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  • OPINIÓN. FAEL 2013

    El pasado 30 de noviembre concluyó, con éxito, el Festival de Artes Escénicas del Lima – FAEL 2013. Dicho evento – organizado por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad Metropolitana de Lima, a través de la Jefatura de Teatros Municipales – se desarrolló a lo largo de 21 días, teniendo como escenarios a ocho sedes del Centro de Lima: Teatro Municipal de Lima, Teatro de la Asociación de Artistas Aficionados, Plazuela de las Artes, Auditorio AFP Integra del MALI, Casa Brescia, Casa Entre Nous, Plaza de Armas y Plaza San Martín. Espacios en los cuales se presentaron los trabajos de once compañías extranjeras y catorce nacionales.

     

    A continuación se presentan algunas notas sobre los aspectos más positivos de este festival; así como también, comentarios acerca de detalles que podrían ser tomados en cuenta para futuras ediciones. Asimismo, se incluye una breve opinión sobre  los espectáculos a los que el suscrito pudo asistir.

     

    Lo más positivo del FAEL 2013:

     

    La diversidad de propuestas nacionales incluidas en el festival. Al igual que el año anterior, los espectáculos nacionales incluidos en el festival destacaron por la heterogeneidad de sus lenguajes. Presentando así, desde el teatro más ‘clásico’ hasta las búsquedas más vanguardistas; incluyendo propuestas de danza contemporánea, danza fusión, teatro y música, teatro testimonial y teatro documental. Si bien esto también ocurre con los espectáculos internacionales, resulta importante, dentro del marco de un Festival de esta envergadura, visibilizar la diversidad de oferta que proponen los artistas de nuestra ciudad.

     

    La gran calidad de los espectáculos internacionales. La selección de obras incluyó diversidad de lenguajes, calidad en las puestas en escena y directores y compañías de gran prestigio. Esto ha permitido al público tener la opción de consumir espectáculos de primer nivel.

     

    Ubicar al Centro de Lima como eje cultural.El FAEL no es la única actividad cultural que se desarrolla en el Centro de Lima. Sin embargo, el hecho de que todo el festival se desarrolle en este espacio de la ciudad, ayuda a visibilizarlo y a crear/continuar una dinámica entre esta zona y los consumidores de la oferta artística.

     

    La respuesta del público. Sallas llenas y entradas agotadas con anterioridad han sido parte importante del cotidiano del Festival. Esto muestra claramente el éxito de la convocatoria y la acogida que ha tenido por parte del público.

     

    Los precios de los espectáculos. Salvo los dos espectáculos europeos y los presentados en el Teatro Municipal, los precios de las entradas a todos los demás espectáculos han sido más que accesibles. Como mayor ejemplo, se puede mencionar que el costo de la mayoría de entradas del Festival ha sido menor que el de una entrada promedio durante una temporada, en cualquiera de las salas más importantes de la ciudad.

     

    Los otros espacios de encuentro. La existencia de los conversatorios, así como las ruedas de negocios, amplían el espectro de llegada del Festival. Si a esto le sumamos la calidad y experiencia de los artistas internacionales que lideraban los conversatorios podemos reconocer un gran aporte a la oferta cultural.

     

    La puntualidad (o algo parecido). Si bien los espectáculos no iniciaron a su hora oficial, los retrasos estuvieron dentro de un límite razonable en la mayoría de casos.

     

    Detalles a considerar en la edición del 2014:

    La comunicación. Aunque existe un público cada vez mayor consumiendo artes escénicas, el cual procura estar enterado de las actividades culturales existentes, aún las formas en que se ha llegado a éste siguen teniendo deficiencias de comunicación. Ejemplo de ello es la información acerca de la disponibilidad de entradas para cada espectáculo – bajo el modelo de semáforo -, la cual empezó a circular tarde y sólo por redes sociales.

    Además de ello, existe un sector importante de público que necesita información acerca de ‘lo que va a ver’. Si bien es cierto, la mayoría de espectáculos ofrecían propuestas en las fronteras de las artes, es importante darle al espectador algunas referencias; tanto para elegir, como para no generarle expectativas que luego sienta que no fueron cubiertas.

    Los horarios de las actividades paralelas. A lo largo de las tres semanas de actividades del FAEL se sucedieron más de 50 funciones en horario nocturno. Además de ello, se realizaron otras actividades durante las tardes, como los conversatorios con las compañías-directores extranjeros. Lamentablemente los horarios de dichos conversatorios (3.30 p.m. o 5.30 p.m.) no facilitaron la asistencia de una mayor cantidad de público. Aunque es posible que existan otros factores – como la agenda de cada agrupación (probablemente sea: montaje el día previo, funciones y retorno a su país) – sería conveniente poder realizar estas actividades en horario nocturno, a fin de que más personas puedan acceder a las mismas.

     

    Los horarios de algunas presentaciones.Plantear un espectáculo a las 7.00 p.m., un viernes en el Centro de Lima, es asegurarse una gran cantidad de público llegando con retraso. En general, se debe tener en cuenta la dinámica de la ciudad para programar los horarios.

     

    Los puntos de venta para abonos y descuentos. El FAEL es un Festival que se desarrolla íntegramente en el Centro de la Lima, y por ello resulta extraño que exista un único punto de venta – en Miraflores – para acceder a los abonos y descuentos. Más aún cuando es un grupo importante de personas las que intentan acceder a estos beneficios.

     

    Las Obras.

     

    A continuación se presentan algunas notas y opiniones sobre los espectáculos en los que pudo estar quien escribe.

     

    Folding and Rite of Spring

     

     

     Dos coreografías dirigidas por el coreógrafo chino-norteamericano Shen Wei. ‘Rite of Spring’ es una demostración de la técnica en movimiento. De corte abstracto, con música de Stravinsky, el espectador  es testigo de la armonía y la fuerza de cuerpos muy entrenados que hacen sentir pequeño el gran escenario del Teatro Municipal. ‘Folding’, si bien es de carácter abstracto, es más figurativa en cuanto a la composición de formas y cuadros. Espectáculo presentado en la frontera de lo sagrado y lo onírico.

     

    Bolognesi en Arica.

     

     

     Obra peruana escrita y dirigida por Alonso Alegría. El espectáculo nos propone un espacio escénico  rodeado de actores; los cuales, ingresan al mismo, para representar momentos específicos de los días previos a la Batalla de Arica, durante la Guerra con Chile. Esta interesante propuesta de representación – con luces planas todo el tiempo – es guiada por la exposición de dichos sucesos realizada por una maestra a una alumna – ambas actrices – y al resto del salón de clases –  la platea -; jugando así, con la representación dentro de la representación.

     

    El desarrollo de la obra – si bien es interesante en cuanto ofrece información específica y no muy conocida sobre los sucesos de la época – es demasiado expositivo, narrando detalle tras detalle del día a día de Bolognesi y los suyos. Con ello, lleva al público a ser testigo de una narración de tres horas de duración. Por otro lado, la forma en que la relación maestra-alumna guía la obra, nos hace testigos de la redundancia y del panfleto. Lo primero sucede con las insistentes y repetitivas preguntas de la alumna, lo segundo – el panfleto – está presente en los comentarios de la maestra; quien pretende decirle al público qué es lo importante, lo valioso, lo heroico, lo valorable.

     

    Lo más rescatable del montaje son las potentes actuaciones de gran parte del elenco, sosteniendo al público con su cuerpo y su voz durante tres horas, hasta llegar al manipulador y predecible canto del Himno Nacional en la escena final.

     

    Warum Warum.

     

     

     Obra dirigida por emblemático director inglés Peter Brook, compuesta por textos de diversos autores e investigadores  teatrales. Es interpretada por Miriam Goldshmidt, quien es acompañada en escena por un músico, el cual porta un extraño instrumento de percusión. La acción de la obra transcurre con  la interpretación – en ocasiones técnica, en otras dramática, y en algunas más, humorística – de los textos; los cuales, por su contenido, componen una reflexión acerca del quehacer artístico y teatral. A esta obra podría denominársele del tipo ‘teatro para teatreros’ si no fuera por la magnífica performance de Miriam Goldshmidt; quien hace que el público olvide al ecram, que en lo alto mostraba las traducciones de los textos, para no dejar de mirarla.

