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  • CRÓNICA. Duelo en Malambo

    ‘Duelo en Malambo’, dirigida por Luis Sandoval y Rafael Santa Cruz, es la obra ganadora de la Residencia Teatro – Gran Formato 2014, convocada por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad Metropolitana de Lima, a través de la Subgerencia de Artes Escénicas en Industrias Culturales.

    Dicho montaje se presentó en una temporada de dos semanas, en el Teatro Municipal, entre los días  18 y 28 de septiembre. Asimismo, fue parte del FAEL 2014 con dos funciones en el Teatro Municipal, y una función gratuita en la Plazuela de Presa, en el Rímac.

    ‘Duelo en Malambo’ es un montaje que, utilizando diversos recursos técnicos y escénicos – teatro, danza, música y video – escenifica la historia de un duelo a muerte entre dos faitesdel bajo mundo limeño; a la vez que muestra el contexto en que dicho suceso ocurrió – barrio de Malambo, a inicios del siglo pasado –.

    Cabe mencionar que las diferentes manifestaciones artísticas utilizadas en este montaje tienen una raíz – o han sido apropiadas y re-significadas – en la cultura afroperuana. De esta manera, la obra plantea la construcción de una estética y un carácter propios.

    La estructura de ‘Duelo en Malambo’ es similar a la que propone el Teatro Musical. Así, la acción y la anécdota principal se desarrollan tanto en escenas ‘actuadas’, como en otras donde lo que predomina es el  baile, la coreografía, el canto  y la música.

    De este modo, los diálogos que exponen la relación entre los dos personajes principales, y las razones por las que se retarán a muerte, son planteados de manera fragmentaria; siendo intercalados  con momentos donde la música y la coreografía sirven para la construcción de escenas que contextualizan la época y el entorno – escenas ‘de contexto’ -.

    Así, a través de la percusión corporal, el uso de objetos, la coreografía o la danza aérea, se ofrece información acerca del carácter popular del barrio de Malambo, del trabajo cotidiano de los personajes, de las acciones delictivas de una banda de asaltantes o de la represión a las manifestaciones sindicales.

    Es necesario apuntar que todos los elementos mencionados anteriormente cohabitan con la estructura sonora de la obra. La cual – interpretada en vivo por un estupendo marco musical – combina referencias tradicionales, contemporáneas y antillanas, para generar una trama paralela que – indistintamente – guía y acompaña al desarrollo de la anécdota principal.

    De esta manera, la dirección de la obra logra construir un espectáculo que, si bien apuesta por ser fragmentario, consigue ofrecer y desarrollar su anécdota con claridad; a la vez que exhibe un amplio bagaje en el manejo de diferentes recursos escénicos.

    Sin embargo, ello no niega la existencia de ciertos elementos frágiles dentro de la propuesta de ‘Duelo en Malambo’. Y es que, ante una demostración tan amplia de recursos y lenguajes escénicos, que son utilizados para componer las escenas ‘de contexto’, son éstas últimas las que, en ocasiones, terminan siendo devoradas por los recursos que las constituyen. Ello genera una sensación de prescindencia en algunos cuadros y escenas.

    Así, por ejemplo, el espectáculo propone una escena que muestra coreográficamente una manifestación sindical. La cual, si bien resulta eficiente y estéticamente atractiva, propone un pequeño universo – trabajadores, sindicatos, manifestaciones, represión – que no vuelve a ser tocado a lo largo de la obra.

    Similar situación ocurre con una escena de humor que muestra el asalto a una casa. Esta, si bien puede servir para reforzar el liderazgo delictivo de uno de los personajes, no genera diálogo con el resto de la obra; tanto a nivel técnico – coreografía aérea -, de carácter – el uso del humor a través de la torpeza – y de dramaturgia – queda bastante claro, a lo largo de la obra, quien es el líder y personaje más peligroso -.

    A esto puede sumarse el uso de un video que busca asociar las notas policiales de la época con el desarrollo de la prensa popular – mitad del siglo pasado – y, asimismo, con la prensa amarilla actual. En este caso, si bien hay elementos comunes, no se está contextualizando el crecimiento de los distintos tipos de prensa de acuerdo a cada época; ni el hecho de que la noticia sangrienta, si bien su tratamiento suele ser ‘amarillista’, es solo uno de los tipos-estilos de noticias de la prensa escrita.

    Por otro lado, y poniendo atención en otra de las apuestas del montaje, la estética planteada en algunas escenas se aleja de la búsqueda por la representación-construcción de una identidad afroperuana y se acerca más a las referencias del musical neoyorquino y la estética antillana. Ejemplo de ello son los vestuarios  utilizados en la escena de de la manifestación sindical o en las que se desarrollan en el cabaret.

    Sin embargo, pese a estos detalles, el discurso integral del montaje no se ve afectado ni a nivel estructural – donde queda claro que es lo que se quiere contar y cómo hacerlo – ni a nivel estético – pese a los coqueteos con el musical norteamericano -.

    ‘Duelo en Malambo’ es una obra de Teatro Musical con elenco y raíces afroperuanas. Este montaje usa una anécdota como punto de partida para la exhibición de diferentes manifestaciones – tradicionales y contemporáneas – de nuestra cultura afro; sin descuidar por ello el adecuado desarrollo de la historia que plantea. Para lograr su objetivo cuenta con un estupendo elenco de músicos y bailarines afroperuanos, quienes hacen uso de toda su versatilidad para construir un espectáculo multidisciplinario de gran factura.

    ‘Duelo en Malambo’ es un montaje de gran formato que utiliza, de forma efectiva, varios de los elementos que han sido parte de las búsquedas – y fundamentales en montajes anteriores – del grupo Teatro del Milenio. Dicho esto, podría considerarse a este montaje – y sería un triunfo para la escena local que así fuera – como un punto de llegada en las investigaciones de este colectivo escénico y un estímulo para futuras indagaciones.

    (*) Foto: Difusión del FAEL 2014.

    Dirección: Luis Sandoval, Rafael Santa Cruz.

    En escena: Juan Pablo Lostanau, Marco Campos, Lalo Izquierdo, Charo Goyoneche, Eduardo Días, Andree Liendo, José Luis Saldamando, Juan Aparicio, Antonio Vílchez, Jaime Zevallos, Diego Orbegoso, Héctor Arévalo, Alejandro Villagomez, Gustavo Paredes, Alejandro Sánchez, Ivón Muñoz, Sara Calmet, Wendy Cotito, Emilia Narazas.

    Músicos: Roberto Arguedas, Bruno Hayre, Catalina Robles.

    Dirección Musical: Roberto Arguedas.

  • CRÓNICA. Esto es Reality

    ‘Esto es Reality’, dirigida por Cristina Velarde y Christian Olivares, es una de las obras ganadoras de la Residencia en Danza – Pequeño Formato 2014, convocada por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad de Lima, a través de la Subgerencia de Artes Escénicas e Industrias Culturales. Dicho montaje estuvo programado entre los días 7 y 10 de agosto, en la Plazuela de las Artes del Teatro Municipal. Por motivos de fuerza mayor, únicamente fue presentada en la primera de las fechas en mención. Además de ello, se presentó también dentro del marco del FAEL 2014, los días 25 y 26 de noviembre, en la sala del la Asociación de Artistas Aficionados – A.A.A.

    ‘Esto es Reality’ es una obra de danza contemporánea que expone la historia de tres personajes que transitan por las dinámicas del éxito y fracaso como figuras de la televisión. Para lograr su objetivo, los directores recurren al movimiento, al uso de recursos teatrales,
    la proyección de video, el circuito cerrado y la música en vivo.

