Etiqueta: lectura dramatizada

  • CRÓNICA. Salaverry 2120 (lectura dramatizada)

    ‘Salaverry 2120’, escrita por Renato Fernández, fue la última obra en ser presentada dentro del programa de lecturas dramatizadas del Festival Sala de Parto. La dirección estuvo a cargo de Adrián Galarcep.

    El director propone un espacio escénico separado por planos de profundidad. Éstos se definen por la ubicación de un grupo de sillas. En el fondo del escenario se distribuyen tres, y hacia el medio se colocan cinco. Las primeras son para los actores que no participan de la escena que se está representando; las otras, forman parte del espacio de representación en ejecución.

    ‘Salaverry 2120’ presenta características muy particulares. Una de ellas es que en muchas de sus escenas se desarrollan situaciones que acontecen simultáneamente en ubicaciones distintas. Además de ello, el contenido de los parlamentos de los actores presenta información de tres tipos: lo que ellos dicen, lo que ellos piensan y lo que ellos hacen. Así, los personajes enuncian conversaciones, ideas y acciones.

    De esta manera, la multiplicidad de espacios y de contenidos orales genera una rítmica que ofrece estímulos y exige atención por parte del espectador.

    ‘Salaverry 2120’ presenta la historia de dos jóvenes que no se conocen.

    Él, con una vida inestable y algo calamitosa: trabaja en algo que no le gusta, vive con su padre y sus dos tíos -que son personas dependientes- en una vieja casona venida a menos. Además, la relación entre sus familiares es conflictiva por un permanente desacuerdo respecto a la necesidad de vender la casa.

    En cambio la vida de ella, estudiante universitaria acomodada, es más tranquila y ordenada. Hasta que se ve alterada por la difusión, en redes sociales, de un video sexual donde participa.

    Así, durante la primera parte de la obra se oponen el intenso conflicto psicológico del drama de ella con la particular y tragicómica dinámica familiar de él.

    Esto cambia cuando los dos jóvenes se conocen. Pues, pese a avances y retrocesos emocionales, el tono de la historia evoluciona hacia el de una comedia romántica que gira en torno a saber si se va a concretar un romance entre ambos.

    Sin embargo, a medida que avanza, la obra presenta nuevos elementos. Así, además del drama personal, el conflicto familiar y el posible romance, se abre una puerta para el misterio y el desconcierto. Ello, a partir del develamiento de algunos secretos de la familia y la coincidencia entre éstos y la identidad de la joven.

    ‘Salaverry 2120’ plantea un universo cambiante, que se sostiene en el humor y la ternura; pero no exento de drama, desconcierto y misterio. Asimismo, desde las situaciones que viven los personajes, ofrece una mirada a las dinámicas urbanas contemporáneas de la ciudad capital.

    Es una obra que posee muchos méritos, pero que presenta algunas debilidades en la estructura de la trama. Pues, a la relativa facilidad con que la joven se gana la confianza de la familia, y su intempestivo viaje, debe sumársele la desaparición del conflicto emocional y social relacionado al video.

    Y es que ‘Salaverry 2120’, como texto en proceso, aborda muchos temas y lo hace con propiedad. Sin embargo, algunos de ellos resultan cabos sueltos que flotan sin dirección aparente.

    Imagen tomada de aquí.

    Dramaturgia: Renato Fernández.

    Dirección: Adrian Galarcep.

    En escena: Alessa Esparza, Nicolás Vilallonga, Alberick García, David Carrillo, Raúl Castagneto.

  • CRÓNICA. Ladridos (lectura dramatizada)

    Como parte del programa de lecturas dramatizadas del Festival Sala de Parto se presentó la obra ‘Ladridos’, escrita por Franco Iza y dirigida por Celeste Viale.

    ‘Ladridos’ es la historia de una pareja. En ella, pequeñas acciones de la cotidianidad marital aportan a un complejo entrelazado entre dos situaciones extremas. Por un lado, el descubrimiento de una traición. Por el otro, la animalización del personaje masculino a partir de su relación con los ladridos del perro de la casa vecina.