     

    The Answering Machine.


    Carlos Cueva y su equipo de artistas de LOT presentaron este trabajo basado en el texto del dramaturgo noruego Finn Iunker. LOT tiene el tipo de propuestas que divide a los espectadores, ya que sus espectáculos son un reto a la percepción; y en ocasiones, a la paciencia. ‘The Answering Machine’ no se acerca a los mejores montajes de su director – con un texto fragmentario y difícil de seguir – y puede llegar a ser reiterativo en cuanto a la propuesta escénica de anteriores espectáculos. Sin embargo, Cueva apuesta, con éxito, por la energía colectiva de sus intérpretes, el manejo de los tiempos y ritmos, así como un cuidadoso trabajo en la iluminación y la estética general del espectáculo.

     

    Por qué Cojea Candy?

     

     

     Obra peruana escrita por Alfredo Bushby y dirigida por Marco Otoya. En ella dos actrices -Sheillah Gutierrez y Claudia Tasso – interpretan a ‘Candy’ en dos  momentos distintos de su vida, mientras narran peripecias de su juventud. Estas historias nos llevan, al contextualizar la narración, al ambiente ‘sin Estado’ de diferentes regiones de la selva peruana en los años finales de la década del ’80.

     

    Otoya toma el riesgo de contar una historia oscura a través de la presencia de estas dos mujeres, sus cuerpos y muy pocos elementos. Pese a que el espectáculo puede ser denso por momentos, éste no deja de generar atención; ya que la mencionada densidad parte de la historia misma – oscura, triste -. Es interesante la incorporación en la escena del músico Pedro Gustavo Schmitt – en el centro, vestido como militar, detrás de una batería – que con su presencia sonora aporta, sin hablar, toda la contraparte de violencia de género que el texto grafica.

     

    Cabe mencionar que ciertas deficiencias técnicas en la voz de la joven Claudia Tasso podrían ser corregidas, a fin de no caer permanentemente en el grito, el cual genera redundancia en una historia que ya es desgarradora.

     

    Anunciación.

     

    Obra española de danza en el registro experimental. Grafica la búsqueda de su director. Lo más flojo de las obras extranjeras del festival.

     

    A ver, un Aplauso.

     

    Obra emblemática del dramaturgo peruano Cesar de María, escrita en 1989 y dirigida en este montaje por Roberto Ángeles. El texto, ambientado en la Lima de los años ’80, nos narra la historia de dos payasos callejeros y cómo fueron los momentos finales de uno de ellos, enfrentando a la muerte. Esta obra recrea con dureza y humor el ambiente que se vivía en el país hace 30 años, especialmente entre las personas menos favorecidas, quienes debían ‘ingeniárselas’ para solucionar el día a día. Es así que el texto tiene mucho de doble sentido, de crítica social, de ilusión y de desesperanza…un texto enorme!…profundamente denso!

     

    El director opta por realizar un montaje bajo la estética de un espectáculo de clowns. La propuesta se decanta por el humor y la dinámica, el gag y la reflexión inmediata. De esta manera, el elenco compuesto por Manuel Gold, Nicolás Galindo, Gabriel Iglesias y Daniela Baertl, nos guía por oscuros pasajes oníricos, recuerdos tristes y ambientes  de lupanar, siempre con humor – gestual, oral y físico – y carcajadas; dejando poco a poco, a medida que avanza el montaje, cada vez menos espacios para las risas y más para la reflexión.

     

    Este montaje de ‘A ver, un Aplauso’ genera en quien escribe muchas contradicciones conceptuales. Por un lado, la opción del humor del clown, y la vibrante dinámica que impone, genera que pasajes importantes, y textos valiosos, pasen desapercibidos por lo frenético de las acciones. Por otro lado, es completamente válido que un director elija como (re)interpretar un texto a partir de la toma de decisiones para la puesta en escena.

     

    De Pichangas y Muñecas.

     

    Puede encontrarse una extensa crónica aquí.

     

    Discurso de un Hombre Decente.

     

    Excelente montaje del colectivo colombiano Mapa Teatro. En él, a partir de un supuesto mensaje presidencial, escrito por el capo del narcotráfico colombiano Pablo Escobar antes de su muerte, se desarrolla un discurso escénico que cuestiona las políticas globales de la lucha contra el narcotráfico. Para ello se valen de documentos, dichos, chismes y testimonios; todos planteados en un cruce permanente de lenguajes entre el teatro, el documental, el video arte, la performance, la música y el testimonio personal.

     

    Al igual que en la edición del año pasado, Mapa Teatro nos sorprende con sus búsquedas que trascienden las fronteras de los lenguajes artísticos.

    Caminos.

     

    Caminos es un espectáculo que fusiona la música, el teatro físico, la danza y el testimonio personal para narrarnos la historia de una comunidad de migrantes en Lima. Interpretada por los alumnos de la ‘Asociación Puqllay’, dirigida por Anabelí Pajuelo y Pierr Padilla, ‘Caminos’ nos muestra la evolución de estos jóvenes artistas. Ellos, poniendo en escena sus destrezas, van llevando al público por los senderos de la emotividad, hacia las historias que empiezan con sus abuelos y continúan con ellos mismos.

     

    P.A.T.R.I.A.

     

    Este montaje fue presentado en un patio de la Casa Brescia; donde se dispone al público en el centro del espacio, mientras las escenas acontecen en pequeños escenarios colocados alrededor. Pese a lo fragmentario de su montaje, el cuidadoso ritmo y el balance entre el humor, la emotividad y la reflexión, hacen que el espectador sea guiado a través de la dinámica que el espectáculo propone.

     

    Dirigida por Paloma Carpio e interpretada por miembros del colectivo ‘Tránsito’, P.A.T.R.I.A.’ es un espectáculo que sorprende en la conjunción de escenas de humor e ironía acerca de la política peruana, junto con otras de corte personal/testimonial – pero siempre vinculadas a la relación del intérprete con el país/la sociedad peruana -. El humor irónico y el cariño suelen ser el sello para referirse a nuestra ciudad o nuestro país; ‘P.A.T.R.I.A.’ les da una dimensión escénica y reflexiva digna de atestiguar.

     

    El Baile.

     

    Espectáculo de teatro-danza dirigido por Alberto Ísola, e interpretado por Mirella Carbone, Lorna Ortíz, Luis Ramirez, Margot Lozano y Tatiana Vizcarra. Obra basada en una novela de Irene Némirovsky y adaptada por el dramaturgo catalán Sergi Babel, ambientada en París de 1942.

     

    La obra narra la historia de una familia de ‘nuevos ricos’, cuya figura materna decide hacer un baile con la finalidad de integrarse a la alta sociedad. A este baile no llegará ningún invitado, porque será la hija de la familia quien se encargue de boicotearlo. Ella, sin que nadie lo sepa, ha lanzado las invitaciones al río.

     

    Esta historia tiene, pues, más de un conflicto. Por un lado, el más evidente, es el de la mujer mayor – madre severa y llena de complejos – desesperada por ser incluida en este nuevo mundo que el dinero le ofrece, y su imposibilidad de conseguirlo. Por otro lado, está el conflicto de la hija – cuyo único deseo es abandonar la casa, o conocer el amor… para el mismo fin – con la madre; a quien odia y destruye silenciosamente al impedir que se cumplan sus planes.

     

    El director opta en este montaje por potenciar el primer conflicto, en desmedro del segundo, otorgando protagonismo a la madre, resaltando sus manías y complejos, llevándola al extremo del ridículo. Esta decisión lleva al espectáculo por el camino de la caricatura, la afectación y la pérdida de matices. Al colocar todo el peso del montaje en un único personaje caricaturesco, el espectáculo decanta en la redundancia y lo previsible. El espectador empieza interesado en la oscura personalidad de la madre y su relación con la hija; pero, a lo largo de la obra, esto se pierde y se queda en la simple reiteración de gags y gestos afectados.

     

    Proyecto Empleadas.

     

    Espectáculo peruano de creación colectiva, dirigido por Rodrigo Benza e interpretado por Stephanie Orue y Andrea Fernandez, el cual reflexiona, a modo de documental, acerca de de las trabajadoras de hogar, su problemática y su relación con sus empleadores y las familias de éstos.

