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  • ESPECIAL. Teatro LGBT

    En los últimos años, la escena teatral limeña se ha visto fortalecida por la cada vez mayor presencia de voces y discursos locales. Tanto los concursos de dramaturgia (1) como las iniciativas de colectivos de artistas independientes han ampliado la cantidad de obras cuyos creadores se han acercado a temáticas que hablan desde nuestras realidades.

    Dentro de este universo se encuentra  el teatro LGBT (2). Si bien en décadas pasadas se registra la existencia de obras, artistas y agrupaciones que han abordado las temáticas vinculadas a la diversidad sexual, en los últimos años se observa la presencia de creadores-activistas y de una búsqueda cada vez más amplia de lenguajes y estilos escénicos.

    Teatro testimonial, cabaret, drama, stand up comedy e, incluso, teatro para niños, han sido las diferentes formas en que un puñado de artistas han buscado reivindicar sus propios temas en escena.

    “Todo empieza con la necesidad de poner las voces de las personas LGBT en un escenario”, nos dice Gabriel de la Cruz. Él, durante su permanencia dentro del colectivo ‘No Tengo Miedo’, se encargó de la dirección de tres montajes de teatro testimonial.

    De la Cruz reconoce como parte de sus motivaciones la ausencia de representación que sufren los miembros de esta comunidad en la cultura y los medios. “No nos encuentras, y si nos encuentras es para vernos caricaturizados”.

    Similar percepción tiene Carolina Silva Santisteban, productora y directora, quien afirma que el teatro ofrece una oportunidad para “visibilizar lo que pasamos como personas LGTB ante la ausencia de leyes que nos protejan, que nos reconozcan”.

    El trabajo de ambos artistas tiene en común -además su rol activista- el abordaje del universo de las personas LGTB desde el testimonio.

    Gabriel inició este recorrido acompañado del director Sebastián Rubio, con quien estrenó el espectáculo ‘Desde afuera’. En dicho montaje, cinco personas de distintas generaciones y procedencias exponen lo que implica ser gay, lesbiana, bisexual o transexual en Lima.

    Luego de este trabajo seguirían ‘Un monstruo bajo mi cama’, donde jóvenes homosexuales comparten sus experiencias sobre exponer su sexualidad a sus familias, y, acompañado en la dirección por Paloma Carpio, ‘Al otro lado del espejo’, que cuenta con testimonios de mujeres transgénero.

    “Las tres obras comparten el hecho de contar una historia a partir de un testimonio personal, que sean las mismas personas las que lo cuenten y que estas personas no tengan experiencia escénica”, explica Gabriel. También afirma que con ello “la obra se vuelve más coloquial, creo que hay más horizontalidad entre el público y el actor”.

    Para montar ‘Cuando seamos libres’, su primer espectáculo,  Carolina Silva Santisteban partió de una iniciativa muy personal. “Yo quería salir del closet y aprovechar para decir algo más. Eso luego se fue fusionando con los testimonios de los demás actores hasta volverse algo más colectivo. Yo escribí la obra pensando en mis papás, pensando en personas como ellos”.

    También de características testimoniales, pero esta vez en clave de humor, Carolina creó el espectáculo de stand up comedy titulado ‘Choripan’. “En él hablo de mi salida del closet, de la relación con mis papás, de mi primer amor, de como era de chiquilla”.

    La directora y actriz considera que trabajar a partir de su propio testimonio resulta potente. “Me gusta el hecho de hacer reír con lo que alguna vez me dolió. Creo que a través de la risa se pueden sanar heridas”.

    También desde el humor surge Congreso, obra dirigida por Gabriel de la Cruz dentro del Festival Sala de Parto del Teatro La Plaza.

    Gabriel afirma que el debate sobre los derechos LGBT a nivel de Congreso es muy básico. “Entonces surgió la posibilidad de crear a partir de la forma como hablan los congresistas”. Ello permitió la dirección de un montaje en el que “vas a ver una obra con Ernesto Pimentel, a matarte de risa, pero a partir de cosas que de verdad están sucediendo”.

    Alejandro Clavier, director del Festival Sala de Parto  cuenta que ‘Congreso’ surge “del interés de hacer algo que esté cerca del cabaret político. Hay mucho humor, falta de solemnidad, queremos pasarla bien, pero estamos hablando de las cosas que están pasando allá afuera. El humor es también una forma de hablar de estos temas”.