    ‘Esto es Reality’ presenta a personajes construidos de manera diversa. Así, por ejemplo, la animadora de televisión  es mostrada  a través de una representación teatral naturalista; mientras que otros personajes son presentados a través de la composición de imágenes y acciones – el boxeador -, la construcción a través de gesto y movimiento – la maquilladora – o la combinación de acción concreta y movimiento – el equipo de producción -.

    Esta diversidad en la construcción de los personajes discurre en perfecto diálogo con el equilibrio de protagonismo entre los mismos, tanto en lo referente a su presencia en escena como en – y más importante aún – lo que cada uno ofrece al montaje. Y es que el abanico de matices de las interpretaciones va desde el humor físico hasta el accionar operativo, pasando por el histrionismo, el juego coreográfico y la composición corporal.

    ‘Esto es Reality’ utiliza la mencionada diversidad de estilos para desarrollar su guión. Éste articula momentos que se caracterizan por una comunicación directa – reforzando la anécdota, siendo narrativo y expositivo – y otros donde la comunicación es simbólica – construyendo metáforas a través de la composición corporal, el uso de elementos y el juego coreográfico -. Este tramado simbólico sucede, principalmente, en las relaciones entre los personajes; especialmente cuando no existe textos o diálogos de por medio.

    Así, el montaje es eficiente gracias a un guión que permite un desarrollo claro de las anécdotas que propone. Asimismo, refuerza el sentido de su discurso con la presencia de escenas y cuadros más simbólicos, cuya sencillez metafórica facilita una lectura comprensible.

    Sin embargo, siendo meritorio el hecho de generar un espacio efectivo de comunicación entre el discurso de los artistas y la recepción del público, la simpleza de la composición de algunas escenas – incluso de grandes fragmentos del guión -, y la obviedad en la construcción de metáforas, generan la sensación de estar frente a un espectáculo efectivo, pero menor.

    Esta afirmación se sustenta, por ejemplo, en la presencia de elementos cuya funcionalidad es, cuando menos, decorativa. Una muestra de ello es la proyección inicial de un video, compuesto por imágenes de archivo televisivo, que mezcla algunas pocas escenas de violencia en programas de televisión – las cuales ofrecen un acercamiento al tema del montaje – junto con apariciones de políticos, deportistas y personajes de la farándula de los años ‘80 y ‘90. Así, el video, a través de la exposición de contenidos con origen y connotaciones tan diversas, no genera mayor nexo con lo que sucede en el resto del montaje.

    Asimismo, se puede mencionar el uso de una estructura móvil que funciona como una torre de luces. Este elemento es usado efectivamente en una escena – y forzado a aparecer, sin utilizar sus luminarias, en una segunda -, apareciendo sin dialogar, estética u operativamente, con el resto de elementos escenográficos con que cuenta la obra.

    Similar mención se puede hacer a la banda de músicos que componen, en vivo, el ambiente sonoro. Pues, si bien su trabajo musical contribuye en la creación de atmósferas a lo largo del montaje, su presencia física en el escenario no genera un aporte significativo a la propuesta escénica.

    El mismo destino corre el uso del circuito cerrado. En su primera aparición, es usado para representar simbólicamente la manipulación a la que son sometidos – por voluntad propia – los aspirantes a ser personajes de televisión. Sin embargo, pese a la efectividad de la escena, y al uso del lenguaje audiovisual dentro de un espectáculo que pretende acercarse a esos territorios, no siguió siendo explotado. Luego de ello, volvió a ser utilizado solo como camino para llegar a la escena final.

    Finalmente, dejando atrás la presencia inconstante de algunos elementos, vale la pena mencionar los momentos coreográficos de este montaje, los cuales son de diversa factura.

    Dentro de ellos, cabe destacar la brillante performance de Cory Cruz en la presentación de su personaje; el cual, sin palabras y sólo a través de movimientos, construye una escena de humor físico estupenda.

    Asimismo, pese a su brevedad, una de las escenas finales, que representa el caos en un set de televisión, constituye una construcción importante por la simultaneidad de acciones y la participación colectiva de todos los personajes.

    El resto de escenas coreográficas, lamentablemente, caen en la reiteración de la frontalidad y el uso excesivo del centro del escenario. Ello, si bien es funcional en el caso de las escenas del boxeador – gracias a la composición corporal, la contención de sus movimientos y la adecuada iluminación -, desluce las coreografías que simbolizan la manipulación de los personajes; las cuales, además, resultan redundantes por la similitud existente entre ellas.

    ‘Esto es Reality’ es una obra de danza contemporánea – entendida como el uso de las múltiples disciplinas del cuerpo, incluyendo a la voz – que recurre a lo anecdótico y a lo simbólico para representar a la realidad. En lo anecdótico su apuesta es por una representación que copie, que exhiba, la realidad – sin mayor énfasis o crítica que asumir lo negativo en la representación de la misma -. En lo simbólico, se puede inferir que su investigación contó con diversos elementos de búsqueda; sin embargo, las decisiones finales muestran una elección que decantó por el camino de la simpleza y la superficialidad.

    (*) Foto: Difusión del FAEL 2014.

    Dirección: Cristina Velarde, Christian Olivares.

    En escena: Cory Cruz, Augusto Montero, Úrsula Palomino, Cristina Velarde, Christian Olivares.

    Asesoría en dramaturgia: Diego López.

    Musicalización: Banda Terminar.

  • CRÓNICA. Hebra perdida

    ‘Hebra Perdida’, de Karine Aguirre-Morales, es una de las obras ganadoras de la Residencia en Danza – Pequeño Formato 2014, convocada por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad de Lima, a través de la Subgerencia de Artes Escénicas e Industrias Culturales. Dicho montaje se presentó entre los días  14 y 17 de agosto, en la Plazuela de las Artes del Teatro Municipal.

    ‘Hebra Perdida’ es una obra de danza contemporánea que, contrariamente a lo usual en la escena limeña, no se concentra principalmente en la propuesta de movimiento; sino que opta por apoyarse en el guión y en su estructura escenográfica.

    El guión de esta puesta en escena propone un suceso – un crimen -, un descubrimiento – la casa de la mujer asesinada y los tejidos hallados en el interior de la misma -, y la crisis que se desencadena a partir de ambos hechos. Estos tres elementos sirven como guía dramática para la realización de un recorrido que busca concluir en un proceso de transformación y reconciliación del protagonista.

    La propuesta del guión se encuentra fuertemente ligada a la estructura escenográfica. Ésta es de carácter monumental, de gran belleza e impacto visual, y está conformada por redes y tejidos suspendidos a diferentes alturas. Dichos tejidos – con sus entramados, formas y niveles – retan y sostienen al protagonista en su ascenso – literal y metafórico  – hacia el conflicto final.

    La escenografía, además de estar al servicio del guión, propone elementos simbólicos que invitan a lecturas diversas (el tejido como proceso e historia a des-andar, la presencia de formas que asemejan un paisaje neuronal, el cuerpo enredado en un tejido de ensueño, etc.); las cuales, pese a su multiplicidad, no atentan contra el sentido – o los sentidos – que la directora propone.

    El diseño sonoro fortalece la construcción escénica, entendida como el viaje físico-simbólico del protagonista, tanto en la creación de atmosferas – misteriosas, de ensoñación, esotéricas – como en el uso del sonido incidental.