     

    La propuesta escénica de ‘Proyecto Empleadas’ se desarrolla a través de escenas y monólogos que van entregándole al público distintas perspectivas acerca de la vida y labores de las trabajadoras del hogar. Así, por ejemplo, personajes femeninos como trabajadoras jóvenes o mayores, empleadoras de diferentes capas sociales, extranjeras residentes en el país o miembros de asociaciones de empleadas domésticas – además de los testimonios personales de las propias actrices – van otorgando distintas miradas que completan un amplio panorama acerca de estos personajes transversales en la sociedad peruana.

     

    Si bien la reiteración de testimonios y monólogos le resta ritmo a la puesta en escena, haciéndola por momentos monótona, el vínculo que se va construyendo entre los personajes y el público – como réplica de la relación real en la vida cotidiana – sostiene el desarrollo de la puesta. Además de ello, se deben resaltar las estupendas actuaciones de una extrovertida Stephanie Orue y una sobria Andrea Fernandez, quienes sostienen la obra.

     

    Melancolía y Manifestaciones.

     

    Espectáculo dirigido por la escritora, directora, cantautora y performer argentina Lola Arias. ‘Melancolía y Manifestaciones’ plantea en escena la presencia de una narradora, quien cuenta las vivencias de su madre; presa de una depresión continua.  Junto a ella, y en un espacio cerrado – sólo develado al abrirse por momentos las persianas que lo cubren -, está un grupo de actores que juegan a ‘ser’ y a ‘no ser’ los personajes que son nombrados. Este efecto, en el límite de la ‘no representación’, de la actuación y la acción, invita al público a involucrarse y, simultáneamente, a tomar distancia acerca de lo que en el escenario se narra.

     

    Este espectáculo, que es ‘un diario sobre la depresión de una madre escrito por su propia hija’, nos muestra una situación muy dramática con un estilo sobrio y lleno de ternura. Su único defecto quizá radique en que, al ser un ‘diario’, peca de expositivo; con lo cual el ritmo de la obra se vuelve plano.

     

    La Omisión de la Familia Coleman.

     

    Obra presentada por la compañía argentina ‘Timbre 4’ en la cual se muestran las disfuncionalidades extremas de una familia.  Esta propuesta escénica se basa en la abundante oralidad de sus personajes y en el estilo hiper-naturalista de sus actores. Sin embargo, un cuento tan bien contado merece un final más claro, con menos cabos sueltos y menos imprecisiones.

     

    Preparatio Mortis.

     

    El multidisciplinario artista belga Jan Fabre presentó este espectáculo interpretado por la estupenda bailarina Annabelle Chambon. ‘Preparatio Mortis’ es un espectáculo sensorial, donde las pocas acciones de la intérprete son acompañadas por la música casi clerical de un órgano, además del atractivo visual de las imágenes que se desarrollan en escena. Espectáculo de autor, en el cual el espectador se ve obligado a involucrarse con la sensibilidad visual y rítmica que la obra propone; o corre el riesgo de quedarse fuera de ella y padecer con el letargo de su redundancia sensorial.

  • CRÓNICA. Cognición y Transfusión

    ‘Cognición’ y ‘Transfusión’, son los nombres de las dos piezas presentadas, entre el 31 de octubre y el 04 de noviembre,  como parte de ‘Jóvenes Directores’ del «VII Festival de Danza Independiente 100% Cuerpo 2013», en la Alianza Francesa de Miraflores.

    Cognición.

    Este dúo, dirigido e interpretado por Gabriela Merino y Fito Valles, nos presenta a dos jóvenes creadores de danza contemporánea explorando en los campos de la composición escénica.

    La apuesta de esta creación es de corte abstracto, lo cual se grafica
    claramente en el texto del programa de mano “La Cognición es una conducta no observable directamente, pero si indirectamente, a través de expresión corporal, reacciones fisiológicas, movimiento, palabra, etc. Es el conjunto de procesos mentales que tienen lugar entre la recepción de estímulos y la respuesta a estos.”.

    Si bien lo inasible del texto encuentra equivalencia en lo abstracto de la propuesta escénica, ésta última destaca por el inteligente uso de sus elementos. Es así que tenemos a dos intérpretes que dialogan en permanente oposición de sus usos de la energía, de sus impulsos de movimiento, de la forma en que abordan el espacio escénico (salvo un único e innecesario momento de dúo unísono). De esta manera, por poner un ejemplo, la potente energía y el carácter del movimiento de Merino – más cercano a las técnicas de danza – se oponen y complementan a las búsquedas corporales más ‘experimentales’ de Valles.

    Este permanente contrapunto de formas y ritmos, de solos y dúos, de energías contrapuestas, le otorgan a la propuesta un carácter dinámico que mantiene al espectador conectado con lo que los artistas proponen.

    Cabe destacar el uso de la música y de las luces. Los ritmos intensos de música electrónica fortalecían el pulso dinámico de las escenas, además de proponer una estética del sonido que mantuvo su coherencia a lo largo de todo el espectáculo. El trabajo de iluminación ofreció climas y contrastes, los cuales potenciaban el uso de un espacio escénico que opta por albergar sólo a los cuerpos de los intérpretes.

    ‘Cognición’ es una obra de corte abstracto que se teje a partir de un uso inteligente de lo común y lo distinto en las cualidades de sus ejecutantes; así como de un trabajo eficiente en el uso del espacio, una propuesta musical coherente y un diseño de luces  que potencia las imágenes construidas.

    Creación e Interpretación: Gabriela Merino y Fito Valles.

    Diseño de Luces: Guillermo Castrillón.

    Fotografía: Javier Gamboa.

    Sonido: Santiago Guerra.

    Transfusión.

    ‘Transfusión’ es un cuarteto femenino dirigido por Diego Gargurevich que propone la construcción de un discurso escénico a través de las imágenes, las acciones en movimiento y – en menor medida – lo gestual.

    Este espectáculo se inicia con la presentación entre sombras – característica principal del diseño de luces – de los cuerpos de las cuatro intérpretes. Ellas  realizan movimientos que repiten permanentemente, conformando la imagen de un ‘sistema’ que depende del accionar de cada una de sus piezas.

    Esta primera escena – que es acompañada de sonidos de latidos de corazón – plantea la propuesta de construcción de la obra: crear un discurso a través de cuadros compuestos por imágenes diseñadas con los cuerpos de las ejecutantes.

    Sin embargo, la constante repetición de algunas características de la estructura de la propuesta hace que la obra vaya perdiendo atractivo. Y es que el espectador encuentra reiteradamente los mismos elementos en cada cuadro: imágenes de atractivo estético en las cuales el desarrollo de movimiento es mínimo, la repetición de acciones o movimiento como argumento principal en la construcción de cada cuadro, iluminación en penumbras, permanencia de la imagen por tiempos más extensos de lo que su exhibición requiere y cortes con ‘apagones’ entre escena y escena.

    Mencionado esto, puede decirse que ‘Transfusión’ presenta problemas de desarrollo y de proporción. Y es que las imágenes/acciones que se ofrecen al público rara vez evolucionan, pues suelen ser expuestas y desaparecen posteriormente. Junto con ello, esta forma de ‘presentación y desaparición’ genera un ritmo que invita a percibir como si todas las escenas tuvieran la misma duración; con lo cual se hace necesario que aparezcan los momentos de ruptura de este ritmo establecido… pero ello no ocurre, cayendo en la monotonía.

    Se debe mencionar que la última escena está compuesta por un cuarteto unísono construido en lenguaje de danza. Si bien el director opta por juntar a las intérpretes para un cierre coreográfico final, esto termina resultando extraño e inconexo por no tener precedente a lo largo de la propuesta – ni a nivel de diálogo entre ellas ni a nivel de movimiento – y por el tema de las proporciones mencionado anteriormente.

    ‘Transfusión’ es una propuesta escénica que se construye a través de imágenes de gran atractivo visual y con un cuidadoso uso de los recursos en su diseño de luces. Sin embargo, esta atención en lo visual, no encuentra el mismo cuidado al momento de proponer un desarrollo de estas imágenes en el espacio y en el tiempo. Con lo cual, al apoyarse en exceso en la construcción estética, redunda en ella hasta agotarse.