    Pero ‘Congreso’ no es el primer montaje de temática LGBT que surge del Teatro La Plaza y que tiene a Alejandro Clavier como protagonista. Y es que bajo su dirección se estrenó la obra de teatro para niños ‘Simón el Topo’.

    Esta obra, a través de la manipulación de títeres, cuenta la historia de Simón, un pequeño topo que va descubriendo que tiene gustos y preferencias distintas a los de los demás. Todo el montaje se desarrolla utilizando un idioma inventado; según su director, “con la intención que el padre o la madre puedan tener la libertad de administrar el contenido de la obra de acuerdo a su comodidad”.

    Este montaje es una adaptación del cuento original de la psicóloga española Carmen de Manuel. Quien lo escribe inspirada en su trabajo con niños.

    Alejandro nos dice: “es una historia muy sencilla pero con una voluntad sanadora enorme. La adaptación la escribí pensando en mí mismo, en mi ‘yo’ de seis años”. Y coincide con lo afirmado por los otros artistas cuando asegura que “en la escuela, en la televisión, en todas partes, solo existieron para mí referencias de lo negativo que es un homosexual. Y ningún contrapeso”. Por ello considera que ‘Simón el topo’ puede servir como un espacio de contención para niños y familias que estén pasando por ese proceso.

    Daniel Fernández escribió El arco iris en las manos y su obra fue premiada con el tercer puesto en el Concurso Nacional Nueva Dramaturgia Peruana 2015. Dusan Fung, actor, director y activista LGTB, miembro de la compañía ‘Imaginario Colectivo’, asumió la dirección del montaje.

    En esta obra se expone los avatares en la vida de una mujer transgénero. “Es un texto crudo, directo. Y decidimos mostrar su crudeza. Si había que hacer una escena sexual, se hacía”, nos dice su director.

    Dusan afirma que ‘El arco iris en las manos’ es un montaje incómodo, no solo por las escenas sexuales, sino especialmente por “entender la identidad de una persona transgénero”. “Dentro de mi activismo no necesariamente había incluido la problemática de las mujeres trans”, nos revela, “por eso la obra es incómoda, porque habla de lo que no se está hablando”.

    Pero, ¿cómo se genera este movimiento de creación LGBT?

    El investigador teatral Percy Encinas recoge en su texto ‘Teatro, política y sexualidades en la escena limeña’ (3) un abundante listado de montajes que han abordado desde los años ’70 el universo LGTB. Edgar Guillén, Luis Felipe Ormeño, Alberto Montalva o Bruno Ortíz son algunas de estas voces que a lo largo de cuatro décadas han generado espacios para que sus temáticas y estéticas se acerquen al público (4).

    Así lo reconoce Dusan Fung cuando menciona como referentes al Teatro del Sol o a los artistas Giuseppe Campuzano y Germaín Machuca.

    Sin embargo, Gabriel de la Cruz plantea que “este es el momento en que el teatro LGBT habla de esta manera. En años anteriores lo ha hecho de otra forma. Probablemente este movimiento surja ahora porque sentimos que las cosas en el Congreso no van a avanzar”.

    Y es que para Gabriel la presentación, en el Congreso de la República, del Proyecto de Ley de Unión Civil para personas del mismo sexo fue lo que abrió el debate sobre la población LGTB en el Perú. Un debate a nivel político que se trasladó a la sociedad civil y desde ésta hacia el teatro.

    Siguiendo este razonamiento, es el momento político de la comunidad LGBT el que ha impulsado positivamente a la creación de espectáculos de calidad en forma y contenido. Y este impulso ha generado la aparición de nuevos espacios como el FIAED, Festival internacional de Artes Escénicas por la Diversidad, dirigido por Carolina Silva Santisteban. O como la nueva sección de voces LGBT que propondrá el Festival Sala de Parto.

    Sin embargo, queda mucho trabajo pendiente. La gestión del público para el teatro ya es bastante dificultosa, ello se complica más cuando se trata de una cartelera con contenidos tan específicos.

    Carolina Silva Santisteban afirma que parte de las dificultades está en la existencia de una ‘cultura de closet’. Asimismo, en las reticencias de las empresas auspiciadoras a comprometerse totalmente por miedo a sus clientes conservadores.