    Ambas situaciones se construyen en simultáneo. Así, las discrepancias del cotidiano de la pareja, respecto al ruido de los ladridos del perro de la casa vecina, o su discusión sobre si la mujer -en estado de embarazo- debe salir a visitar a una amiga, abonan a la futura verosimilitud de la infidelidad femenina (pareja que pelea permanentemente, necesidad de ella de salir de casa).

    Por otro lado, los constantes ladridos del perro vecino alteran la necesaria tranquilidad laboral del hombre. Ello genera que sus iniciales reacciones de frustración e impotencia -mandar a callar al perro- se conviertan en una pelea, y luego una conversación, ¿imaginaria? con el perro. Ésta se va transformando hasta componer una metáfora de las acciones humanas -del personaje- basadas en universo canino -equivalencia entre la sospecha del hombre y el olfato del animal-.

    El delicado paralelo entre las dos situaciones que guían la obra, y el tono surrealista de una de ellas, construyen un paulatino estado de tensión. Éste desencadena, luego de develada la infidelidad, en un crimen.

    El éxito de esta tensión, que es la que sostiene la obra, se puede encontrar tanto en la arquitectura del texto como en la dirección de la lectura. En el texto, como ya se ha mencionado, por su capacidad de ofrecer pequeñas pistas y mantener un tono aparentemente inofensivo; tanto en las disputas maritales y en la conversación con el perro.

    En cuanto a la dirección se pueden mencionar varios aportes. La presencia de cuatro actores-personajes secundarios apiñados aun lado en el fondo del escenario propone una permanente tensión visual. Más aún cuando dos de ellos se encuentran de espaldas al público.

    Estos dos actores-personajes cumplen los roles acotador-narrador y de ejecutar los ladridos. El ritmo que imprimen ambos, en sus respectivas participaciones los convierte en personajes importantes dentro de la dinámica escénica.

    Asimismo, el uso de las sillas dispuestas en el escenario -primero como elemento utilitario, luego como metáfora de la tensión y la violencia- aportan a la percepción de la tensión desde una dinámica teatral.

    Finalmente, vale mencionar que el texto de ‘Ladridos’ busca acercarse a dinámicas sociales que transcurren fuera de la relación de la pareja. Así, las menciones al universo del derecho y al sensible caso de las esterilizaciones forzadas (crimen aún sin responsables) contextualizan detalles de los personajes (a qué se dedica él, por ejemplo), pero no terminan de concretar su discurso dentro de la obra.

    Imagen tomada de aquí.

    Dramaturgia: Franco Iza.

    Dirección: Celeste Viale.

    En escena: Anelisse Fiedler, Miguel Iza, Verónica Miranda, Raúl Sánchez McMillan, Patricio Villavicencio, Daniel Menacho.

  • CRÓNICA. Una pequeña guerra de independencia (lectura dramatizada)

    ‘Una pequeña guerra de independencia’ es el título de la tercera obra que se presentó dentro del programa de lecturas dramatizadas del Festival Sala de Parto. El texto fue escrito por Cinthia Delgado, y la dirección de la lectura estuvo a cargo de Nishme Súmar.

    La propuesta de la directora se acerca a la representación de un ensayo con mínimos recursos de producción. La distribución del espacio escénico es clara y se encuentra definido a partir de los elementos que en él se ubican. El sillón y la lámpara dispuestos hacia el centro del escenario se contrastan con la marginalidad de las cuatro sillas posicionadas en las zonas laterales. Estas últimas servirán de lugar de espera para los actores que se encuentren fuera de escena.

    Asimismo, el desplazamiento de los intérpretes permite definir con claridad la distribución del espacio ficcional -una sala, la puerta de ingreso, el acceso hacia el patio posterior-.