    Dirección: Diego Gargurevich L.

    Bailarinas: Ani Chung, Inés Coronado, Marisel De La Rosa y Anaí Mujica.

    Iluminación: Mariano Márquez.

    Dirección de Arte/Plástica: Beatriz Chung, Diego Gargurevich.

    Diseño Sonoro/Música: Millie Wissar.

    Edición Musical/Música: Maribel Tafur.

  • CRÓNICA. De pichangas y muñecas

    ‘De Pichangas y Muñecas’ es un espectáculo de danza dirigido por Pachi Valle Riestra, el cual fue el proyecto ganador del Programa Residencia en Danza – Gran Formato 2013, otorgado por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Este espectáculo se presentó, en calidad de estreno, en el Teatro Municipal de Lima entre el 21 y el 24 de noviembre como parte de la programación del FAEL 2013.

    ‘De Pichangas y Muñecas’ se sumerge en el complejo estudio de género en Lima» (*). Para ello propone una estructura conformada por una ‘introducción’ y dos actos.

    Dos escenas cumplen el rol introductorio. En la primera de ellas un hombre y una mujer ingresan al escenario, se encuentran y se confrontan en una danza de pareja sensual y provocadora. Esto sucede mientras cada uno expresa – a través de frases – posiciones de prejuicio frente al género opuesto. Así, frases que afirman que las mujeres son ‘frívolas’, ‘calculadoras’ o que ‘sólo piensan en casarse’; así como que los hombres son ‘básicos’, ‘infieles’ o que ‘tienen una pelota de fútbol en el cerebro’, nos confrontan con prejuicios propios o ajenos que podemos encontrar en el cotidiano. De esta manera, en la primera escena, se nos presenta de inmediato el concepto sobre el cual va a desarrollarse el espectáculo.

    La segunda escena continúa la línea conceptual ofrecida en el inicio, pero lo hace de una manera más visual y poética. Así, notamos que desde el fondo del escenario van avanzando cuerpos al ras del piso. Todos están cubiertos totalmente por mallas, las cuales al llegar al borde del escenario, van siendo arrancadas por cada uno de los intérpretes. Es en este momento donde, liberados ya del envoltorio que los uniformizaba, podemos acudir a la exhibición de las diferencias corporales según el sexo.

    Concluida esta introducción se inicia el primer acto del espectáculo. En él se opta por un estilo narrativo figurativo que sirve para exponer los procesos de diferenciación y conformación de identidad en hombres y mujeres. Es así que primero vemos al grupo de hombres desarrollar, a partir del juego con una pelota, dinámicas de compañerismo, competencia, solidaridad, liderazgo y abuso. Posteriormente, vemos al grupo femenino exponer, a partir del juego con una muñeca, una dinámica de estandarización en cuanto a la imagen y el comportamiento. Luego de ello somos testigos del encuentro entre ambos grupos, el cual se caracteriza por momentos de descubrimiento y seducción.

    Cabe decir que, si bien los temas que se abordan – como la formación de la identidad de género – son latentes y complejos, ellos son confrontados de una manera que se ubica en la frontera entre los naif (pese al momento del bullying masculino, que  concluye en una violación) y lo superficial. Por ello, aun cuando la escena final de este primer acto – en la cual una pareja grafica las relaciones de poder (hombre) y sometimiento (mujer) – sería el compendio y la consecuencia de lo expuesto en las escenas anteriores, ésta no logra generar el pico de tensión-reflexión que le hubiese correspondido.

    El segundo acto nos presenta un cambio abrupto en cuanto a la propuesta de movimiento, a la apuesta estética, a la distribución de las escenas y al lenguaje. Es así que se pasa de una propuesta gráfica a una más abstracta, de un movimiento más cercano a la pantomima a otro más vinculado al de la danza, de las escenas extensas y colectivas – que albergan a varias escenas cortas – a cuatro escenas concretas.

    En este segundo acto se “explora e interpreta los conflictos internos que estos patrones culturales generan en muchos hombres y mujeres” (*). Para ello se asume el riesgo dramatúrgico de proponer cuatro escenas de corte más abstracto. Estas escenas, según la interpretación de quien escribe, nos muestran la imposición del rol de la mujer como madre – en un primer dúo femenino -, el machismo que intenta controlar el comportamiento de las mujeres – en un cuarteto de tres hombres que tienen sujeta con sogas a una mujer -, los conflictos falocéntricos de los hombres – en un solo masculino – y los des-encuentros entre las parejas frente a todo este complejo sistema de identidades – en el dúo final -.

    Si bien las interpretaciones mencionadas pueden ser acertadas o fallidas, las escenas de este segundo acto, a partir de su lenguaje abstracto y de la manera en que se articulan dentro de la obra, generan una ruptura en la coherencia estética y dramática que complica la lectura del espectáculo.

    Y es que la propuesta del primer acto funcionaba como los viejos circos de tres pistas: se sucedían situaciones en simultáneo que otorgaban información sobre la idea general. Así, cada escena tiene una duración extensa porque está compuesta de varias escenas pequeñas. En el acto final el ritmo se vuelve más estático, con escenas con conceptos que quedan claros muy pronto, pero con desarrollos cuyo aporte no es significativo. Todo ello genera una sensación de distancia debido al cambio del lenguaje y a la abrupta alteración del ritmo.

    ‘De Pichangas y Muñecas’, más allá de lo meramente estructural, presenta problemas de resolución de contenidos en el segundo acto. Ya que, siendo tan compleja la problemática expuesta en el acto inicial, al reducir sus consecuencias a sólo cuatro momentos, permite que se mantengan demasiados cabos sueltos. Si además de ello, el lenguaje que se utiliza no otorga más claridad para percibir la reflexión que se pretende entregar, estos cabos sueltos se magnifican.

    Queda claro que no es obligación de una obra de danza tener que otorgar respuesta o soluciones a problemáticas sociales. Sin embargo, la obra apuesta en su primer acto por ser narrativa, casi expositiva, combinando movimientos con acciones y gestos cercanos a la pantomima; todo ello con el objetivo de exponer una situación, un contexto. Desafortunadamente, se pretende sintetizar todo lo anterior en cuatro momentos específicos compuestos desde la abstracción y la construcción estética. ‘De Pichangas y Muñecas’ expone una serie de situaciones durante la primera parte, pero la forma en que las resuelve posteriormente no consigue ser satisfactoria.

    Y es que, probablemente, la temática que aborda este espectáculo no necesita de conclusiones – a menos que se quiera caer en la indeseable moraleja -, ya que la propia exhibición de la problemática contiene suficiente drama y complejidad. Quizá por ello se sienta que la segunda parte de la obra es una especie de ‘extra’.

    ‘De Pichangas y Muñecas’ es un espectáculo irregular. Conformado por un gran inicio introductorio, apuesta por la pantomima y la simpleza – no por simple menos efectiva – para exponer su discurso durante el primer acto (aunque por momentos cruza la frontera de lo superficial). En la segunda parte asume el riesgo de utilizar otros recursos – más cercanos a la abstracción – para construir las escenas finales, pero éstas no llegan a aportar de manera significativa al discurso general de la obra.

    Bailarines: Carola Robles, Cory Cruz, Margot Lozano, Miluska Pachas, Tatiana Vizcarra, Christian Olivares, Marlon Cabellos, Miguel Angel Robles, Renzo Zavaleta y Rolando Rocha.

    Actor: Marco Miguel Ravines.

    Dirección y Creación: Pachi Valle Riestra.

    (*) Los textos entrecomillados han sido tomados del programa de mano de la obra.

  • CRÓNICA. Algoritmos

    ‘ALGORITMOS – danza y visuales interactivos’, dirigida por Natalyd Altamirano H. y Sandra Castro Pinedo, se presentó en el frontis de la ENSAD – también conocido como el Teatro‘La Cabaña’ – entre el 25 y el 29 de octubre.