    Este tramado (no hay casualidad posible en el uso del término) entre escenografía y guión, sumado al diseño sonoro, es la principal fortaleza de ‘Hebra Perdida’; siendo la ruta que guía al protagonista y la que permite que el público pueda seguirlo.

    Sin embargo, esta unión entre guión y escenografía incide en la presencia de ciertas limitaciones del montaje. Dichas  limitaciones se ponen de manifiesto a partir de dos situaciones. La primera, se basa en las pocas variantes de uso o manipulación que ofrecen los intérpretes al encarar la estructura escenográfica como elemento. La segunda, tiene que ver con que cada cuadro o escena se desarrolla en un fragmento distinto de la escenografía. Así, a través de estas dos características del montaje, se puede inferir la existencia de una fórmula, según la cual cada escena corresponde a una única acción y pertenece a un espacio determinado.

    Esta forma de resolución escénica, al confrontarse con una estructura de dimensiones monumentales – habitada únicamente por dos personajes -, origina que por momentos la escenografía resulte más importante, y atractiva, que la performance de los intérpretes.

    Asimismo, cabe mencionar que pese a la espectacularidad de la propuesta visual y la correcta resolución de las escenas aéreas, éstas últimas son pocas y breves. Ello – salvo en el uso de la cuerda en el ascenso del protagonista – ofrece la sensación de carencia de un nivel de dominio que permita un uso más variado de la estructura escenográfica.

    De este modo, resulta paradójico que los elementos que fortalecen y sostienen la propuesta de ‘Hebra Perdida’ sean los mismos que exponen sus limitaciones.

    Pese a ello, las mencionadas limitaciones no deslucen un trabajo que es claro y efectivo en su dirección, ritmo e intención. ‘Hebra Perdida’ compone recurriendo tanto a la anécdota como a la metáfora, y logra trascenderlas para construir momentos donde la frontera entre una y otra se desvanecen. Sumado a esto, ‘Hebra Perdida’ se fortalece desde lo sonoro, con una inteligente y sensible la construcción de ambientes; y desde lo plástico, a través de una atractiva instalación a gran escala.

    ‘Hebra Perdida’ asume sus riesgos y sus caminos desde el inicio del espectáculo, ofreciendo una propuesta que se aleja de los lugares comunes de la escena limeña.

    (*) Foto: Facebook del Teatro Municipal de Lima.

    Dirección: Karine Aguirre-Morales.

    En escena: Margot Lozano, Armando Palacios.

    Asistencia en Coreografía: Armando Palacios.

    Diseño y realización de escenografía: Valeria Valdizán.

    Diseño Sonoro y Música Original: Raúl Jardín.

    Diseño de iluminación: Lucho Tuesta.

  • OPINIÓN. FAEL 2013

    El pasado 30 de noviembre concluyó, con éxito, el Festival de Artes Escénicas del Lima – FAEL 2013. Dicho evento – organizado por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad Metropolitana de Lima, a través de la Jefatura de Teatros Municipales – se desarrolló a lo largo de 21 días, teniendo como escenarios a ocho sedes del Centro de Lima: Teatro Municipal de Lima, Teatro de la Asociación de Artistas Aficionados, Plazuela de las Artes, Auditorio AFP Integra del MALI, Casa Brescia, Casa Entre Nous, Plaza de Armas y Plaza San Martín. Espacios en los cuales se presentaron los trabajos de once compañías extranjeras y catorce nacionales.

     

    A continuación se presentan algunas notas sobre los aspectos más positivos de este festival; así como también, comentarios acerca de detalles que podrían ser tomados en cuenta para futuras ediciones. Asimismo, se incluye una breve opinión sobre  los espectáculos a los que el suscrito pudo asistir.

     

    Lo más positivo del FAEL 2013:

     

    La diversidad de propuestas nacionales incluidas en el festival. Al igual que el año anterior, los espectáculos nacionales incluidos en el festival destacaron por la heterogeneidad de sus lenguajes. Presentando así, desde el teatro más ‘clásico’ hasta las búsquedas más vanguardistas; incluyendo propuestas de danza contemporánea, danza fusión, teatro y música, teatro testimonial y teatro documental. Si bien esto también ocurre con los espectáculos internacionales, resulta importante, dentro del marco de un Festival de esta envergadura, visibilizar la diversidad de oferta que proponen los artistas de nuestra ciudad.

     

    La gran calidad de los espectáculos internacionales. La selección de obras incluyó diversidad de lenguajes, calidad en las puestas en escena y directores y compañías de gran prestigio. Esto ha permitido al público tener la opción de consumir espectáculos de primer nivel.

     

    Ubicar al Centro de Lima como eje cultural.El FAEL no es la única actividad cultural que se desarrolla en el Centro de Lima. Sin embargo, el hecho de que todo el festival se desarrolle en este espacio de la ciudad, ayuda a visibilizarlo y a crear/continuar una dinámica entre esta zona y los consumidores de la oferta artística.

     

    La respuesta del público. Sallas llenas y entradas agotadas con anterioridad han sido parte importante del cotidiano del Festival. Esto muestra claramente el éxito de la convocatoria y la acogida que ha tenido por parte del público.

     

    Los precios de los espectáculos. Salvo los dos espectáculos europeos y los presentados en el Teatro Municipal, los precios de las entradas a todos los demás espectáculos han sido más que accesibles. Como mayor ejemplo, se puede mencionar que el costo de la mayoría de entradas del Festival ha sido menor que el de una entrada promedio durante una temporada, en cualquiera de las salas más importantes de la ciudad.

     

    Los otros espacios de encuentro. La existencia de los conversatorios, así como las ruedas de negocios, amplían el espectro de llegada del Festival. Si a esto le sumamos la calidad y experiencia de los artistas internacionales que lideraban los conversatorios podemos reconocer un gran aporte a la oferta cultural.

     

    La puntualidad (o algo parecido). Si bien los espectáculos no iniciaron a su hora oficial, los retrasos estuvieron dentro de un límite razonable en la mayoría de casos.

     

    Detalles a considerar en la edición del 2014:

    La comunicación. Aunque existe un público cada vez mayor consumiendo artes escénicas, el cual procura estar enterado de las actividades culturales existentes, aún las formas en que se ha llegado a éste siguen teniendo deficiencias de comunicación. Ejemplo de ello es la información acerca de la disponibilidad de entradas para cada espectáculo – bajo el modelo de semáforo -, la cual empezó a circular tarde y sólo por redes sociales.

    Además de ello, existe un sector importante de público que necesita información acerca de ‘lo que va a ver’. Si bien es cierto, la mayoría de espectáculos ofrecían propuestas en las fronteras de las artes, es importante darle al espectador algunas referencias; tanto para elegir, como para no generarle expectativas que luego sienta que no fueron cubiertas.

    Los horarios de las actividades paralelas. A lo largo de las tres semanas de actividades del FAEL se sucedieron más de 50 funciones en horario nocturno. Además de ello, se realizaron otras actividades durante las tardes, como los conversatorios con las compañías-directores extranjeros. Lamentablemente los horarios de dichos conversatorios (3.30 p.m. o 5.30 p.m.) no facilitaron la asistencia de una mayor cantidad de público. Aunque es posible que existan otros factores – como la agenda de cada agrupación (probablemente sea: montaje el día previo, funciones y retorno a su país) – sería conveniente poder realizar estas actividades en horario nocturno, a fin de que más personas puedan acceder a las mismas.

