgia Peruana. Desde el 2016 el Centro Cultural de la Universidad de Lima ha convocado el Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab.

    (2) Según Wikipedia: LGBT es la sigla compuesta por las iniciales de las palabras Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales. En sentido estricto agrupa a las personas con las orientaciones sexuales e identidades de género relativas a esas cuatro palabras.Para el presente texto nos referiremos a teatro LGBT a las puestas en escena que reivindican los reclamos y necesidades de esta comunidad.

    (3) Texto publicado en el libro ‘Otras geografías / otros mapas teatrales’ editado por Carlos Dimeo Álvarez y Jorge Dubatti.

    (4) Actualmente, Sebastián Eddowes viene desarrollando un profundo trabajo de análisis de la obra de dramaturgos locales en su columna El lobby gay de la web teatroclub.pe

    (*) Imágenes tomadas de aquí y aquí.

  • CRÓNICA. El arco iris en las manos

    En el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores se presentó ‘El arco iris en las manos’, obra escrita por Daniel Fernández y que fuera premiada con el tercer puesto en el Concurso Nacional ‘Nueva Dramaturgia Peruana 2015’ del Ministerio de Cultura. El montaje fue dirigido por Dusan Fung y producido por Imaginario Colectivo.

    ‘El arco iris en las manos’ expone la historia de una joven mujer transgénero (Mario/Marita) que se gana la vida como trabajadora sexual. Ella, en su decisión de iniciar estudios de contabilidad en un instituto, se ve confrontada con la compleja relación que tiene con su amante y con su propia madre.

    El diseño escénico de la obra está compuesto por tres tarimas ubicadas al borde del escenario. Un micrófono ubicado en la tarima central -más alta que las laterales-, y un catre a uno de los lados, son los únicos elementos escenográficos. Una linea de luces de colores, discreta referencia a escenarios discotequeros, se ubica al borde de cada tarima. Dos banderas -una gay, la otra, transgénero- coronan, desde lo alto, el escenario.

    A partir de estas características escenográficas -los diferentes niveles de las tarimas, la escasez de elementos- el montaje logra una adecuada fluidez entre los distintos espacios ficcionales de la obra. Pues los tránsitos entre el cuarto de Marita, la casa de su madre y los espacios urbanos son resueltos con sencillez y claridad.

    El texto, desde su estructura dramática, presenta tres bloques que coinciden con el paso del tiempo ficcional.

    Una primera parte presenta a los personajes, las situaciones y los conflictos. Por un lado, la relación de Marita con su madre. Una mujer cruel y manipuladora que la rechaza por su condición identitaria y laboral, pero que no tiene reparos en exigirle dinero. Por el otro, el vínculo con su amante. Un rufián que, pese a más de diez años de relación, le ofrece afecto a escondidas y le pide dinero. Así, mientras él lleva una vida pública de ‘macho soltero’, ella debe esperarlo en su cuarto. Finalmente, la relación con ‘Vandrea’, una mujer transgénero mayor que ella, su mejor amiga, confidente y cuidadora, que la alienta en sus proyectos y le aconseja liberarse del peso de las relaciones dañinas.

    En la segunda parte de la obra, los conflictos entre los personajes alcanzan un pico que los lleva a su resolución. Pese a lo dramático de cada confrontación, la protagonista decide poner fin a su dependencia emocional cortando el vínculo con su madre y con su amante.

    Así, en el bloque final -donde la protagonista consigue su objetivo de culminar sus estudios- la obra propone encuentros y situaciones que buscan cerrar los cabos sueltos de cada personaje y fortalecer el contexto general de la historia.

    Estos tres bloques comparten entre sí la presencia de diálogos, monólogos y la presencia de la figura del narrador-testigo. Éste aparece desde el inicio del montaje, incluido con sutileza en la primera escena, en el personaje de ‘Vandrea’; quien con sus comentarios y acotaciones -dirigidos al público- expone y contextualiza detalles del universo de la obra.

    Sin embargo, la práctica de este ‘monólogo de contexto’ no es exclusiva de ‘Vandrea’, como tampoco el éxito de su uso. Pues, si bien Marita lo utiliza con similares objetivos -exponer un universo, componer una atmósfera-, los monólogos de la madre, la hermana y el amante resultan explicativos sobre las decisiones de cada uno. Así, mientras los primeros sirven para contextualizar, los últimos son útiles en tanto resuelven de manera retórica las motivaciones de los personajes.

    Este reiterativo uso del recurso explicativo, sumado a la construcción arquetípica de los personajes -madre manipuladora, hermana débil, amante rufián, amiga comprensiva-, debilita el ritmo de la puesta y la acerca a las fronteras del melodrama.