    Esta pieza se desarrolla asumiendo el reto de ‘tomar’ el frontis y los exteriores de la ENSAD. Para ello se vale de una proyección audiovisual, de escala monumental, sobre los muros exteriores del recinto y de los cuerpos de tres bailarines – quienes intervienen los muros, balcones, escaleras, jardines y la explanada exterior -.

    ‘ALGORITMOS – danza y visuales interactivos’, desarrolla su propuesta dramática a medida que recorre los espacios que conforman su ‘escenario’.Así, los balcones de la vieja casona de la ENSAD acogen a los intérpretes en el inicio del espectáculo. Este momento, el cual presenta a los protagonistas, está caracterizado por un movimiento unísono de carácter etéreo, muy en la energía propuesta por el video inicial – un cuerpo flotando en un ambiente acuático -.

    A partir de este inicio, los tres ejecutantes irán desarrollando momentos coreográficos en escenas que transcurren en diferentes áreas – pasillo del segundo nivel de la casona, escaleras, explanada exterior – hasta llegar a ubicarse frente al público. Este recorrido de escenas/toma-de-espacios se caracteriza por el constante cambio en las calidades de movimiento y la corporalidad de los bailarines. Así pues, inicia con una energía ‘flotante’, y va cambiando sutil y progresivamente hasta llegar a un movimiento que está en la frontera entre lo mecanizado y lo agresivo, con aires de ‘urbe’. Con lo cual, el ambiente onírico con el que inicia la obra, se va transformando paulatinamente hasta convertirse en una repetición de secuencias que invita al hastío, al agotamiento.

    Es en este momento  donde la propuesta nos presenta una ruptura dramática. Así, el trío inicial, que evolucionaba en simultáneo a lo largo de las distintas atmósferas, se rompe con la huida de uno de los personajes; el cual lucha para poder regresar a sus orígenes, simbólicos y físicos, volviendo al lugar de inicio y desapareciendo entre una de las puertas de la casona.

    Llegado a este punto, el público se enfrenta a una ‘segunda parte’ del espectáculo, en la cual el personaje que huyó retorna a escena – aunque esto resulta un tanto extraño – y nos presenta, a través de dos coreografías, su lucha contra fuerzas que le impiden desarrollarse según su propio impulso – estas fuerzas hegemónicas son representadas por los otros dos intérpretes -. En estas escenas finales, los intérpretes incluyen el uso de elementos con la presencia y manipulación de sogas; las cuales sirven para la construcción de metáforas visuales y desarrollos coreográficos.

    ¿Qué es lo que hace interesante y atractivo a ‘Algoritmos…’?

    Esta obra parte de la simpleza de su estructura dramática para definir con claridad el sentido de su dirección – lo que quiere comunicar y cómo va a hacerlo (*) –. Sin embargo, consigue trascender esta aparente simpleza. Y lo logra porque, si bien se apoya en su estructura, lo hace sin sacrificar sus búsquedas en la construcción de un lenguaje, que va por lo poético y lo abstracto, tanto en el movimiento, como en la propuesta audiovisual y el ambiente sonoro. En otras palabras, consigue ser legible sin dejar de ser abstracto.

    Como ya fue mencionado, esta propuesta ofrece calidades de movimiento y de energía que distinguen cada uno de sus momentos. Los cuales son percibidos por el espectador sin tener que caer en la obviedad o la pantomima – y usando breves dosis de gestualidad -.

    Las proyecciones de video, a la vez que estimula la sensorialidad del espectador, ofrecen – de manera sutil – información acerca de los diferentes estados de los personajes. Además de ello, han sido diseñadas teniendo especial consideración con la arquitectura de la casona; aprovechando muros, pliegues y salientes.

    La música electrónica, compuesta especialmente para la obra, acompaña y refuerza cada fase de la misma. Y si bien ofrece distintas calidades sonoras y ritmos, de acuerdo a lo que cada escena exige, no deja de tener un carácter único; reforzando la coherencia estética.

    ‘ALGORITMOS – danza y visuales interactivos’ es una obra de danza que con claridad y coherencia estética logra cumplir retos importantes: ofrecer una propuesta legible sin ser facilista, incorporar con talento y eficacia a la música y el video, tomar de manera cuidadosa y estudiada un espacio no convencional y ser un espectáculo de danza que, sin contar con un elenco que destaque principalmente por su destreza técnica, comunica de manera inteligente y sensible a través del movimiento.

    Intérpretes: Herberth Hurtado Loayza, Sandra Castro Pinedo, Natalyd Altamirano H.

    Diseño y Realización de Luces y Escenografía: Cristiano Jara.

    Diseño y Realización de Vestuario: Alejandra Urpi Castro Chávez.

    Musicalización: José Pablo Menajovsky.

    Artista Multimedia: Michael Hurtado Enriquez.

    Video Multimedia: Sandra Castro Pinedo, Natalyd Altamirano H.

    Fotografía: Prin Rodriguez.

    Dirección: Sandra Castro Pinedo, Natalyd Altamirano H.

    (*) Las interpretaciones acerca de lo que dice – o pretende decir – la obra le pertenecen al autor de esta nota. Se hace mención a esto porque no necesariamente dialogan del todo con el texto del programa de mano; el cual cae en los vicios usuales de los textos de este tipo: mezclas de coloquialismo, formalismo y abstracción que dejan sin claves al lector-espectador.

    El texto del programa de mano dice:

    “(Algoritmo) 1.m. Conjunto ordenado y finito de operaciones que permiten hallar la solución a un problema.

    ¿Quién quiero ser? Redefinirnos con respecto a quienes somos y que queremos, es una constante búsqueda, en la que existe el riesgo de perderse en el camino y quizá alguna posibilidad de encontrarse. ¿Cómo llegamos ahí? Si no lo intentamos, no lo sabremos, hasta que nos demos cuenta de que lo único que necesitamos es ser uno mismo, ser creadores de nuestro propio camino. Entonces, para la vida cotidiana, ¿existirá algún manual con procedimientos exactos que indiquen que decisiones hay que tomar para lograrlo? Y realmente ¿funcionará este esquema?

  • CRÓNICA. PerViérteme

    ‘PerViérteme’, dirigida por Juan Carlo Castillo, se estrenó el 11 de octubre pasado como parte de las Ayudas a la Producción – Exhibición de Artes Escénicas del Centro Cultural de España para el 2013. Asimismo, se presentó del 24 al 28 de octubre en el VII Festival de Danza Independiente 100% Cuerpo en el Teatro de la Alianza Francesa de Miraflores.

    Quisiera empezar anotando que he sido un seguidor de la trayectoria de Juan Carlo Castillo desde sus inicios en la AAE Cuatrotablas hasta su partida a Europa. El hecho de haber conocido su trabajo previamente, genera algo con lo cual es luego difícil lidiar cuando uno se enfrenta como espectador a la propuesta escénica: la expectativa. Ésta es generada por el recuerdo de sus propuestas anteriores – de ánimo transgresor y cuidadosamente visuales – sumado a la temática de este trabajo.

    Menciono esto al inicio, y volveré sobre ello más adelante.

    Una proyección inicia el espectáculo. En ella vemos un collage de imágenes que hacen referencia a lo sexual desde manifestaciones culturales antiguas hasta la publicidad más contemporánea. Así podemos ver  lo sexual y su manifestación como algo presente a lo largo de todas las épocas.

    La propuesta de ‘PerViérteme’ se basa en la presentación de un grupo de ‘perversiones’: BDSM, sex less, síndrome de excitación sexual permanente/anorgasmia, sexo vainilla  y, finalmente, el safari de mujeres. “La manera narrativa es sustraída de los documentales, donde se dividen en escenas…” (*) y en cada una de ellas se ofrece una metáfora – y, en ocasiones, alguna información – acerca de la perversión en cuestión.

    Es a partir de esta estructura que el director opta por – dentro una energía y estética que equivaldría al soft porn – construir una propuesta para cada parafilia, donde el elemento coreográfico es lo determinante. De este modo logra combinar diversas formas de movimiento y composición – dúo unísono, composición por contacto, coreografía grupal – con elementos de gestualidad, la proyección audiovisual y el discurso oral; además de algunas rupturas con el formato coreográfico.