    “Por lo general es un público ya ganado. El reto es cómo lograr invitar a gente que no esté involucrada con nuestra lucha”, afirma Gabriel de la Cruz. Así, esta búsqueda de público se emparenta con la necesidad de sensibilizar a más personas respecto sus demandas.

    Dusan Fung nos cuenta que “desde ‘Imaginario Colectivo’ pensamos mucho en generar un canal, o una plataforma, que invite a entender que esta no es una lucha exclusiva de la comunidad LGBT; sino una lucha de todos y de todas por tener derechos universales”.

    Para ello, al menos a nivel de gestión, Carolina Silva Santisteban ha encontrado en Youtube una manera de atraer público para el teatro. “Para ‘Cuando seamos libres’ empezamos a subir videos y mucha gente nos empezó a seguir. La dinámica de los youtubers genera un vínculo muy cercanos con los seguidores”.

    Así, entre la creación, el activismo y la gestión, las temáticas LGBT encuentran un espacio en la cartelera. La presencia de este teatro diverso resulta un síntoma de los nuevos tiempos en las luchas políticas de la sociedad civil y una señal de apertura y creatividad en la escena local.

    (1) Desde el 2006 el Teatro Británico viene realizando 6 ediciones del Concurso de Dramaturgia Peruana ‘Ponemos tu obra en escena’. Desde el 2012 el Teatro La Plaza desarrolla en concurso de Dramaturgia Sala de Parto. Desde el 2013 el ministerio de Cultura viene convocando el Concurso Nacional Nueva Dramaturgia Peruana. Desde el 2016 el Centro Cultural de la Universidad de Lima ha convocado el Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab.

    (2) Según Wikipedia: LGBT es la sigla compuesta por las iniciales de las palabras Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales. En sentido estricto agrupa a las personas con las orientaciones sexuales e identidades de género relativas a esas cuatro palabras.Para el presente texto nos referiremos a teatro LGBT a las puestas en escena que reivindican los reclamos y necesidades de esta comunidad.

    (3) Texto publicado en el libro ‘Otras geografías / otros mapas teatrales’ editado por Carlos Dimeo Álvarez y Jorge Dubatti.

    (4) Actualmente, Sebastián Eddowes viene desarrollando un profundo trabajo de análisis de la obra de dramaturgos locales en su columna El lobby gay de la web teatroclub.pe

    (*) Imágenes tomadas de aquí y aquí.

  • CRÓNICA. Salaverry 2120 (lectura dramatizada)

    ‘Salaverry 2120’, escrita por Renato Fernández, fue la última obra en ser presentada dentro del programa de lecturas dramatizadas del Festival Sala de Parto. La dirección estuvo a cargo de Adrián Galarcep.

    El director propone un espacio escénico separado por planos de profundidad. Éstos se definen por la ubicación de un grupo de sillas. En el fondo del escenario se distribuyen tres, y hacia el medio se colocan cinco. Las primeras son para los actores que no participan de la escena que se está representando; las otras, forman parte del espacio de representación en ejecución.

    ‘Salaverry 2120’ presenta características muy particulares. Una de ellas es que en muchas de sus escenas se desarrollan situaciones que acontecen simultáneamente en ubicaciones distintas. Además de ello, el contenido de los parlamentos de los actores presenta información de tres tipos: lo que ellos dicen, lo que ellos piensan y lo que ellos hacen. Así, los personajes enuncian conversaciones, ideas y acciones.

    De esta manera, la multiplicidad de espacios y de contenidos orales genera una rítmica que ofrece estímulos y exige atención por parte del espectador.

    ‘Salaverry 2120’ presenta la historia de dos jóvenes que no se conocen.

    Él, con una vida inestable y algo calamitosa: trabaja en algo que no le gusta, vive con su padre y sus dos tíos -que son personas dependientes- en una vieja casona venida a menos. Además, la relación entre sus familiares es conflictiva por un permanente desacuerdo respecto a la necesidad de vender la casa.

    En cambio la vida de ella, estudiante universitaria acomodada, es más tranquila y ordenada. Hasta que se ve alterada por la difusión, en redes sociales, de un video sexual donde participa.

    Así, durante la primera parte de la obra se oponen el intenso conflicto psicológico del drama de ella con la particular y tragicómica dinámica familiar de él.