     

    Los horarios de algunas presentaciones.Plantear un espectáculo a las 7.00 p.m., un viernes en el Centro de Lima, es asegurarse una gran cantidad de público llegando con retraso. En general, se debe tener en cuenta la dinámica de la ciudad para programar los horarios.

     

    Los puntos de venta para abonos y descuentos. El FAEL es un Festival que se desarrolla íntegramente en el Centro de la Lima, y por ello resulta extraño que exista un único punto de venta – en Miraflores – para acceder a los abonos y descuentos. Más aún cuando es un grupo importante de personas las que intentan acceder a estos beneficios.

     

    Las Obras.

     

    A continuación se presentan algunas notas y opiniones sobre los espectáculos en los que pudo estar quien escribe.

     

    Folding and Rite of Spring

     

     

     Dos coreografías dirigidas por el coreógrafo chino-norteamericano Shen Wei. ‘Rite of Spring’ es una demostración de la técnica en movimiento. De corte abstracto, con música de Stravinsky, el espectador  es testigo de la armonía y la fuerza de cuerpos muy entrenados que hacen sentir pequeño el gran escenario del Teatro Municipal. ‘Folding’, si bien es de carácter abstracto, es más figurativa en cuanto a la composición de formas y cuadros. Espectáculo presentado en la frontera de lo sagrado y lo onírico.

     

    Bolognesi en Arica.

     

     

     Obra peruana escrita y dirigida por Alonso Alegría. El espectáculo nos propone un espacio escénico  rodeado de actores; los cuales, ingresan al mismo, para representar momentos específicos de los días previos a la Batalla de Arica, durante la Guerra con Chile. Esta interesante propuesta de representación – con luces planas todo el tiempo – es guiada por la exposición de dichos sucesos realizada por una maestra a una alumna – ambas actrices – y al resto del salón de clases –  la platea -; jugando así, con la representación dentro de la representación.

     

    El desarrollo de la obra – si bien es interesante en cuanto ofrece información específica y no muy conocida sobre los sucesos de la época – es demasiado expositivo, narrando detalle tras detalle del día a día de Bolognesi y los suyos. Con ello, lleva al público a ser testigo de una narración de tres horas de duración. Por otro lado, la forma en que la relación maestra-alumna guía la obra, nos hace testigos de la redundancia y del panfleto. Lo primero sucede con las insistentes y repetitivas preguntas de la alumna, lo segundo – el panfleto – está presente en los comentarios de la maestra; quien pretende decirle al público qué es lo importante, lo valioso, lo heroico, lo valorable.

     

    Lo más rescatable del montaje son las potentes actuaciones de gran parte del elenco, sosteniendo al público con su cuerpo y su voz durante tres horas, hasta llegar al manipulador y predecible canto del Himno Nacional en la escena final.

     

    Warum Warum.

     

     

     Obra dirigida por emblemático director inglés Peter Brook, compuesta por textos de diversos autores e investigadores  teatrales. Es interpretada por Miriam Goldshmidt, quien es acompañada en escena por un músico, el cual porta un extraño instrumento de percusión. La acción de la obra transcurre con  la interpretación – en ocasiones técnica, en otras dramática, y en algunas más, humorística – de los textos; los cuales, por su contenido, componen una reflexión acerca del quehacer artístico y teatral. A esta obra podría denominársele del tipo ‘teatro para teatreros’ si no fuera por la magnífica performance de Miriam Goldshmidt; quien hace que el público olvide al ecram, que en lo alto mostraba las traducciones de los textos, para no dejar de mirarla.

     

    The Answering Machine.


    Carlos Cueva y su equipo de artistas de LOT presentaron este trabajo basado en el texto del dramaturgo noruego Finn Iunker. LOT tiene el tipo de propuestas que divide a los espectadores, ya que sus espectáculos son un reto a la percepción; y en ocasiones, a la paciencia. ‘The Answering Machine’ no se acerca a los mejores montajes de su director – con un texto fragmentario y difícil de seguir – y puede llegar a ser reiterativo en cuanto a la propuesta escénica de anteriores espectáculos. Sin embargo, Cueva apuesta, con éxito, por la energía colectiva de sus intérpretes, el manejo de los tiempos y ritmos, así como un cuidadoso trabajo en la iluminación y la estética general del espectáculo.

     

    Por qué Cojea Candy?

     

     

     Obra peruana escrita por Alfredo Bushby y dirigida por Marco Otoya. En ella dos actrices -Sheillah Gutierrez y Claudia Tasso – interpretan a ‘Candy’ en dos  momentos distintos de su vida, mientras narran peripecias de su juventud. Estas historias nos llevan, al contextualizar la narración, al ambiente ‘sin Estado’ de diferentes regiones de la selva peruana en los años finales de la década del ’80.

     

    Otoya toma el riesgo de contar una historia oscura a través de la presencia de estas dos mujeres, sus cuerpos y muy pocos elementos. Pese a que el espectáculo puede ser denso por momentos, éste no deja de generar atención; ya que la mencionada densidad parte de la historia misma – oscura, triste -. Es interesante la incorporación en la escena del músico Pedro Gustavo Schmitt – en el centro, vestido como militar, detrás de una batería – que con su presencia sonora aporta, sin hablar, toda la contraparte de violencia de género que el texto grafica.

     

    Cabe mencionar que ciertas deficiencias técnicas en la voz de la joven Claudia Tasso podrían ser corregidas, a fin de no caer permanentemente en el grito, el cual genera redundancia en una historia que ya es desgarradora.

     

    Anunciación.

     

    Obra española de danza en el registro experimental. Grafica la búsqueda de su director. Lo más flojo de las obras extranjeras del festival.

     

    A ver, un Aplauso.

     

    Obra emblemática del dramaturgo peruano Cesar de María, escrita en 1989 y dirigida en este montaje por Roberto Ángeles. El texto, ambientado en la Lima de los años ’80, nos narra la historia de dos payasos callejeros y cómo fueron los momentos finales de uno de ellos, enfrentando a la muerte. Esta obra recrea con dureza y humor el ambiente que se vivía en el país hace 30 años, especialmente entre las personas menos favorecidas, quienes debían ‘ingeniárselas’ para solucionar el día a día. Es así que el texto tiene mucho de doble sentido, de crítica social, de ilusión y de desesperanza…un texto enorme!…profundamente denso!

     

    El director opta por realizar un montaje bajo la estética de un espectáculo de clowns. La propuesta se decanta por el humor y la dinámica, el gag y la reflexión inmediata. De esta manera, el elenco compuesto por Manuel Gold, Nicolás Galindo, Gabriel Iglesias y Daniela Baertl, nos guía por oscuros pasajes oníricos, recuerdos tristes y ambientes  de lupanar, siempre con humor – gestual, oral y físico – y carcajadas; dejando poco a poco, a medida que avanza el montaje, cada vez menos espacios para las risas y más para la reflexión.

     

    Este montaje de ‘A ver, un Aplauso’ genera en quien escribe muchas contradicciones conceptuales. Por un lado, la opción del humor del clown, y la vibrante dinámica que impone, genera que pasajes importantes, y textos valiosos, pasen desapercibidos por lo frenético de las acciones. Por otro lado, es completamente válido que un director elija como (re)interpretar un texto a partir de la toma de decisiones para la puesta en escena.

     

    De Pichangas y Muñecas.

     

    Puede encontrarse una extensa crónica aquí.

     

    Discurso de un Hombre Decente.