    Uno de estos cortes es, luego de ejecutadas casi todas las coreografías que componen el espectáculo, la salida de los intérpretes del escenario para romper con la cuarta pared y vincularse con el público. Ellos caminan por la platea y extienden la mano – a modo de invitación – a una persona. En la ocasión que me tocó estar presente la persona elegida se negó a participar pese a la imponente y silenciosa presencia de los 4 intérpretes – eligió protegerse detrás de una cámara de fotos -. (**)

    Este momento, de corte performático, continúa con el intérprete masculino, quien recorre la platea entrevistando al público acerca del conocimiento de diversas prácticas sexuales, o acerca de las propias. Este momento es un nuevo reto para el público, induciendo a despertar intereses y temores, así como invitando a una reflexión más dinámica acerca de los contenidos de la obra.

    Finalmente, la atención retorna al escenario para una última escena. En ella una de las intérpretes mujeres nos habla acerca de la problemática del feminicidio en Ciudad Juárez, México, para luego desarrollar una escena coreográfica grupal que representa el discurso recién mencionado.

    ‘PerViérteme’ es una obra que ofrece correctas ejecuciones, diversidad en su propuesta coreográfica y riesgo en sus elementos escénicos; pero que presenta problemas en su estructura. En ella se apuesta por la fragmentación – y en ocasiones por la explicación – y, como estructura total, no logra mantener un ritmo sostenido. Y es que la sensación reiterada de algo que termina y que vuelve a empezar se suma a los diferentes estilos musicales de cada escena, la propuesta soft  y el discurso casi enciclopédico. Todo ello, en conjunto, generan un estado cercano a la monotonía felizmente intervenido por los escasos momentos de corte con lo coreográfico – en ello, la salida hacia el público y la escena de las 3 mujeres gimiendo/actuando gemidos/fingiendo gemir, son capitales- .

    Como mencioné líneas arriba, es difícil tener que lidiar con las expectativas. Pero lo que corresponde, como público atento, es recibir lo que el artista ofrece. Sin embargo, temáticas universales y complejas como la sexualidad, presentes en nuestro cotidiano a través de nuestras propias experiencias, el intercambio cultural y la publicidad, serán siempre polémicas en cuanto cada quien tendrá su propia personalísima posición frente a ella.

    Y entonces, quizá lo más audaz de ‘PerViérteme’ sea que, en su intento de exponer las amplias posibilidades de experiencia sexual, se encontrará con personas que se sientan cuestionadas o estimuladas; como también con otras para las cuales sus metáforas y cuestionamientos resulten cándidos y se queden con ganas de más ‘perversión’.

    Dirección: Juan Carlo Castillo.

    En escena: Juan Carlo Castillo, Amanda Rubio, Aurora Pina, Raquel Salamanca Santaella.

    Video Instalación: Julián Chamorro.

    Música: Pauchi Sasakki, Raúl Jardín Gómez, Emiliano Zelada, Miguel Rivero.

    Fotografía: Luis Miguel Martínez.

    Idea de Vestuario: Nadia Balada, la compañía.

    (*) Los entrecomillados fueron extraídos del programa de mano.

    (**) Tengo entendido que cuando la persona decide participar es llevada al escenario, se le vendan los ojos y se le incentivan los sentidos a partir del contacto con los bailarines.Sin embargo, la reticencia de esta persona a participar, generó un momento de tensión igualmente atractivo y pasa a formar, finalmente, parte de la obra.

  • CRÓNICA. CAO(s) Visiones de la Dama Moche

    ‘CAO(s) Visiones de la Dama Moche’, fue la obra ganadora del Programa Residencia Teatro Gran Formato otorgado por la Municipalidad Metropolitana de Lima, a través de la División de Teatros Municipales de la Gerencia de Cultura. Esta obra, dirigida y escrita por Rebeca Raez, se presentó entre el 3 y el 20 de octubre en el Teatro Municipal de Lima.

    A continuación el texto que acompaña el programa de mano:
    “La acción escénica transcurre durante las visiones de la Dama de Cao en los segundos de transición hacia la muerte. Antes del sacrificio en su honor, el Guardián de la Montaña, el Guardián del Agua y el Guardián del Trueno le rinden homenaje. La memoria de un pueblo es revelada mediante sus visiones, la Dama de Cao nos entrega sus sueños para reflexionar sobre el pasado y proyectarnos al futuro”.

    Cabe decir, a partir de este texto, que la creadora opta por construir una historia tomando como referencia la breve información existente acerca de la vida de este personaje ancestral – líder, guerrera y vidente – así como de su deceso – aparentemente por complicaciones de parto -. Es desde este lugar donde parte la propuesta dramática; la cual, ante la evidencia de su final – la muerte de la protagonista – decanta hacia un universo más poético que narrativo.

    ‘CAO(s) Visiones de la Dama Moche’, se desarrolla en un espacio casi vacío. Sólo encontramos en él una pequeña rampa, como un guiño a la arquitectura Moche encontrada por los arqueólogos en las últimas décadas. Acompaña a este elemento escenográfico, de manera permanente y estelar, una espectacular proyección de tamaño monumental. Se mencionan acá las proyecciones, en relación a la escenografía, porque la mayor parte del tiempo – pese a su belleza, movimiento y espectacularidad – cumplen roles similares a los decorados del teatro más clásico: sirven como telón de fondo, plantean un paisaje, remarcan el paso del tiempo. Esto sucede excepto en momentos específicos, como hacia el final de la obra. O cómo en la escena donde se trabaja con material periodístico de archivo de las décadas ’80 y ’90; cuyo contraste y contenido generan gran impacto visual y emotivo.

    La performance de los actores se desarrolla en monólogos, no existiendo encuentros en escena entre los personajes principales – los personajes masculinos tienen una única aparición -. Estas presencias en solitario, además de la ausencia de diálogo, generaba en sus textos – incluso en lo poético de su lenguaje – una sensación bastante cercana al discurso, a la exposición. Dejando al receptor ausente de conflicto y a la espera de más información.

    En cada una de estas escenas los personajes están acompañados de un grupo de hasta seis bailarines de danza contemporánea, los cuales son guías a través del espectáculo. Así, este coro de cuerpos presenta a los personajes, los secunda como refuerzo visual en sus discursos y actúan, también, como elemento de enlace entre las escenas. Esta presencia evoca, en cuanto a funciones y permanencia, al rol cumplido por el antiguo coro griego. Cabe agregar que la performance de este coro – si bien es correcta, funcional y de gran nivel – pierde sorpresa, ritmo y frescura debido a su permanente exposición durante toda la obra.

    La música, ejecutada en vivo, estaba conformada por composiciones en piano con un coro a dos voces y los sonidos ancestrales de Tito La Rosa (entiendo que en algunas funciones este rol lo cumplió Dimitri Manga). El registro sonoro de ambas propuestas terminaban de reforzar la característica principal de la obra: su carácter de vínculo con el ritual. Es así que el tiempo de la obra, aún en sus fragmentos más intensos, no deja de tener aires de solemnidad; lo cual, por momentos generaba una sensación monocorde, carente de ritmo.

    Esto último – lo monocorde, la ausencia de ritmo – es probablemente el rasgo que define la puesta en escena. ‘CAO(s) Visiones de la Dama Moche’ es una obra que decide ser expositiva – nos muestra, con belleza indescriptible en la última escena, los momentos finales de la vida de un personaje – y opta por dejar la construcción de un conflicto en segundo plano. Se apuesta por la estética y majestuosidad de su propuesta audiovisual, la cual acompaña la obra permanentemente. Pero, el ritmo de ésta – aún en lo magnifico de sus paisajes visuales y en lo impactante de los contenidos – no encuentra contraste en la música, en la aparición de personajes en escena, en el ritmo de las escenas, en el estilo ceremonioso de las actuaciones, en lo redundante de la presencia de los bailarines.

    ‘CAO(s) Visiones de la Dama Moche’ asume el riesgo de proponer una puesta en escena que fusione una temática de carácter ancestral con recursos escénicos contemporáneos. Consigue en ello un éxito moderado. Pues si bien logra exponer, de una manera muy poética, la idea de memoria – ancestral, política – en un espacio simbólico del poder –el teatro Municipal -, no deja de ser una propuesta conservadora en su forma de usar los recursos y lenguajes más contemporáneos.