    Esto cambia cuando los dos jóvenes se conocen. Pues, pese a avances y retrocesos emocionales, el tono de la historia evoluciona hacia el de una comedia romántica que gira en torno a saber si se va a concretar un romance entre ambos.

    Sin embargo, a medida que avanza, la obra presenta nuevos elementos. Así, además del drama personal, el conflicto familiar y el posible romance, se abre una puerta para el misterio y el desconcierto. Ello, a partir del develamiento de algunos secretos de la familia y la coincidencia entre éstos y la identidad de la joven.

    ‘Salaverry 2120’ plantea un universo cambiante, que se sostiene en el humor y la ternura; pero no exento de drama, desconcierto y misterio. Asimismo, desde las situaciones que viven los personajes, ofrece una mirada a las dinámicas urbanas contemporáneas de la ciudad capital.

    Es una obra que posee muchos méritos, pero que presenta algunas debilidades en la estructura de la trama. Pues, a la relativa facilidad con que la joven se gana la confianza de la familia, y su intempestivo viaje, debe sumársele la desaparición del conflicto emocional y social relacionado al video.

    Y es que ‘Salaverry 2120’, como texto en proceso, aborda muchos temas y lo hace con propiedad. Sin embargo, algunos de ellos resultan cabos sueltos que flotan sin dirección aparente.

    Imagen tomada de aquí.

    Dramaturgia: Renato Fernández.

    Dirección: Adrian Galarcep.

    En escena: Alessa Esparza, Nicolás Vilallonga, Alberick García, David Carrillo, Raúl Castagneto.

  • CRÓNICA. Ladridos (lectura dramatizada)

    Como parte del programa de lecturas dramatizadas del Festival Sala de Parto se presentó la obra ‘Ladridos’, escrita por Franco Iza y dirigida por Celeste Viale.

    ‘Ladridos’ es la historia de una pareja. En ella, pequeñas acciones de la cotidianidad marital aportan a un complejo entrelazado entre dos situaciones extremas. Por un lado, el descubrimiento de una traición. Por el otro, la animalización del personaje masculino a partir de su relación con los ladridos del perro de la casa vecina.

    Ambas situaciones se construyen en simultáneo. Así, las discrepancias del cotidiano de la pareja, respecto al ruido de los ladridos del perro de la casa vecina, o su discusión sobre si la mujer -en estado de embarazo- debe salir a visitar a una amiga, abonan a la futura verosimilitud de la infidelidad femenina (pareja que pelea permanentemente, necesidad de ella de salir de casa).

    Por otro lado, los constantes ladridos del perro vecino alteran la necesaria tranquilidad laboral del hombre. Ello genera que sus iniciales reacciones de frustración e impotencia -mandar a callar al perro- se conviertan en una pelea, y luego una conversación, ¿imaginaria? con el perro. Ésta se va transformando hasta componer una metáfora de las acciones humanas -del personaje- basadas en universo canino -equivalencia entre la sospecha del hombre y el olfato del animal-.

    El delicado paralelo entre las dos situaciones que guían la obra, y el tono surrealista de una de ellas, construyen un paulatino estado de tensión. Éste desencadena, luego de develada la infidelidad, en un crimen.

    El éxito de esta tensión, que es la que sostiene la obra, se puede encontrar tanto en la arquitectura del texto como en la dirección de la lectura. En el texto, como ya se ha mencionado, por su capacidad de ofrecer pequeñas pistas y mantener un tono aparentemente inofensivo; tanto en las disputas maritales y en la conversación con el perro.

    En cuanto a la dirección se pueden mencionar varios aportes. La presencia de cuatro actores-personajes secundarios apiñados aun lado en el fondo del escenario propone una permanente tensión visual. Más aún cuando dos de ellos se encuentran de espaldas al público.

    Estos dos actores-personajes cumplen los roles acotador-narrador y de ejecutar los ladridos. El ritmo que imprimen ambos, en sus respectivas participaciones los convierte en personajes importantes dentro de la dinámica escénica.

    Asimismo, el uso de las sillas dispuestas en el escenario -primero como elemento utilitario, luego como metáfora de la tensión y la violencia- aportan a la percepción de la tensión desde una dinámica teatral.

    Finalmente, vale mencionar que el texto de ‘Ladridos’ busca acercarse a dinámicas sociales que transcurren fuera de la relación de la pareja. Así, las menciones al universo del derecho y al sensible caso de las esterilizaciones forzadas (crimen aún sin responsables) contextualizan detalles de los personajes (a qué se dedica él, por ejemplo), pero no terminan de concretar su discurso dentro de la obra.