    ‘Una pequeña guerra de independencia’ propone la historia de una familia que busca independizarse del sistema de agua potable. El viejo sueño del padre, viudo y jubilado, se hace realidad cuando su hijo pone a funcionar una máquina que él mismo ha construido. El éxito inicial de su propósito los hace decidirse a solicitar la cancelación total del servicio doméstico. Pero, cuando se dan cuenta que ello acarrea nuevos inconvenientes inician una lucha por solucionarlos.

    Sin embargo, cada nueva acción que la familia emprende tiene como objetivo solucionar los problemas que la decisión anterior trajo consigo. Así, paulatinamente se presentan situaciones más extremas, en una huida hacia adelante que busca desesperadamente liberarse de la dependencia y explotación de las empresas de servicios.

    Esta progresión del texto genera que el tono coloquial y naturalista del inicio tenga virajes hacia la farsa, la sátira y el absurdo; todo ello en clave de comedia.

    ‘Una pequeña guerra de independencia’ juega con la oposición entre el deseo de una vida auto sostenible y el sometimiento a las reglas del sistema. Esta pugna, llevada a cómicos extremos por el padre y el representante de la empresa proveedora, se convierte en una lucha entre la utopía libertaria y el totalitarismo empresarial.

    Cinthia Delgado ha escrito un texto que progresa con una lógica coherente y un humor absurdo. Diseña personajes entrañables que alimentan sus virtudes unos a otros. Nishme Súmar le añade a ello un pulso eficiente y el importante detalle de que los actores lean todas las acotaciones. Este hecho permite que, además de imaginar detalles que requieren de un planteamiento escenográfico complejo, los intérpretes consigan generar un estado de complicidad inmediato con el público.

    Debe destacarse además el carisma y ritmo impuesto por los actores, quienes -según palabras de Ricardo Velásquez- consiguieron sostener este texto a partir de 4 sesiones de ensayo.

    ‘Una pequeña guerra de independencia’ es una comedia que refiere a varios temas de actualidad: la búsqueda de nuevas formas de sostenibilidad, la tiranía de las empresas de servicios, el trato preferencial que los gobiernos tienen para con ellas.

    Aunque quizá -como mencionara Ricardo Velásquez en el conversatorio posterior a la función- le haga falta, y sin perder el sentido del humor, un señalamiento sobre la ausencia de servicio de agua en grandes franjas del territorio nacional y local.

    (*) Imagen tomada de aquí.

    Dramaturgia: Cinthia Delgado.

    Dirección: Nishme Súmar.

    En escena: Emanuel Soriano, Ricardo Velásquez, Pold Gastello, Mónica Ross.

  • CRÓNICA. Vasco (lectura dramatizada)

    El pasado sábado 16 de septiembre, dentro del Festival Sala de Parto, se realizó la lectura dramatizada de la obra ‘Vasco’. El texto, escrito por Mario Sifuentes, fue seleccionado en la convocatoria del año 2015. La dirección de la lectura estuvo a cargo de Ximena Arroyo.

    En el escenario se encuentran cinco elementos: un sillón de diseño ubicado en el centro y una silla por cada vértice. Los actores, salvo por algún discreto detalle en denim azul, visten íntegramente de negro. Al ingresar toman sus textos de cada uno de los muebles.

    En ‘Vasco’ Ximena Arroyo propone, como lo menciona en el conversatorio posterior a la función, “compartir un espacio de ensayo con el público”.

    Ello se ve graficado en el planteamiento escénico. Y es que la mayor parte del tiempo todos los actores se encuentran en el escenario; pero es su ubicación lo que los incluye o los margina de cada escena.

    Asimismo, la corporalidad y gestualidad de los intérpretes, y la relación espacial entre ellos, brinda información complementaria al texto y permite que las palabras que lo componen encuentren nuevas dimensiones -esta vez físicas- en la percepción del oyente/espectador.

    De esta manera, las pequeñas acciones y acercamientos a la representación le imprimen un carácter al texto. Ayudan a escucharlo y a imaginarlo. Son esbozos, pistas, de un montaje -aún- inexistente. Un montaje naturalista, a tono con el estilo de los diálogos, los giros dramáticos y la estructura dramatúrgica.