    Ello, el melodrama, produce efectos contradictorios. Pues, por un lado, simplifica los conflictos y las motivaciones de los personajes. Además de ello, genera una atmósfera edulcorada frente a una realidad -expuesta por la misma obra- bastante más que sombría.

    Por otro lado, la realidad que expone ‘El arco iris en las manos’ no se encuentra lejana ni al melodrama ni a los arquetipos. Pues el rechazo familiar, el abuso emocional, las relaciones clandestinas, el servicio sexual como opción laboral, y una larga serie de prejuicios acompañan la vida de las mujeres transgénero en nuestra sociedad.

    Así, Fung asume el riesgo de recorrer con presteza el territorio melodramático, a la vez que propone cadencia y detalle en la construcción de los universos personales de la protagonista. La sordidez de la escena sexual con un cliente, el erotismo de los encuentros con su amante, el sentido del humor y la complicidad de las amigas, la soledad de ‘Vandrea’ al ser expulsada de su casa, son compuestos con atildado pulso en la dirección y resueltos con talento y sensibilidad en las actuaciones.

    La misma afirmación puede hacerse acerca del manejo de los planos espaciales, temporales y de la realidad; pues los tránsitos resultan claros y fluidos.

    ‘El arco iris en las manos’ es un drama familiar, un drama personal y un drama social. A través de un personaje, y su historia, pone en escena la voz de los que no tienen voz. Visibiliza a uno de los grupos más vulnerables de la sociedad. Compone sus universos alternado sencillez y complejidad.

    Usa una anécdota simple en apariencia -una persona quiere estudiar-, que se pone en cuestión cuando se confronta con el pensamiento hegemónico -“los monstruos como tú solo sirven para puta o para peluquera”- y se enfrenta a él.

    Por ello, aunque el happy end de cierre resulte demasiado edulcorado, deviene en un necesario balance ante la exhibición de deshumanización que rodea a la protagonista. Y es que esta combinación de visceralidad y esperanza es parte esencial del manifiesto implícito de la obra.

    (*) Imagen tomada de aquí.

    Dramaturgia: Daniel Fernández.

    Dirección: Dusan Fung.

    En escena: Tatiana Espinoza, Miguel Álvarez, Eduardo Ramos, Mariajosé Vega, Miguel Dávalos.

    Asesora de contenido: Malú Machuca.

    Asistente de dirección: Vanessa Geldres.

    Producción General: Imaginario Colectivo.

    Co Producción: Willy Guerra, Mónica Risi.

    Escenografía: Eugenié Tazé.

    Dirección Musical: Merian.

  • CRÓNICA. Congreso

    ‘Congreso’ es el título de una de las obras estrenadas en el Festival Sala de Parto 2017. El texto, escrito por Juan Osorio, Pablo Saldarriaga y Alejandro Clavier, contó con la dirección de Gabriel de la Cruz y la interpretación estelar de Ernesto Pimentel.

    Al ingresar a la sala del Teatro La Plaza el público encuentra definido el espacio de representación. Al centro del escenario se ubica una elegante mesa de escritorio, acompañada de un crucifijo y un Pabellón Nacional. Detrás de ella, enmarcando el espacio escénico, cuelga un telón rojo y, en lo alto, se observan unas luces que forman la palabra ‘CONGRESO’.

    El telón y las luces ofrecen las primeras señales del tono de la puesta en escena. Pues su discreto acercamiento al cabaret y al viejo café teatro limeño dialoga con alguno de los planteamientos del montaje: un personaje travestido, una propuesta de humor y actualidad, la ruptura de la cuarta pared, la inclusión de diálogo con el público.

    En ‘Congreso’ un personaje femenino se presenta como la nueva Presidenta del Poder Legislativo. Se dirige a la platea como miembros del pleno. A partir de esta convención, el personaje desarrolla una secuencia de situaciones vinculadas a la práctica legislativa: ofrece su discurso de asunción, plantea proyectos de Ley, dirige votaciones, otorga y retira la palabra a los congresistas.

    Esta dinámica es abordada desde distintos estilos de la comedia. Así, existe un humor realista-costumbrista, fundado en situaciones de la realidad política y social; un humor absurdo, potenciado por el personaje; y un humor popular, desarrollado en los comentarios de la protagonista.

    De esta manera, la discusión sobre un proyecto de Ley para reubicar el Congreso, o para prohibir que dos personas viajen en una motocicleta, comparte espacio con un monólogo sobre la disminución de volumen que sufre un ave al ser cocinada al horno; y, a su vez, con frases que apelan al humor -en forma de burla e ironía- sobre las características físicas de alguna persona.

    El progreso de las distintas dinámicas congresales lleva a la obra a una segunda parte. En ésta, dos actores-congresistas (que desconocen el texto a interpretar y lo leen en escena) argumentan y polemizan respecto a un proyecto de ley que busca prohibir la homosexualidad. Los argumentos expuestos por el defensor del proyecto se basan en frases enunciadas por congresistas de la República peruana. Así, la realidad ingresa al escenario ficcional en forma de humor, absurdo y reflexión.