    Imagen tomada de aquí.

    Dramaturgia: Franco Iza.

    Dirección: Celeste Viale.

    En escena: Anelisse Fiedler, Miguel Iza, Verónica Miranda, Raúl Sánchez McMillan, Patricio Villavicencio, Daniel Menacho.

  • CRÓNICA. Qué azul es este mar

    Dentro de la programación del Festival Sala de Parto se presentó ‘Qué azul es este mar’, de la directora y coreógrafa argentina Eleonora Comelli.

    Esta pieza escénica incluye un cortometraje experimental titulado ‘Crucero’ -de Pablo Pintor-, sobre el cual se inspira. Esta obra fílmica, proyectada al inicio de la función, está construida a partir de piezas de videos caseros de una pareja, filmados a lo largo de tres décadas.

    La estructura del cortometraje, cuyas escenas se desarrollan en paisajes marinos, evidencia el paso del tiempo; tanto en los cuerpos de la pareja como en su trato. Esto último se sugiere a través de unos audios donde se pone de manifiesto diferencias entre los personajes.

    Así, luego de haber apreciado una pieza audiovisual fragmentaria, con sonido ambiental, paisajes marinos y estética antigua, se retira el espacio de proyección y se inicia (¿o simplemente continúa?) la acción escénica.

    En el fondo del escenario se encuentra un panel que luce el decorado de un tradicional paisaje paradisiaco -arena blanca, mar y cielo azul, palmeras-. De este espacio surgen dos parejas vestidas con trajes de baño de los años ’60. Una de treintañeros; la otra, de sexagenarios.

    Así, desde la aparición de los intérpretes la obra nos ofrece un doble espejo. El paralelo entre los personajes en vivo y los del video, y el existente entre las dos parejas de diferentes edades.
    La obra propone imágenes a partir de acciones y situaciones donde los cuatro intérpretes se juntan, se separan, se cargan, sostienen, seducen, rechazan. Y en este juego de dobles, las parejas masculinas y femeninas, mixtas en género y edad, se oponen y tensionan al compartir posibilidades y limitaciones de movimiento.

    La composición escénica es acompañada por un discreto sonido de piano y, en ocasiones, por la voz del protagonista del video. Su aparición refiere a la historia de la pareja ‘real’ e interviene sobre la percepción de las parejas de actuantes.

    Además de ello, existe un audio donde el mismo hombre polemiza acerca del uso de las imágenes, pero finalmente otorga libertad a su interlocutor (¿el director del video?, ¿la directora del montaje?) para el uso de las mismas. Con ello, la directora pone una vez más en juego las convenciones sobre la realidad e irrealidad.

    La referencia al tiempo y su paso es inevitable. Ello lo refuerza Comelli con una propuesta contenida. Donde el tiempo se vivencia. Las secuencias no son dinámicas. Por el contrario, son un espacio para la contemplación de los cuerpos, de -la belleza de- sus diferencias.

    Sin embargo, este tratamiento temporal requiere de un espectador atento y paciente. Pues la tensión de la espera, la variación sobre el mismo tema, la atmósfera de no progresión, no siempre resultan fáciles de acompañar.

    ‘Qué azul es este mar’ propone una paradoja, pues resulta simultáneamente concreto y poético. En su propuesta se conjuga la acción performática y la composición coreográfica. Ello abona en la construcción de un montaje pausado y contemplativo donde se re-interpreta la percepción del tiempo. Y con él, de la vida, la muerte, la decadencia del cuerpo.

    (*) Imágenes tomadas de aquí y aquí.

    Autora y directora: Eleonora Comelli.

    Creación coreográfica: Stella Maris Isoldi, Roberto Dimitrievitch, Laura Figueiras, Matías Etcheverry, Eleonora Comelli.

    Asistencia en escena: Eleonora Capua y Manuel Pallero.

    Música original: Ulises Conti.

    Diseño de iluminación: Ricardo Sica.

    Diseño de banda sonora: Ulises Conti, Pablo Pintor, Eleonora Comelli.

    Diseño de escenografía y vestuario: Paula Molina.

    Realización audiovisual y colaboración creativa: Pablo Pintor.