    ‘Vasco’ es la historia de una familia. Una familia cuyo padre se encuentra detenido por ser sospechoso en un caso de corrupción.

    La obra ofrece paulatinamente la información. No juega al misterio, pero desentraña los conflictos sin precipitarse; permitiendo que el público se vaya sorprendiendo con cada avance.

    Presenta hábilmente a todos los personajes desde las lógicas de la cotidianidad. Y a partir de las simplezas del día a día, de situaciones que, en apariencia, no poseen mayor trascendencia, expone distintos detalles del universo familiar. Logra así mostrar la relación entre los miembros de la familia y el rol que cada uno cumple -o debe cumplir- en el contexto en que se encuentran.

    Sifuentes opta por un tono fresco, desenfadado. Plantea la historia a partir del punto de vista de los jóvenes de la familia. Y, desde esta sensibilidad juvenil, va mostrando los giros que posee la trama.

    Así, lo que inicia con un tono de comedia ligera logra transformarse en un drama familiar. Y, ¿por qué no?, dado el actual contexto social-político-judicial, en un drama costumbrista.

    Esa transición es guiada por elementos de suspenso. De esta manera, aparecen situaciones tales como la aparente traición del amigo abogado, la liberación temporal del padre, la confabulación para encerrarlo de manera definitiva, su posterior huida, y el develamiento final sobre sus actos de corrupción.

    Así, una vez expuestos todos -familia protagonista y público asistente- a la verdad, surge el último giro que guía a la obra hacia su desenlace. En él, ‘Vasco’, el hijo del ex ministro corrupto, el estudiante de cómoda vida en Londres, el chico que juega tenis en su casa, decide arriesgarse a perder todo y denuncia a su padre y sus cómplices en televisión nacional.

    Sucedido esto, el texto presenta un epílogo conformado por dos escenas. En una, el padre chantajea sin éxito a ‘Vasco’ -mostrándole las bondades de aliarse con los corruptos-. En la siguiente se aprecia la partida de la familia, dispuesta a empezar una nueva vida en una casa más chica.

    Este ‘happy end’ presenta algunos problemas de verosimilitud. Especialmente en un texto y una lectura que se plantea desde el naturalismo realista. Y es que propone que, en el universo de la obra, resulta sencillo denunciar a una mafia de políticos y no sufrir las consecuencias por ello.

    ‘Vasco’, como texto en estado de proceso -según Sifuentes esta es su tercera lectura con posibilidades de seguir siendo revisado- presenta sorpresa, ritmo y claridad. Expone una temática compleja y actual. Muestra un drama familiar que es parte de un drama nacional. Nos muestra el cinismo y el poder visto desde el cotidiano de quienes lo ejercen. Y como éste influye sobre jóvenes que se ven envueltos en una situación que no pidieron.

    Imagen tomada de aquí.

    Escrita por: Mario Sifuentes.

    Dirigida por: Ximena Arroyo.

    En escena: Katerina D’onofrio, Pold Gastello, Liliana Trujillo, Macla Yamada, Cheli Gonzáles, José Miguel Arbulú, Daniel Cano.

  • CRÓNICA. Lectura – Génesis

    El pasado jueves 14, dentro del marco del Festival Sala de Parto, se realizó la lectura dramatizada de ‘Génesis’; texto original de la dramaturga huancaína María Teresa Zúñiga. La dirección de la lectura estuvo a cargo de Miguel Rubio.

    Un músico, interpretando una obertura con su chelo, anuncia el ingreso de dos actrices. Ambas mujeres, se sientan en dos sillas ubicadas al borde de un escenario en penumbras. Sobre la oscura pared del fondo se proyecta intermitentemente una línea, como de una irregular señal de comunicación.