     

    Excelente montaje del colectivo colombiano Mapa Teatro. En él, a partir de un supuesto mensaje presidencial, escrito por el capo del narcotráfico colombiano Pablo Escobar antes de su muerte, se desarrolla un discurso escénico que cuestiona las políticas globales de la lucha contra el narcotráfico. Para ello se valen de documentos, dichos, chismes y testimonios; todos planteados en un cruce permanente de lenguajes entre el teatro, el documental, el video arte, la performance, la música y el testimonio personal.

     

    Al igual que en la edición del año pasado, Mapa Teatro nos sorprende con sus búsquedas que trascienden las fronteras de los lenguajes artísticos.

    Caminos.

     

    Caminos es un espectáculo que fusiona la música, el teatro físico, la danza y el testimonio personal para narrarnos la historia de una comunidad de migrantes en Lima. Interpretada por los alumnos de la ‘Asociación Puqllay’, dirigida por Anabelí Pajuelo y Pierr Padilla, ‘Caminos’ nos muestra la evolución de estos jóvenes artistas. Ellos, poniendo en escena sus destrezas, van llevando al público por los senderos de la emotividad, hacia las historias que empiezan con sus abuelos y continúan con ellos mismos.

     

    P.A.T.R.I.A.

     

    Este montaje fue presentado en un patio de la Casa Brescia; donde se dispone al público en el centro del espacio, mientras las escenas acontecen en pequeños escenarios colocados alrededor. Pese a lo fragmentario de su montaje, el cuidadoso ritmo y el balance entre el humor, la emotividad y la reflexión, hacen que el espectador sea guiado a través de la dinámica que el espectáculo propone.

     

    Dirigida por Paloma Carpio e interpretada por miembros del colectivo ‘Tránsito’, P.A.T.R.I.A.’ es un espectáculo que sorprende en la conjunción de escenas de humor e ironía acerca de la política peruana, junto con otras de corte personal/testimonial – pero siempre vinculadas a la relación del intérprete con el país/la sociedad peruana -. El humor irónico y el cariño suelen ser el sello para referirse a nuestra ciudad o nuestro país; ‘P.A.T.R.I.A.’ les da una dimensión escénica y reflexiva digna de atestiguar.

     

    El Baile.

     

    Espectáculo de teatro-danza dirigido por Alberto Ísola, e interpretado por Mirella Carbone, Lorna Ortíz, Luis Ramirez, Margot Lozano y Tatiana Vizcarra. Obra basada en una novela de Irene Némirovsky y adaptada por el dramaturgo catalán Sergi Babel, ambientada en París de 1942.

     

    La obra narra la historia de una familia de ‘nuevos ricos’, cuya figura materna decide hacer un baile con la finalidad de integrarse a la alta sociedad. A este baile no llegará ningún invitado, porque será la hija de la familia quien se encargue de boicotearlo. Ella, sin que nadie lo sepa, ha lanzado las invitaciones al río.

     

    Esta historia tiene, pues, más de un conflicto. Por un lado, el más evidente, es el de la mujer mayor – madre severa y llena de complejos – desesperada por ser incluida en este nuevo mundo que el dinero le ofrece, y su imposibilidad de conseguirlo. Por otro lado, está el conflicto de la hija – cuyo único deseo es abandonar la casa, o conocer el amor… para el mismo fin – con la madre; a quien odia y destruye silenciosamente al impedir que se cumplan sus planes.

     

    El director opta en este montaje por potenciar el primer conflicto, en desmedro del segundo, otorgando protagonismo a la madre, resaltando sus manías y complejos, llevándola al extremo del ridículo. Esta decisión lleva al espectáculo por el camino de la caricatura, la afectación y la pérdida de matices. Al colocar todo el peso del montaje en un único personaje caricaturesco, el espectáculo decanta en la redundancia y lo previsible. El espectador empieza interesado en la oscura personalidad de la madre y su relación con la hija; pero, a lo largo de la obra, esto se pierde y se queda en la simple reiteración de gags y gestos afectados.

     

    Proyecto Empleadas.

     

    Espectáculo peruano de creación colectiva, dirigido por Rodrigo Benza e interpretado por Stephanie Orue y Andrea Fernandez, el cual reflexiona, a modo de documental, acerca de de las trabajadoras de hogar, su problemática y su relación con sus empleadores y las familias de éstos.

     

    La propuesta escénica de ‘Proyecto Empleadas’ se desarrolla a través de escenas y monólogos que van entregándole al público distintas perspectivas acerca de la vida y labores de las trabajadoras del hogar. Así, por ejemplo, personajes femeninos como trabajadoras jóvenes o mayores, empleadoras de diferentes capas sociales, extranjeras residentes en el país o miembros de asociaciones de empleadas domésticas – además de los testimonios personales de las propias actrices – van otorgando distintas miradas que completan un amplio panorama acerca de estos personajes transversales en la sociedad peruana.

     

    Si bien la reiteración de testimonios y monólogos le resta ritmo a la puesta en escena, haciéndola por momentos monótona, el vínculo que se va construyendo entre los personajes y el público – como réplica de la relación real en la vida cotidiana – sostiene el desarrollo de la puesta. Además de ello, se deben resaltar las estupendas actuaciones de una extrovertida Stephanie Orue y una sobria Andrea Fernandez, quienes sostienen la obra.

     

    Melancolía y Manifestaciones.

     

    Espectáculo dirigido por la escritora, directora, cantautora y performer argentina Lola Arias. ‘Melancolía y Manifestaciones’ plantea en escena la presencia de una narradora, quien cuenta las vivencias de su madre; presa de una depresión continua.  Junto a ella, y en un espacio cerrado – sólo develado al abrirse por momentos las persianas que lo cubren -, está un grupo de actores que juegan a ‘ser’ y a ‘no ser’ los personajes que son nombrados. Este efecto, en el límite de la ‘no representación’, de la actuación y la acción, invita al público a involucrarse y, simultáneamente, a tomar distancia acerca de lo que en el escenario se narra.

     

    Este espectáculo, que es ‘un diario sobre la depresión de una madre escrito por su propia hija’, nos muestra una situación muy dramática con un estilo sobrio y lleno de ternura. Su único defecto quizá radique en que, al ser un ‘diario’, peca de expositivo; con lo cual el ritmo de la obra se vuelve plano.

     

    La Omisión de la Familia Coleman.

     

    Obra presentada por la compañía argentina ‘Timbre 4’ en la cual se muestran las disfuncionalidades extremas de una familia.  Esta propuesta escénica se basa en la abundante oralidad de sus personajes y en el estilo hiper-naturalista de sus actores. Sin embargo, un cuento tan bien contado merece un final más claro, con menos cabos sueltos y menos imprecisiones.

     

    Preparatio Mortis.

     

    El multidisciplinario artista belga Jan Fabre presentó este espectáculo interpretado por la estupenda bailarina Annabelle Chambon. ‘Preparatio Mortis’ es un espectáculo sensorial, donde las pocas acciones de la intérprete son acompañadas por la música casi clerical de un órgano, además del atractivo visual de las imágenes que se desarrollan en escena. Espectáculo de autor, en el cual el espectador se ve obligado a involucrarse con la sensibilidad visual y rítmica que la obra propone; o corre el riesgo de quedarse fuera de ella y padecer con el letargo de su redundancia sensorial.

  • CRÓNICA. De pichangas y muñecas

    ‘De Pichangas y Muñecas’ es un espectáculo de danza dirigido por Pachi Valle Riestra, el cual fue el proyecto ganador del Programa Residencia en Danza – Gran Formato 2013, otorgado por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Este espectáculo se presentó, en calidad de estreno, en el Teatro Municipal de Lima entre el 21 y el 24 de noviembre como parte de la programación del FAEL 2013.