  • CRÓNICA. Una pequeña guerra de independencia (lectura dramatizada)

    ‘Una pequeña guerra de independencia’ es el título de la tercera obra que se presentó dentro del programa de lecturas dramatizadas del Festival Sala de Parto. El texto fue escrito por Cinthia Delgado, y la dirección de la lectura estuvo a cargo de Nishme Súmar.

    La propuesta de la directora se acerca a la representación de un ensayo con mínimos recursos de producción. La distribución del espacio escénico es clara y se encuentra definido a partir de los elementos que en él se ubican. El sillón y la lámpara dispuestos hacia el centro del escenario se contrastan con la marginalidad de las cuatro sillas posicionadas en las zonas laterales. Estas últimas servirán de lugar de espera para los actores que se encuentren fuera de escena.

    Asimismo, el desplazamiento de los intérpretes permite definir con claridad la distribución del espacio ficcional -una sala, la puerta de ingreso, el acceso hacia el patio posterior-.

    ‘Una pequeña guerra de independencia’ propone la historia de una familia que busca independizarse del sistema de agua potable. El viejo sueño del padre, viudo y jubilado, se hace realidad cuando su hijo pone a funcionar una máquina que él mismo ha construido. El éxito inicial de su propósito los hace decidirse a solicitar la cancelación total del servicio doméstico. Pero, cuando se dan cuenta que ello acarrea nuevos inconvenientes inician una lucha por solucionarlos.

    Sin embargo, cada nueva acción que la familia emprende tiene como objetivo solucionar los problemas que la decisión anterior trajo consigo. Así, paulatinamente se presentan situaciones más extremas, en una huida hacia adelante que busca desesperadamente liberarse de la dependencia y explotación de las empresas de servicios.

    Esta progresión del texto genera que el tono coloquial y naturalista del inicio tenga virajes hacia la farsa, la sátira y el absurdo; todo ello en clave de comedia.

    ‘Una pequeña guerra de independencia’ juega con la oposición entre el deseo de una vida auto sostenible y el sometimiento a las reglas del sistema. Esta pugna, llevada a cómicos extremos por el padre y el representante de la empresa proveedora, se convierte en una lucha entre la utopía libertaria y el totalitarismo empresarial.

    Cinthia Delgado ha escrito un texto que progresa con una lógica coherente y un humor absurdo. Diseña personajes entrañables que alimentan sus virtudes unos a otros. Nishme Súmar le añade a ello un pulso eficiente y el importante detalle de que los actores lean todas las acotaciones. Este hecho permite que, además de imaginar detalles que requieren de un planteamiento escenográfico complejo, los intérpretes consigan generar un estado de complicidad inmediato con el público.

    Debe destacarse además el carisma y ritmo impuesto por los actores, quienes -según palabras de Ricardo Velásquez- consiguieron sostener este texto a partir de 4 sesiones de ensayo.

    ‘Una pequeña guerra de independencia’ es una comedia que refiere a varios temas de actualidad: la búsqueda de nuevas formas de sostenibilidad, la tiranía de las empresas de servicios, el trato preferencial que los gobiernos tienen para con ellas.

    Aunque quizá -como mencionara Ricardo Velásquez en el conversatorio posterior a la función- le haga falta, y sin perder el sentido del humor, un señalamiento sobre la ausencia de servicio de agua en grandes franjas del territorio nacional y local.

    (*) Imagen tomada de aquí.

    Dramaturgia: Cinthia Delgado.

    Dirección: Nishme Súmar.

    En escena: Emanuel Soriano, Ricardo Velásquez, Pold Gastello, Mónica Ross.

  • CRÓNICA. Vasco (lectura dramatizada)

    El pasado sábado 16 de septiembre, dentro del Festival Sala de Parto, se realizó la lectura dramatizada de la obra ‘Vasco’. El texto, escrito por Mario Sifuentes, fue seleccionado en la convocatoria del año 2015. La dirección de la lectura estuvo a cargo de Ximena Arroyo.

    En el escenario se encuentran cinco elementos: un sillón de diseño ubicado en el centro y una silla por cada vértice. Los actores, salvo por algún discreto detalle en denim azul, visten íntegramente de negro. Al ingresar toman sus textos de cada uno de los muebles.

    En ‘Vasco’ Ximena Arroyo propone, como lo menciona en el conversatorio posterior a la función, “compartir un espacio de ensayo con el público”.