    En esta propuesta el músico acompaña las transiciones entre escenas, la proyección mantiene una tensión sin generar distracciones visuales, la discreta iluminación concentra la mirada en las actrices, y así, como asegura Miguel Rubio en el conversatorio posterior a la función: “la lectura activa la atención del espectador en relación al texto”.

    En ‘Génesis’ una abuela y una nieta que se acaban de conocer deben huir juntas de la guerra que asola su ciudad y su país. El camino está plagado de peligros a evitar, de rutas fallidas, de explosiones.

    Mientras las mujeres buscan el camino y comparten sus estrategias de sobrevivencia deben confrontar la diferencia generacional, el desconocimiento sobre la otra, la deuda familiar, las cuentas por resolver.

    Así, el texto de ‘Génesis’ propone un camino de sobrevivencia ligado a uno de reconocimiento. Dos mujeres, quizá las últimas de una ciudad arrasada, deben lidiar consigo mismas y con la realidad que les ha tocado.

    El contexto de espera y batalla permite al texto ser habitado con toda naturalidad por el existencialismo, el absurdo y la poesía. Las frases son acciones pero también son metáforas.

    Así, por ejemplo, las menciones a la guerra que se libra en la obra invita al público a especular que se refieren al proceso de violencia reciente vivido en el país. Pero, luego se puede intuir que se habla de una guerra futura. Y es que este conflicto inacabado -el de la obra, claro está- podría ser el de éstas y todas las guerras.

    Dos mujeres, para huir, deben vestir de blanco…y ser un blanco fácil; como la historia de las mujeres en todos los periodos de violencia.

    Esta situación de vulnerabilidad de los personajes no es ajena al trabajo de la dramaturga. Como ella menciona en el conversatorio, disfruta de encontrar “personajes que no tienen la oportunidad de hablar en el mundo real”.

    ‘Génesis’ es un texto de gran calidad poética. Una historia con conflictos abiertos: los de los personajes, los de la sociedad. Un espacio para el disfrute y la confrontación; para la confusión y las preguntas. Una reflexión y un señalamiento sobre la guerra pasada, futura y eterna.

    Conozco el trabajo de María Teresa de hace muchos años. Me parece importante salir de la centralidad de Lima. Es una dramaturga de gran calidad. Una dramaturga que no ha caído en la inmediatez. Un texto que tiene una mirada tan universal, tan contemporánea, tan poética, que solo puede venir de un universo de mujer”. Miguel Rubio.

    “Me he sentido desafiado. No vengo de una teatralidad del texto. Pero me propuse conocer y acercarme y entregarme a la lectura; y no sucumbir a la tentación del cuerpo y el movimiento. Si lo montara seguramente trabajaría desde la quietud y del poder del texto”. Miguel Rubio.

    Concentrar en la propuesta una mirada de la mujer desde otro ámbito. No solo en el ámbito familiar. Sino mostrar a una mujer en todos los ámbitos de la sociedad. La mujer siempre está en contradicción. Se convierte en una fuerza transformadora, una fuerza de resistencia. Una representante de la búsqueda de mis trabajos, que es evitar la deshumanización del hombre”. María Teresa Zúñiga.

    Creo que siempre estamos esperando”. María Teresa Zúñiga (ante la pregunta del por qué en varias obras suyas hay una espera que no se resuelve).

    Siempre me han preguntado eso. Me han invitado a Lima y otros lugares. Pero he encontrado la posibilidad de proyectar mi trabajo de otra manera. ‘Mades medus’ está en otros países, se ha traducido, la trascendencia de un autor es eso”. María Teresa Zúñiga.

    Ya me han preguntado y mi respuesta es que me han sembrado ahí. Me siento protegida por los cerros. Y desde ahí se puede ver el mundo. Más bien yo los invito a que ustedes vayan a Huancayo, a conocer el trabajo de teatro que se hace por allá”. María Teresa Zúñiga.

    Imagen tomada de aquí.

    Dramaturgia: María Teresa Zúñiga.

    Dirección: Miguel Rubio.

    En escena: Teresa Ralli, Luciana Blomberg, Diego García.