    ‘De Pichangas y Muñecas’ se sumerge en el complejo estudio de género en Lima» (*). Para ello propone una estructura conformada por una ‘introducción’ y dos actos.

    Dos escenas cumplen el rol introductorio. En la primera de ellas un hombre y una mujer ingresan al escenario, se encuentran y se confrontan en una danza de pareja sensual y provocadora. Esto sucede mientras cada uno expresa – a través de frases – posiciones de prejuicio frente al género opuesto. Así, frases que afirman que las mujeres son ‘frívolas’, ‘calculadoras’ o que ‘sólo piensan en casarse’; así como que los hombres son ‘básicos’, ‘infieles’ o que ‘tienen una pelota de fútbol en el cerebro’, nos confrontan con prejuicios propios o ajenos que podemos encontrar en el cotidiano. De esta manera, en la primera escena, se nos presenta de inmediato el concepto sobre el cual va a desarrollarse el espectáculo.

    La segunda escena continúa la línea conceptual ofrecida en el inicio, pero lo hace de una manera más visual y poética. Así, notamos que desde el fondo del escenario van avanzando cuerpos al ras del piso. Todos están cubiertos totalmente por mallas, las cuales al llegar al borde del escenario, van siendo arrancadas por cada uno de los intérpretes. Es en este momento donde, liberados ya del envoltorio que los uniformizaba, podemos acudir a la exhibición de las diferencias corporales según el sexo.

    Concluida esta introducción se inicia el primer acto del espectáculo. En él se opta por un estilo narrativo figurativo que sirve para exponer los procesos de diferenciación y conformación de identidad en hombres y mujeres. Es así que primero vemos al grupo de hombres desarrollar, a partir del juego con una pelota, dinámicas de compañerismo, competencia, solidaridad, liderazgo y abuso. Posteriormente, vemos al grupo femenino exponer, a partir del juego con una muñeca, una dinámica de estandarización en cuanto a la imagen y el comportamiento. Luego de ello somos testigos del encuentro entre ambos grupos, el cual se caracteriza por momentos de descubrimiento y seducción.

    Cabe decir que, si bien los temas que se abordan – como la formación de la identidad de género – son latentes y complejos, ellos son confrontados de una manera que se ubica en la frontera entre los naif (pese al momento del bullying masculino, que  concluye en una violación) y lo superficial. Por ello, aun cuando la escena final de este primer acto – en la cual una pareja grafica las relaciones de poder (hombre) y sometimiento (mujer) – sería el compendio y la consecuencia de lo expuesto en las escenas anteriores, ésta no logra generar el pico de tensión-reflexión que le hubiese correspondido.

    El segundo acto nos presenta un cambio abrupto en cuanto a la propuesta de movimiento, a la apuesta estética, a la distribución de las escenas y al lenguaje. Es así que se pasa de una propuesta gráfica a una más abstracta, de un movimiento más cercano a la pantomima a otro más vinculado al de la danza, de las escenas extensas y colectivas – que albergan a varias escenas cortas – a cuatro escenas concretas.

    En este segundo acto se “explora e interpreta los conflictos internos que estos patrones culturales generan en muchos hombres y mujeres” (*). Para ello se asume el riesgo dramatúrgico de proponer cuatro escenas de corte más abstracto. Estas escenas, según la interpretación de quien escribe, nos muestran la imposición del rol de la mujer como madre – en un primer dúo femenino -, el machismo que intenta controlar el comportamiento de las mujeres – en un cuarteto de tres hombres que tienen sujeta con sogas a una mujer -, los conflictos falocéntricos de los hombres – en un solo masculino – y los des-encuentros entre las parejas frente a todo este complejo sistema de identidades – en el dúo final -.

    Si bien las interpretaciones mencionadas pueden ser acertadas o fallidas, las escenas de este segundo acto, a partir de su lenguaje abstracto y de la manera en que se articulan dentro de la obra, generan una ruptura en la coherencia estética y dramática que complica la lectura del espectáculo.

    Y es que la propuesta del primer acto funcionaba como los viejos circos de tres pistas: se sucedían situaciones en simultáneo que otorgaban información sobre la idea general. Así, cada escena tiene una duración extensa porque está compuesta de varias escenas pequeñas. En el acto final el ritmo se vuelve más estático, con escenas con conceptos que quedan claros muy pronto, pero con desarrollos cuyo aporte no es significativo. Todo ello genera una sensación de distancia debido al cambio del lenguaje y a la abrupta alteración del ritmo.

    ‘De Pichangas y Muñecas’, más allá de lo meramente estructural, presenta problemas de resolución de contenidos en el segundo acto. Ya que, siendo tan compleja la problemática expuesta en el acto inicial, al reducir sus consecuencias a sólo cuatro momentos, permite que se mantengan demasiados cabos sueltos. Si además de ello, el lenguaje que se utiliza no otorga más claridad para percibir la reflexión que se pretende entregar, estos cabos sueltos se magnifican.

    Queda claro que no es obligación de una obra de danza tener que otorgar respuesta o soluciones a problemáticas sociales. Sin embargo, la obra apuesta en su primer acto por ser narrativa, casi expositiva, combinando movimientos con acciones y gestos cercanos a la pantomima; todo ello con el objetivo de exponer una situación, un contexto. Desafortunadamente, se pretende sintetizar todo lo anterior en cuatro momentos específicos compuestos desde la abstracción y la construcción estética. ‘De Pichangas y Muñecas’ expone una serie de situaciones durante la primera parte, pero la forma en que las resuelve posteriormente no consigue ser satisfactoria.

    Y es que, probablemente, la temática que aborda este espectáculo no necesita de conclusiones – a menos que se quiera caer en la indeseable moraleja -, ya que la propia exhibición de la problemática contiene suficiente drama y complejidad. Quizá por ello se sienta que la segunda parte de la obra es una especie de ‘extra’.

    ‘De Pichangas y Muñecas’ es un espectáculo irregular. Conformado por un gran inicio introductorio, apuesta por la pantomima y la simpleza – no por simple menos efectiva – para exponer su discurso durante el primer acto (aunque por momentos cruza la frontera de lo superficial). En la segunda parte asume el riesgo de utilizar otros recursos – más cercanos a la abstracción – para construir las escenas finales, pero éstas no llegan a aportar de manera significativa al discurso general de la obra.

    Bailarines: Carola Robles, Cory Cruz, Margot Lozano, Miluska Pachas, Tatiana Vizcarra, Christian Olivares, Marlon Cabellos, Miguel Angel Robles, Renzo Zavaleta y Rolando Rocha.

    Actor: Marco Miguel Ravines.

    Dirección y Creación: Pachi Valle Riestra.

    (*) Los textos entrecomillados han sido tomados del programa de mano de la obra.

  • CRÓNICA. CAO(s) Visiones de la Dama Moche

    ‘CAO(s) Visiones de la Dama Moche’, fue la obra ganadora del Programa Residencia Teatro Gran Formato otorgado por la Municipalidad Metropolitana de Lima, a través de la División de Teatros Municipales de la Gerencia de Cultura. Esta obra, dirigida y escrita por Rebeca Raez, se presentó entre el 3 y el 20 de octubre en el Teatro Municipal de Lima.