    Coreografía y Dirección: Rebeca Raez.

    Personajes actores: Magaly Solier, Juan Manuel Ochoa, Rafo Raez, Cristhian Esquivel.

    Coro de bailarines: Eka Horna, Jackeline Quino, Fay Castillo, Mariela Duffo, Jose Riz Subauste, Jose Aviles.

    Creación de coros y piano: Rodrigo Raez.

    Intérprete de piano: Zuzana Hurasova.

    Sonidos Ancestrales: Dimitri Manga, Tito La Rosa.

    Incidental: Raúl Jardin. Coros: Lucia Castro, Nicole Carrion.

    Producción video, diseño y archivos: Alfredo Marquez.

    Animación y composición de video: Juan Carlos Yanahura.

    Diseño de escenografía y luces: Mariano Marquez.

  • CRÓNICA. Tiempo y Silencio

    ‘Tiempo y Silencio’, dirigida por Marlon Cabellos, se presentó entre el 3 y el 7 de octubre; inaugurando el VII Festival de Danza Independiente 100% Cuerpo en el Teatro de la Alianza Francesa de Miraflores.

    ‘Tiempo y Silencio’ nos propone una convención dramatúrgica en la cual los personajes arriban a un espacio y en éste comparten momentos de encuentros, desencuentros, experiencias y vivencias, hasta finalmente separarse y seguir cargando con su soledad a cuestas.

    Para ello, la obra se vale de la presencia cuatro bailarines – dos varones y dos mujeres – quienes ingresan individualmente al espacio del teatro hasta conformar un cuarteto en el escenario. La propuesta de vestuario es casual, casi cotidiana, invitando a reconocer a cualquier persona, o a uno mismo, en estos bailarines. A nivel escenográfico se opta por un espacio vacío y la casi nula presencia de elementos o utilería – salvo por las mochilas que llevan los personajes al inicio y final de la obra -. Esta concepción nos plantea desde un inicio que se apuesta por el cuerpo de los bailarines como eje narrativo.

    Pasado el cuarteto inicial, la propuesta escénica se decanta por construirse a partir de dúos, en los cuales se desarrollan coreográficamente los diversos estados emocionales que nos proponen los bailarines. Así, situaciones como la ausencia de comunicación, el contacto, la distancia y, básicamente, la soledad – aún estando acompañados – son expuestas de manera simple y correcta; con una apuesta atractiva de intercambios rítmicos entre una escena y otra.

    Si bien al haberse optado por un conjunto de dúos se arriesga a que el ritmo visual sea previsible – y por momentos lo es -, el estudiado despliegue del uso del espacio escénico, alternando cada propuesta espacial con una forma distinta de encarar el movimiento y la coreografía, permite al espectador mantenerse atento y concentrado. Asimismo, el diseño de luces que acompaña las escenas aporta significativamente a la propuesta visual y coreográfica de la obra.

    Cabe resaltar el acierto en el uso de los planteamientos sonoros, visuales y de movimiento. Los cuales nos envuelven en un ambiente nostálgico.

    Destacan especialmente los dúos compartidos por los bailarines más experimentados. Ya que, si bien no es una propuesta que se base en la exhibición de destrezas, el oficio y la técnica de éstos les permite sobresalir especialmente. Con esta mención no se desmerece el trabajo de los bailarines más jóvenes. Sin embargo, en el caso del varón, por momentos se podían observar tanto las diferencias técnicas como de experiencia.

    ‘Tiempo y Silencio’ logra, conjugando estos elementos construir una obra eficiente y asequible bajo una premisa sencilla.

    Sin embargo, no puede dejar de mencionarse una extraña aparición en una de las escenas finales. Dicha escena, si bien es ejecutada con mucha solvencia, genera no poca confusión. Esto es debido a que la obra se desarrolla desde el inicio con cuatro intérpretes – los que, como se dijo antes, ingresaron al recinto desde los exteriores del mismo – ejecutando los ya mencionados dúos. Y, de manera insólita, termina con la presencia estelar de un quinto intérprete ejecutando el último dúo con una de las bailarinas.
    Esta aparición se percibe como una ‘licencia dramatúrgica’ que, si bien no altera el aprecio del espectador por el desarrollo de la obra, no deja de ofrecer la sensación de un final forzado.

    Coreografía y Dirección: Marlon Cabellos.

    En escena: Amelia Uzategui Bonilla, Renzo Zavaleta, Harold Echevarria y Mia Noel.

    Diseño de Vestuario: Levy Exaltación.

    Diseño de Luces: Ricardo Delgado.

    Fotografía: Javier Gamboa.

  • CRÓNICA. Cholo – Peruano

    ‘Cholo – Peruano’, dirigida por Christian Olivares, se estrenó el 4 de octubre pasado. Esta obra de danza teatro fue ganadora de Ayudas a la Producción – Exhibición de Artes Escénicas del Centro Cultural de España para el 2013.

    La propuesta de este montaje rompe un modelo ya reiterativo en las obras premiadas anualmente. Para empezar, ¡no es un dúo!, es una propuesta para tres intérpretes; y además decide exhibirse en un espacio exterior al auditorio del Centro Cultural. Con ello, se asume el riesgo de realizar una propuesta para espacios abiertos- sus presentaciones se desarrollaron en los jardines del Parque Washington -.

    El espacio escénico de ‘Cholo – Peruano’ se encuentra definido por una estructura metálica, la cual es el elemento escenográfico principal. Dicho elemento contiene al espectáculo, reta las capacidades físicas de los intérpretes y les permite desenvolverse en diferentes niveles.

    La propuesta coreográfica de este espectáculo podría ser resumida en tres grandes ideas que en algunos momentos son independientes y en otras dialogan en conjunto: lo festivo/popular, relacionado a las fiestas andinas o a ‘una forma andina de festejar’; lo masculino/agresivo, vinculado a la fortaleza, la lucha, el sometimiento o la demostración de habilidades; y la destreza física vinculada al uso de  la estructura escenográfica.

    Todo estas propuestas de movimiento se amalgaman en la potente energía de los intérpretes; así como de una estética popular, achorada.

    Además del trabajo coreográfico, ‘Cholo-Peruano’ se vale del desarrollo de cuadros, acciones y gestos; así como del uso de  diferentes elementos de proveniencia andina, del sincretismo y la cultura popular: vestuarios y máscaras de fiestas andinas, sogas, hoja de coca, cal, una cruz, una carretilla de cargador, etc.

    La suma de todos estos elementos busca llevarnos a revisar distintas ‘prácticas culturales’, así como – a partir de ello – hacer una reflexión ‘sobre nuestra identidad’ (*); objetivos del discurso de la obra.

    Sin embargo, el hecho de que gran parte de los elementos que aparecen en escena – los cuales no son pocos – lo hagan por breves momentos, y sin mayor desarrollo, no aporta a fortalecer la intención de sus presencias ni el valor simbólico de los mismos.

    Similar situación sucede con los momentos ‘más teatrales’ – gestuales o de pequeñas acciones -; los cuales, por su brevedad, en ocasiones no terminan de otorgarle al espectador las pistas suficientes para valorar su presencia en escena. Ejemplos concretos de ello son las secuencias con la carretilla o la cruz; las cuales se desarrollan con gran destreza física y atractivo visual, pero que una vez concluidas corren el riesgo de flotar en la intrascendencia con respecto a una percepción integral de la obra. Estas apariciones breves, o poco desarrolladas en algunos casos, generan un riesgo de que estos momentos pierdan importancia e interés en la memoria del espectador; invitando a una percepción fragmentada de la puesta en escena.

    Por otra parte, los momentos mejor desarrollados son los que tienen que ver con el uso múltiple de la escenografía y las escenas de competencia, solidaridad o lucha.

    Los primeros permiten observar un trabajo exigente y arriesgado; usando de diversas maneras cada uno de los niveles, bases y postes que la estructura ofrece. Lo cual revaloriza la presencia del objeto escenográfico, cargándolo de significados.