    La dinámica generada por los dos polemistas es sostenida por la performance de la protagonista. Y es que, en ocasiones, la discusión pierde ritmo dramático y humorístico. Es ahí donde Ernesto Pimentel, con toda su experiencia a cuestas, interviene y maneja los pulsos  de cada escena.

    Al concluir la exposición de ambos congresistas, el proyecto es sometido a votación del pleno-platea. Y es aquí donde, luego de su rechazo, acontece el momento final y más dramático de la puesta.

    La clave de humor de la obra permite al público reír del incorrecto comportamiento de la Presidenta del Congreso. Sus acciones cercanas a la corrupción y al discurso más conservador se encuentran, evidentemente, cargados de ironía.

    Sin embargo, en la fase final de la pieza, la protagonista enuncia un monólogo donde explica que ella no está de acuerdo con los proyectos ultra conservadores, que a ella también le parecen una barbaridad. Pero que su rol, y el del público-pleno, no es legislar de acuerdo a lo que creen sino a favor de lo que creen las mayorías (por más equivocadas que sean esas creencias).

    Este epílogo, fundado en la realpolitik, moviliza al espectador. Lo saca del humor y de la complacencia del discurso políticamente correcto.

    Pues, ¿será solo el Congreso quien, por medio de leyes, consiga una mejor convivencia social?, ¿el respeto de unos hacia otros surge por decreto?, ¿cuál es el rol real de la representación?

    Este final le genera ruido a la dinámica planteada por el resto de la obra. Y, dada su búsqueda de afectar al espectador, resulta positivo -aunque polémico- que así sea.

    ‘Congreso’ es un montaje de humor social y político. Su coqueteo con el café teatro y el cabaret le permite abordar la comedia desde distintos enfoques. Es, quizá, su acercamiento al humor popular el más controversial. Sin embargo, el manejo del intérprete logra que la incorrección de sus frases posea el tono y la energía adecuada para que, más allá del estilo, no se lea como una agresión al espectador. Y es que Pimentel imprime a su personaje un tono sobrio que potencia, por oposición, el humor de cada situación del montaje.

    Pimentel aporta, inevitablemente, desde su rol de ícono popular televisivo; y desde lo controversial que ello puede resultar.

    Es el performer que se empoderó pese a los prejuicios que su personaje emblemático -La Chola Chabuca- pudiera generar: un travesti representando a una mujer andina. Un personaje que rompía con la imagen de la mujer andina sumisa y tímida. Un personaje al cual ninguna figura pública podía dejar de visitar en su secuencia ‘Aló Chabuca’. Pero también, un personaje que ha sido parte de muchas de las dinámicas perversas de la televisión actual.

    Frases.

    “No creo que exista tal diferencia. Pero sí es importante trabajar con personas que tienen tan clara la problemática”. (Juan Osorio, frente a la pregunta “¿qué se siente trabajar al lado de tanto maricón?”).

    Soy heterosexual y me parece importante que el discurso no esté cerrado solo en el universo gay. Quisiera que mi labor como comunicador y como heterosexual sirva para abrir el discurso y la comunicación. Pablo Saldarriaga.

    “Esta obra está enmarcada en una nueva línea del festival, que es el de las voces LGTBIQ en el Perú. Y seguirá abierta hasta que se apruebe el matrimonio homosexual en el Perú”. Alejandro Clavier.

    “Esta es una oportunidad para llamar a la acción. Para reírnos y pensar, y hacer algo. Porque afuera hay gente organizada contra los derechos de la comunidad LGTBIQ”. Gabriel de la Cruz.

    “Yo no soy responsable”. Ernesto Pimentel (como respuesta a frase “Muchos hemos crecido contigo”).

    “Si ser gay en el Perú fuera una religión sería más fácil. Es una situación donde uno no se identifica con el otro”. Ernesto Pimentel.

    “No me gusta que me digan travesti como insulto”. Ernesto Pimentel.

    “Tengo el presupuesto para ponerme cuatro tetas y dos conchas pero no me importa”. Ernesto Pimentel.

    “Mi mayor orgullo no es hacer esta obra sino ser parte de esto que se llama Sala de Parto. Me importa trabajar con gente que cree en lo que hace”. Ernesto Pimentel.

    (*) Imágenes tomadas de aquí.

    Dramaturgia: Juan Osorio, Pablo Saldarriaga, Alejandro Clavier.

    Dirección: Gabriel de la Cruz.

    En escena: Ernesto Pimentel, Rodrigo Sánchez Patiño, Giuliana León.