    A continuación el texto que acompaña el programa de mano:
    “La acción escénica transcurre durante las visiones de la Dama de Cao en los segundos de transición hacia la muerte. Antes del sacrificio en su honor, el Guardián de la Montaña, el Guardián del Agua y el Guardián del Trueno le rinden homenaje. La memoria de un pueblo es revelada mediante sus visiones, la Dama de Cao nos entrega sus sueños para reflexionar sobre el pasado y proyectarnos al futuro”.

    Cabe decir, a partir de este texto, que la creadora opta por construir una historia tomando como referencia la breve información existente acerca de la vida de este personaje ancestral – líder, guerrera y vidente – así como de su deceso – aparentemente por complicaciones de parto -. Es desde este lugar donde parte la propuesta dramática; la cual, ante la evidencia de su final – la muerte de la protagonista – decanta hacia un universo más poético que narrativo.

    ‘CAO(s) Visiones de la Dama Moche’, se desarrolla en un espacio casi vacío. Sólo encontramos en él una pequeña rampa, como un guiño a la arquitectura Moche encontrada por los arqueólogos en las últimas décadas. Acompaña a este elemento escenográfico, de manera permanente y estelar, una espectacular proyección de tamaño monumental. Se mencionan acá las proyecciones, en relación a la escenografía, porque la mayor parte del tiempo – pese a su belleza, movimiento y espectacularidad – cumplen roles similares a los decorados del teatro más clásico: sirven como telón de fondo, plantean un paisaje, remarcan el paso del tiempo. Esto sucede excepto en momentos específicos, como hacia el final de la obra. O cómo en la escena donde se trabaja con material periodístico de archivo de las décadas ’80 y ’90; cuyo contraste y contenido generan gran impacto visual y emotivo.

    La performance de los actores se desarrolla en monólogos, no existiendo encuentros en escena entre los personajes principales – los personajes masculinos tienen una única aparición -. Estas presencias en solitario, además de la ausencia de diálogo, generaba en sus textos – incluso en lo poético de su lenguaje – una sensación bastante cercana al discurso, a la exposición. Dejando al receptor ausente de conflicto y a la espera de más información.

    En cada una de estas escenas los personajes están acompañados de un grupo de hasta seis bailarines de danza contemporánea, los cuales son guías a través del espectáculo. Así, este coro de cuerpos presenta a los personajes, los secunda como refuerzo visual en sus discursos y actúan, también, como elemento de enlace entre las escenas. Esta presencia evoca, en cuanto a funciones y permanencia, al rol cumplido por el antiguo coro griego. Cabe agregar que la performance de este coro – si bien es correcta, funcional y de gran nivel – pierde sorpresa, ritmo y frescura debido a su permanente exposición durante toda la obra.

    La música, ejecutada en vivo, estaba conformada por composiciones en piano con un coro a dos voces y los sonidos ancestrales de Tito La Rosa (entiendo que en algunas funciones este rol lo cumplió Dimitri Manga). El registro sonoro de ambas propuestas terminaban de reforzar la característica principal de la obra: su carácter de vínculo con el ritual. Es así que el tiempo de la obra, aún en sus fragmentos más intensos, no deja de tener aires de solemnidad; lo cual, por momentos generaba una sensación monocorde, carente de ritmo.

    Esto último – lo monocorde, la ausencia de ritmo – es probablemente el rasgo que define la puesta en escena. ‘CAO(s) Visiones de la Dama Moche’ es una obra que decide ser expositiva – nos muestra, con belleza indescriptible en la última escena, los momentos finales de la vida de un personaje – y opta por dejar la construcción de un conflicto en segundo plano. Se apuesta por la estética y majestuosidad de su propuesta audiovisual, la cual acompaña la obra permanentemente. Pero, el ritmo de ésta – aún en lo magnifico de sus paisajes visuales y en lo impactante de los contenidos – no encuentra contraste en la música, en la aparición de personajes en escena, en el ritmo de las escenas, en el estilo ceremonioso de las actuaciones, en lo redundante de la presencia de los bailarines.

    ‘CAO(s) Visiones de la Dama Moche’ asume el riesgo de proponer una puesta en escena que fusione una temática de carácter ancestral con recursos escénicos contemporáneos. Consigue en ello un éxito moderado. Pues si bien logra exponer, de una manera muy poética, la idea de memoria – ancestral, política – en un espacio simbólico del poder –el teatro Municipal -, no deja de ser una propuesta conservadora en su forma de usar los recursos y lenguajes más contemporáneos.

    Coreografía y Dirección: Rebeca Raez.

    Personajes actores: Magaly Solier, Juan Manuel Ochoa, Rafo Raez, Cristhian Esquivel.

    Coro de bailarines: Eka Horna, Jackeline Quino, Fay Castillo, Mariela Duffo, Jose Riz Subauste, Jose Aviles.

    Creación de coros y piano: Rodrigo Raez.

    Intérprete de piano: Zuzana Hurasova.

    Sonidos Ancestrales: Dimitri Manga, Tito La Rosa.

    Incidental: Raúl Jardin. Coros: Lucia Castro, Nicole Carrion.

    Producción video, diseño y archivos: Alfredo Marquez.

    Animación y composición de video: Juan Carlos Yanahura.

    Diseño de escenografía y luces: Mariano Marquez.

  • CRÓNICA. ‘Proyecto 1980 – 2000′ – FAEL 2012

    ‘Proyecto 1980 – 2000 El Tiempo que Heredé’ es el segundo espectáculo presentado dentro de la programación del FAEL 2012. Esta propuesta, dirigida por Sebastián Rubio y Claudia Tangoa se presentó en el activo espacio del Patio de las Artes del Teatro Municipal.

    Luego de haber estado presente en la segunda función se me vienen a la cabeza dos preguntas:

    ¿Es Proyecto ‘1980-2000 El tiempo que heredé’ una obra de teatro?

    ¿Realmente importa si lo es?

    Teatro-testimonio, teatro-documental, performance-teatral, performance testimonial y otras varias posibles etiquetas dan vueltas en mi cabeza mientras me siento profundamente confundido por la experiencia; una mezcla de satisfacción por ser testigo de tan conmovedor, efectivo y honesto trabajo, como de tristeza y conmoción por las fibras que ha tocado en mi.

    ‘Proyecto 1980-2000’ juega permanentemente en los límites de la representación. Sus 5 intérpretes/ejecutantes/performers se representan a sí mismos, pero a la vez – y sin dejar de ser ellos – a diversos sectores involucrados con las crisis de violencia política y corrupción que han asolado ha nuestro país durante las décadas de los 80’s y 90’s. Así, 5 jóvenes, 5 adultos, 5 personas, son también hijos – o hermanos – de actores de los conflictos: víctimas de desaparición y asesinato, periodistas políticos, militares en zonas de emergencia, políticos condenados por corrupción o asistentes de vladimiro montesinos torres.

    La puesta en escena nos propone un espacio pulcro, minimalista, con muy pocos elementos escenográficos. Dentro de ellos destacan una mesa, alrededor de la cual se encuentran las 5 personas,  y una línea de tiempo dominando el fondo del escenario. El primer elemento, la mesa, espacio de comunión, nos plantea desde un inicio una de las líneas principales de la puesta: la posibilidad de juntarnos, de mirarnos las caras, de conversar. Por otro lado, la línea de tiempo servirá como marco para la convención narrativa de cada persona/personaje, para saltar en el tiempo hacia adelante o hacia atrás, para hablarnos de sus rollos personales o para mencionar hechos históricos del país.