    Ello se ve graficado en el planteamiento escénico. Y es que la mayor parte del tiempo todos los actores se encuentran en el escenario; pero es su ubicación lo que los incluye o los margina de cada escena.

    Asimismo, la corporalidad y gestualidad de los intérpretes, y la relación espacial entre ellos, brinda información complementaria al texto y permite que las palabras que lo componen encuentren nuevas dimensiones -esta vez físicas- en la percepción del oyente/espectador.

    De esta manera, las pequeñas acciones y acercamientos a la representación le imprimen un carácter al texto. Ayudan a escucharlo y a imaginarlo. Son esbozos, pistas, de un montaje -aún- inexistente. Un montaje naturalista, a tono con el estilo de los diálogos, los giros dramáticos y la estructura dramatúrgica.

    ‘Vasco’ es la historia de una familia. Una familia cuyo padre se encuentra detenido por ser sospechoso en un caso de corrupción.

    La obra ofrece paulatinamente la información. No juega al misterio, pero desentraña los conflictos sin precipitarse; permitiendo que el público se vaya sorprendiendo con cada avance.

    Presenta hábilmente a todos los personajes desde las lógicas de la cotidianidad. Y a partir de las simplezas del día a día, de situaciones que, en apariencia, no poseen mayor trascendencia, expone distintos detalles del universo familiar. Logra así mostrar la relación entre los miembros de la familia y el rol que cada uno cumple -o debe cumplir- en el contexto en que se encuentran.

    Sifuentes opta por un tono fresco, desenfadado. Plantea la historia a partir del punto de vista de los jóvenes de la familia. Y, desde esta sensibilidad juvenil, va mostrando los giros que posee la trama.

    Así, lo que inicia con un tono de comedia ligera logra transformarse en un drama familiar. Y, ¿por qué no?, dado el actual contexto social-político-judicial, en un drama costumbrista.

    Esa transición es guiada por elementos de suspenso. De esta manera, aparecen situaciones tales como la aparente traición del amigo abogado, la liberación temporal del padre, la confabulación para encerrarlo de manera definitiva, su posterior huida, y el develamiento final sobre sus actos de corrupción.

    Así, una vez expuestos todos -familia protagonista y público asistente- a la verdad, surge el último giro que guía a la obra hacia su desenlace. En él, ‘Vasco’, el hijo del ex ministro corrupto, el estudiante de cómoda vida en Londres, el chico que juega tenis en su casa, decide arriesgarse a perder todo y denuncia a su padre y sus cómplices en televisión nacional.

    Sucedido esto, el texto presenta un epílogo conformado por dos escenas. En una, el padre chantajea sin éxito a ‘Vasco’ -mostrándole las bondades de aliarse con los corruptos-. En la siguiente se aprecia la partida de la familia, dispuesta a empezar una nueva vida en una casa más chica.

    Este ‘happy end’ presenta algunos problemas de verosimilitud. Especialmente en un texto y una lectura que se plantea desde el naturalismo realista. Y es que propone que, en el universo de la obra, resulta sencillo denunciar a una mafia de políticos y no sufrir las consecuencias por ello.

    ‘Vasco’, como texto en estado de proceso -según Sifuentes esta es su tercera lectura con posibilidades de seguir siendo revisado- presenta sorpresa, ritmo y claridad. Expone una temática compleja y actual. Muestra un drama familiar que es parte de un drama nacional. Nos muestra el cinismo y el poder visto desde el cotidiano de quienes lo ejercen. Y como éste influye sobre jóvenes que se ven envueltos en una situación que no pidieron.

    Imagen tomada de aquí.

    Escrita por: Mario Sifuentes.

    Dirigida por: Ximena Arroyo.

    En escena: Katerina D’onofrio, Pold Gastello, Liliana Trujillo, Macla Yamada, Cheli Gonzáles, José Miguel Arbulú, Daniel Cano.

  • CRÓNICA. Lectura – Génesis

    El pasado jueves 14, dentro del marco del Festival Sala de Parto, se realizó la lectura dramatizada de ‘Génesis’; texto original de la dramaturga huancaína María Teresa Zúñiga. La dirección de la lectura estuvo a cargo de Miguel Rubio.