  • CRÓNICA. N. A. Ninguna de las anteriores

    Bajo el rótulo ‘REPITE REPONE PRESENTA’ el colectivo ‘Panparamayo’ viene realizando una temporada con obras de su repertorio. Esta serie de presentaciones, que se extiende hasta el mes de noviembre, tuvo como primer montaje  a ‘N. A. Ninguna de las anteriores’. Dicho trabajo, dirigido por Mario Ballón, se presentó los sábados de agosto en la sala de Teatro Ensamble.

    ‘N. A. Ninguna de las anteriores’ es una obra que, bajo una estructura fragmentaria, aborda a la masculinidad como eje temático. Y lo hace retando sus límites canónicos. Pues, si desde un punto de vista conservador se asocia la masculinidad con el imaginario del varón heterosexual, este montaje se aproxima al tema a partir de las sexualidades diversas.

    La estructura dramatúrgica de la obra se sostiene en la alternada evolución de tres líneas dramáticas. Cada una de ellas corresponde a un personaje masculino, y posee su propia dinámica interna, estilo de representación y manera de plantear el conflicto.

    Así, el primer personaje es un joven que se encuentra en el proceso de informar a su familia sobre su oculta orientación sexual. El desarrollo de su conflicto personal se intercala con la ejecución de un taller/capacitación donde él orienta al público sobre los derechos humanos homosexuales. De esta manera, el montaje sorprende al romper la cuarta pared y dirigirse al público por medio de monólogos e interacciones cargados de humor e ironía.

    El segundo personaje expone las prácticas y conflictos cotidianos de un hombre cuya sexualidad se encuentra en proceso de descubrimiento y aceptación. En su accionar cohabitan estilos -como la farsa y el naturalismo- y lenguajes -escenas que se afirman en la palabra, cuadros que se elaboran a partir de imágenes-.

    Finalmente, el tercero muestra la preparación de un actor en la composición de su personaje: un ‘machito bacán’. Su desarrollo posee cierto misterio, y suma acciones físicas, voces en off y lecturas de manuales de actuación. En este personaje, la construcción de un rol específico deviene en la metáfora de la construcción de una masculinidad agresiva, ‘achorada’.

    Es así que, a través de estos tres hombres, ‘N.A. ninguna de las anteriores’ crea un paralelo dramático entre las obligaciones que implica el ejercicio de una masculinidad arquetípica, y los prejuicios y dificultades a los que se enfrentan los varones con orientaciones y prácticas fuera de aquellos límites.

    Este paralelo, que señala con agudeza los absurdos de ambas situaciones, se vale de otro arquetipo: el del rol de la mujer en las diferentes escenas de la obra. Ello, aunque podría resultar ideológicamente contradictorio -pues implicaría una mirada machista de los roles femeninos- pone en juego las dinámicas de poder/dependencia en la construcción de la masculinidad (y de la imagen masculina). Así, la mujer en escena es madre o amante. Es alguien de quien depender o alguien a quien poseer (o denigrar, como en los monólogos del actor/personaje).

    Sin embargo, no deja de llamar la atención que también sean mujeres quienes fungen de asistentes del actor/tallerista. Con lo cual puede plantearse una contradicción por omisión.

    ‘N. A. Ninguna de las anteriores’ es una obra que reta al espectador. Su estructura fragmentaria y la combinación de lenguajes y estilos escénicos ponen en riesgo -especialmente durante la primera mitad del montaje- la claridad de sus convenciones. Y es que su diseño dramatúrgico exige que el espectador la re-construya una vez develados los conflictos y situaciones de cada personaje. Así, hacia el final, las imágenes abstractas y las parodias costumbristas que lo componen cobran un nuevo sentido. Con ello el concepto y el discurso de la obra se refuerzan.

    ‘N. A. Ninguna de las anteriores’ recurre al humor como lenguaje -corrosivo, en muchos casos- pero también como herramienta rítmica. Su presencia desahoga densidades y ritmos pausados.

    Sin embargo, las limitaciones técnicas del espacio perjudican la fluidez del montaje. Y es que a la escasez de luz -que no permite apreciar con claridad las contra escenas- se suma el reiterativo tránsito en fade out; el cual resta ritmo a una obra que propone exigencias al espectador.

    ‘REPITE REPONE PRESENTA’, del colectivo ‘Panparamayo’ es una buena noticia para la escena local. Permite difundir y conocer el trabajo de un colectivo joven y persistente. Asimismo, la presencia de ‘N. A. Ninguna de las anteriores’ ofrece la oportunidad de ampliar la necesaria lectura de la temática de género en las artes escénicas.

    Más información sobre Panparamayo aquí.

    Más información sobre ‘N.A. Ninguna de las anteriores’ aquí.

    Dirección: Mario Ballón.

    En escena: Verity Vélez de Villa, Sandro La Torre, César Golac, Mario Ballón.

    Asistencia de dirección: Claudia Alecchi.