    Acompaña el recorrido un uso calculado, dinámico e inteligente del lenguaje audiovisual, el cual nos muestra, en diferentes momentos, archivo fotográfico personal de cada intérprete, registro documental sobre hechos históricos, así como imágenes y detalles de cada persona, a través de un sistema de circuito cerrado. Estos tres elementos trenzan, una vez más, este viaje permanente de lo personal a lo colectivo, de la historia personal al ser humano que cada uno de ellos es hoy.

    Planteados todos estos elementos se nos ofrece un elemento adicional dentro de la convención narrativa: el tema de la herencia. Esta es encarada desde su lado más científico – menciones acerca de las características físicas de los seres a través de los genes recesivos y dominantes -, el más personal – los avatares familiares durante los momentos del conflicto -, y el más abstracto – que hacen/hacemos con lo que nos ha tocado heredar de esta etapa-.

    Es así que ‘Proyecto 1980-2000’ nos permite vernos a través de estos jóvenes. A través de sus ilusiones sobre el futuro o de sus reflexiones sobre el pasado. A través de sus silencios y confesiones, de los reproches familiares – en ocasiones directos, en otras velados – como de su reivindicación a sus seres queridos, de asumir lo compleja y contradictoria de la condición humana, como compleja y contradictoria es nuestra historia.

    ‘Proyecto 1980-2000’ aborda esta difícil temática y sus formas con un lenguaje directo, fresco y por momentos con humor. Logra, de esta manera, que el público tenga que mirar de frente, que evite evadir. Te invita a sentirte parte –es inevitable – sin que tengas que sentirte juzgado. Esquiva la actitud cínica, tanto como la políticamente correcta. Y es ahí, quizá, donde radica el mayor mérito de su contenido: en cuestionar nuestros prejuicios, en decirnos – al ver a esos jóvenes juntos compartiendo sus experiencias – que no hay que olvidar…, pero que tenemos que dejar de juzgarnos.

  • CRÓNICA. Inxilio – FAEL 2012

    Este sábado se inició el FAEL, Festival de Artes escénicas de Lima, con la presentación de “INXILIO – El Sendero de las Lágrimas”, de la Compañía del Cuerpo de Indias (Núcleo profesional del Colegio del Cuerpo) de Colombia, dirigida por Álvaro Restrepo y Marie France Delieuvin.

    Estar presente en la inauguración del festival ha sido una experiencia pendiente durante una década, desde que la gestión municipal anterior desactivó el recordado Festival Internacional de Danza y Teatro de Lima. Es así que muchos artistas y consumidores de artes escénicas se hicieron presentes en el Teatro Municipal para ver la función del elenco colombiano.

    ¿Qué decir del espectáculo?, es algo que me pregunto desde que salí de la sala. La obra que hemos apreciado es la versión de cámara de otro espectáculo con el mismo nombre(al cual se le agrega la frase ‘Sinfonía Coreográfica’) y que fue organizada por la Alcaldía Mayor de Bogotá en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Colombia; siendo un homenaje a los colombianos y colombianas que se encuentran en situación de desplazamiento forzado y a los migrantes del mundo.

    Esta primera versión se desarrolló en un espacio monumental – el estadio El Campín de Bogotá – con la participación de 200 intérpretes, entre ellos miembros de asociaciones de desplazados, estudiantes de teatro y bailarines de la compañía; además de orquesta sinfónica y cantante lírica en vivo. De esta versión original se toman los momentos III y IV para la versión de cámara, que fue la que se presentó en el Teatro Municipal. Cabe anotar que toda esta información fue mencionada por el director antes de iniciar la presentación.

    Y es desde este territorio donde tengo mis propias versiones contradictorias sobre mi experiencia como público. Ya que, por un lado, tuve el disfrute de ver desplazarse en el espacio a cuerpos entrenados en un magnífico nivel, presencias capaces de que su energía tome todo el escenario, belleza coreográfica, gran nivel interpretativo. Todo ello acompañado de una hermosa pista musical donde destaca la potente voz de la cantante lírica.

    Asimismo, el inicio de la obra, acompañado por la escultura sonora “Surrounded in Tears” (rodeado de lágrimas) que mezcla llantos de diversas partes del mundo con bases musicales de piano y órgano; y la proyección permanente de fragmentos de la versión original – cuerpos desplazándose, vagando sin rumbo, en pequeñas manadas, cubiertos únicamente por una frazada -, contextualizan la puesta en escena y disponen al espectador para ser conmovido con una temática que nos resulta tan cercana o lejana como donde quieras poner la mirada.

    El viaje concluye con la proyección en varios idiomas de la frase “La Paz será la Ley”.

    Así, al observar lo que tenemos en escena, apreciamos una obra con todos los elementos de un trabajo de primer nivel, tanto en lo que respecta a lo técnico, como a lo conceptual y a la puesta en escena; listo para conmoverte con la belleza, la potencia y el mensaje.

    Entonces….porque siento que algo falta?

    Y es que, pasado el impacto inicial y ya asumida la potencia física y coreográfica de la obra, queda la sensación de piezas ausentes, de cuadro incompleto. Es cierto que, como se menciona arriba, el video es un soporte para contextualizar la obra, pero pasado ese momento su aporte es menor…pese a ello acompaña el desarrollo de todo el espectáculo, sin volver a ser un aporte significativo.

    Por otro lado, las coreografías se van extendiendo hacia un desarrollo cada vez más abstracto, en donde el disfrute del espectador pasa por las formas, la energía y la belleza; pero se siente un alejamiento cada vez mayor del sentido inicial del ritual escénico.

    Todo esto hace que termine con la sensación de haber visto una muy buena puesta en escena, de danza muy profesional, pero muy conservadora: donde se privilegia el movimiento, el danzar la música, la belleza abstracta, los tiempos largos.

    Pero…

    Y acá está el punto central de mi conflicto:

    Me queda claro que esas no son las intenciones de esta puesta en escena, ni mucho menos de la puesta inicial. Y es aquí donde empiezo mi recorrido especulativo:

    Si lo que hemos apreciado en esta versión de cámara son los momentos III y IV de una obra de carácter dancístico/plástico/musical/monumental, y estos son momentos básicamente coreográficos, es quizá ese riesgo asumido por sus directores lo que nos deja con esta sensación ambigua: con ser testigos de una gran puesta pero no sentirnos colmados.

    Trato de imaginar entonces ¿cómo se disponen los sentidos del espectador en un escenario monumental con música en vivo?, ¿cómo, sabiendo que quienes están ahí, cumplen una vez más el rol de desplazados?, ¿cómo, cuando este ritual de belleza y tristeza es parte de los festejos oficiales de tu país?

    Y es que quizá hay elementos de las puestas en escena que son adaptables…y hay otros que son inasibles.

    Nota Final:

    Mención aparte para un tema largamente pendiente en la danza local. Y es que este montaje nos permite observar que es posible hacer ‘danza con rollo’, generar una discusión a partir de proponer un tema en la puesta en escena, plantear un punto de vista frente a nuestro entorno social.

    No puedo jactarme de ver toda la danza que pasa en Lima pero a mi mente vienen “Y si después de tantas palabras” de Integro, “Fracturas” de José Ruiz, “Misia” de David Sánchez, “Alienación” de Andanzas PUCP y una pieza de Mónica Vergara acerca de la CVR (no recuerdo el nombre). Quizá este olvidando alguna otra obra, o desconozca la existencia de alguna; sin embargo, creo que lo breve de este recuento hace notar que la escena de danza aún está en ‘debe’ frente a su cotidiano social.