    Un músico, interpretando una obertura con su chelo, anuncia el ingreso de dos actrices. Ambas mujeres, se sientan en dos sillas ubicadas al borde de un escenario en penumbras. Sobre la oscura pared del fondo se proyecta intermitentemente una línea, como de una irregular señal de comunicación.

    En esta propuesta el músico acompaña las transiciones entre escenas, la proyección mantiene una tensión sin generar distracciones visuales, la discreta iluminación concentra la mirada en las actrices, y así, como asegura Miguel Rubio en el conversatorio posterior a la función: “la lectura activa la atención del espectador en relación al texto”.

    En ‘Génesis’ una abuela y una nieta que se acaban de conocer deben huir juntas de la guerra que asola su ciudad y su país. El camino está plagado de peligros a evitar, de rutas fallidas, de explosiones.

    Mientras las mujeres buscan el camino y comparten sus estrategias de sobrevivencia deben confrontar la diferencia generacional, el desconocimiento sobre la otra, la deuda familiar, las cuentas por resolver.

    Así, el texto de ‘Génesis’ propone un camino de sobrevivencia ligado a uno de reconocimiento. Dos mujeres, quizá las últimas de una ciudad arrasada, deben lidiar consigo mismas y con la realidad que les ha tocado.

    El contexto de espera y batalla permite al texto ser habitado con toda naturalidad por el existencialismo, el absurdo y la poesía. Las frases son acciones pero también son metáforas.

    Así, por ejemplo, las menciones a la guerra que se libra en la obra invita al público a especular que se refieren al proceso de violencia reciente vivido en el país. Pero, luego se puede intuir que se habla de una guerra futura. Y es que este conflicto inacabado -el de la obra, claro está- podría ser el de éstas y todas las guerras.

    Dos mujeres, para huir, deben vestir de blanco…y ser un blanco fácil; como la historia de las mujeres en todos los periodos de violencia.

    Esta situación de vulnerabilidad de los personajes no es ajena al trabajo de la dramaturga. Como ella menciona en el conversatorio, disfruta de encontrar “personajes que no tienen la oportunidad de hablar en el mundo real”.

    ‘Génesis’ es un texto de gran calidad poética. Una historia con conflictos abiertos: los de los personajes, los de la sociedad. Un espacio para el disfrute y la confrontación; para la confusión y las preguntas. Una reflexión y un señalamiento sobre la guerra pasada, futura y eterna.

    Conozco el trabajo de María Teresa de hace muchos años. Me parece importante salir de la centralidad de Lima. Es una dramaturga de gran calidad. Una dramaturga que no ha caído en la inmediatez. Un texto que tiene una mirada tan universal, tan contemporánea, tan poética, que solo puede venir de un universo de mujer”. Miguel Rubio.

    “Me he sentido desafiado. No vengo de una teatralidad del texto. Pero me propuse conocer y acercarme y entregarme a la lectura; y no sucumbir a la tentación del cuerpo y el movimiento. Si lo montara seguramente trabajaría desde la quietud y del poder del texto”. Miguel Rubio.

    Concentrar en la propuesta una mirada de la mujer desde otro ámbito. No solo en el ámbito familiar. Sino mostrar a una mujer en todos los ámbitos de la sociedad. La mujer siempre está en contradicción. Se convierte en una fuerza transformadora, una fuerza de resistencia. Una representante de la búsqueda de mis trabajos, que es evitar la deshumanización del hombre”. María Teresa Zúñiga.

    Creo que siempre estamos esperando”. María Teresa Zúñiga (ante la pregunta del por qué en varias obras suyas hay una espera que no se resuelve).

    Siempre me han preguntado eso. Me han invitado a Lima y otros lugares. Pero he encontrado la posibilidad de proyectar mi trabajo de otra manera. ‘Mades medus’ está en otros países, se ha traducido, la trascendencia de un autor es eso”. María Teresa Zúñiga.

    Ya me han preguntado y mi respuesta es que me han sembrado ahí. Me siento protegida por los cerros. Y desde ahí se puede ver el mundo. Más bien yo los invito a que ustedes vayan a Huancayo, a conocer el trabajo de teatro que se hace por allá”. María Teresa Zúñiga.

    Imagen tomada de aquí.

    Dramaturgia: María Teresa Zúñiga.

    Dirección: Miguel Rubio.

    En escena: Teresa Ralli, Luciana Blomberg, Diego García.