    Las escenas de competencia, solidaridad y lucha nos permiten, además, disfrutar de potencia y calidad interpretativa, momentos de tensión, un gran desarrollo coreográfico y alto nivel de comunicación escénica entre los intérpretes. (Ambos momentos estarían inscritos en lo que he denominado lo ‘masculino/agresivo’).

    Estas características de la puesta en escena, sumadas a lo ambicioso de las intenciones de su discurso – exponer el resentimiento, el racismo, el machismo, el alcoholismo, la migración -, generan que la potencia de los momentos más efectivos – lo ‘masculino/agresivo’ –  terminen teniendo mayor presencia e impacto que los momentos ‘teatrales’ o ‘simbólicos’. Si a todo esto le sumamos la presencia de tres intérpretes varones, la obra termina invitando a priorizar una lectura de género; en la cual el peso del discurso pasa menos por las premisas iniciales y más por el ‘comportamiento masculino’ como práctica cultural.

    ‘Cholo-Peruano’ toma el riesgo del espacio público, de temáticas complejas y una estructura escenográfica retadora; y lo hace con potencia y atrevimiento. La amplitud y complejidad de los temas que pretende tratar, así como lo abundante de los recursos simbólicos con los que trabaja, aún no le permite concretar con claridad su discurso; pero cuenta con material suficiente para potenciarlo.

    Dirección: Christian Olivares.

    En escena: Christian Olivares, Augusto Montero, Miguel Campana.

    Música: Mino Mele / Giovanni Lama.

    Fotografía: Renato Perez/ Eduardo Flores.

    (*) Los entrecomillados fueron extraídos del programa de mano.

  • CRÓNICA. ‘Proyecto 1980 – 2000′ – FAEL 2012

    ‘Proyecto 1980 – 2000 El Tiempo que Heredé’ es el segundo espectáculo presentado dentro de la programación del FAEL 2012. Esta propuesta, dirigida por Sebastián Rubio y Claudia Tangoa se presentó en el activo espacio del Patio de las Artes del Teatro Municipal.

    Luego de haber estado presente en la segunda función se me vienen a la cabeza dos preguntas:

    ¿Es Proyecto ‘1980-2000 El tiempo que heredé’ una obra de teatro?

    ¿Realmente importa si lo es?

    Teatro-testimonio, teatro-documental, performance-teatral, performance testimonial y otras varias posibles etiquetas dan vueltas en mi cabeza mientras me siento profundamente confundido por la experiencia; una mezcla de satisfacción por ser testigo de tan conmovedor, efectivo y honesto trabajo, como de tristeza y conmoción por las fibras que ha tocado en mi.

    ‘Proyecto 1980-2000’ juega permanentemente en los límites de la representación. Sus 5 intérpretes/ejecutantes/performers se representan a sí mismos, pero a la vez – y sin dejar de ser ellos – a diversos sectores involucrados con las crisis de violencia política y corrupción que han asolado ha nuestro país durante las décadas de los 80’s y 90’s. Así, 5 jóvenes, 5 adultos, 5 personas, son también hijos – o hermanos – de actores de los conflictos: víctimas de desaparición y asesinato, periodistas políticos, militares en zonas de emergencia, políticos condenados por corrupción o asistentes de vladimiro montesinos torres.

    La puesta en escena nos propone un espacio pulcro, minimalista, con muy pocos elementos escenográficos. Dentro de ellos destacan una mesa, alrededor de la cual se encuentran las 5 personas,  y una línea de tiempo dominando el fondo del escenario. El primer elemento, la mesa, espacio de comunión, nos plantea desde un inicio una de las líneas principales de la puesta: la posibilidad de juntarnos, de mirarnos las caras, de conversar. Por otro lado, la línea de tiempo servirá como marco para la convención narrativa de cada persona/personaje, para saltar en el tiempo hacia adelante o hacia atrás, para hablarnos de sus rollos personales o para mencionar hechos históricos del país.

    Acompaña el recorrido un uso calculado, dinámico e inteligente del lenguaje audiovisual, el cual nos muestra, en diferentes momentos, archivo fotográfico personal de cada intérprete, registro documental sobre hechos históricos, así como imágenes y detalles de cada persona, a través de un sistema de circuito cerrado. Estos tres elementos trenzan, una vez más, este viaje permanente de lo personal a lo colectivo, de la historia personal al ser humano que cada uno de ellos es hoy.

    Planteados todos estos elementos se nos ofrece un elemento adicional dentro de la convención narrativa: el tema de la herencia. Esta es encarada desde su lado más científico – menciones acerca de las características físicas de los seres a través de los genes recesivos y dominantes -, el más personal – los avatares familiares durante los momentos del conflicto -, y el más abstracto – que hacen/hacemos con lo que nos ha tocado heredar de esta etapa-.

    Es así que ‘Proyecto 1980-2000’ nos permite vernos a través de estos jóvenes. A través de sus ilusiones sobre el futuro o de sus reflexiones sobre el pasado. A través de sus silencios y confesiones, de los reproches familiares – en ocasiones directos, en otras velados – como de su reivindicación a sus seres queridos, de asumir lo compleja y contradictoria de la condición humana, como compleja y contradictoria es nuestra historia.

    ‘Proyecto 1980-2000’ aborda esta difícil temática y sus formas con un lenguaje directo, fresco y por momentos con humor. Logra, de esta manera, que el público tenga que mirar de frente, que evite evadir. Te invita a sentirte parte –es inevitable – sin que tengas que sentirte juzgado. Esquiva la actitud cínica, tanto como la políticamente correcta. Y es ahí, quizá, donde radica el mayor mérito de su contenido: en cuestionar nuestros prejuicios, en decirnos – al ver a esos jóvenes juntos compartiendo sus experiencias – que no hay que olvidar…, pero que tenemos que dejar de juzgarnos.

  • CRÓNICA. Inxilio – FAEL 2012

    Este sábado se inició el FAEL, Festival de Artes escénicas de Lima, con la presentación de “INXILIO – El Sendero de las Lágrimas”, de la Compañía del Cuerpo de Indias (Núcleo profesional del Colegio del Cuerpo) de Colombia, dirigida por Álvaro Restrepo y Marie France Delieuvin.

    Estar presente en la inauguración del festival ha sido una experiencia pendiente durante una década, desde que la gestión municipal anterior desactivó el recordado Festival Internacional de Danza y Teatro de Lima. Es así que muchos artistas y consumidores de artes escénicas se hicieron presentes en el Teatro Municipal para ver la función del elenco colombiano.

    ¿Qué decir del espectáculo?, es algo que me pregunto desde que salí de la sala. La obra que hemos apreciado es la versión de cámara de otro espectáculo con el mismo nombre(al cual se le agrega la frase ‘Sinfonía Coreográfica’) y que fue organizada por la Alcaldía Mayor de Bogotá en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Colombia; siendo un homenaje a los colombianos y colombianas que se encuentran en situación de desplazamiento forzado y a los migrantes del mundo.

    Esta primera versión se desarrolló en un espacio monumental – el estadio El Campín de Bogotá – con la participación de 200 intérpretes, entre ellos miembros de asociaciones de desplazados, estudiantes de teatro y bailarines de la compañía; además de orquesta sinfónica y cantante lírica en vivo. De esta versión original se toman los momentos III y IV para la versión de cámara, que fue la que se presentó en el Teatro Municipal. Cabe anotar que toda esta información fue mencionada por el director antes de iniciar la presentación.

    Y es desde este territorio donde tengo mis propias versiones contradictorias sobre mi experiencia como público. Ya que, por un lado, tuve el disfrute de ver desplazarse en el espacio a cuerpos entrenados en un magnífico nivel, presencias capaces de que su energía tome todo el escenario, belleza coreográfica, gran nivel interpretativo. Todo ello acompañado de una hermosa pista musical donde destaca la potente voz de la cantante lírica.

    Asimismo, el inicio de la obra, acompañado por la escultura sonora “Surrounded in Tears” (rodeado de lágrimas) que mezcla llantos de diversas partes del mundo con bases musicales de piano y órgano; y la proyección permanente de fragmentos de la versión original – cuerpos desplazándose, vagando sin rumbo, en pequeñas manadas, cubiertos únicamente por una frazada -, contextualizan la puesta en escena y disponen al espectador para ser conmovido con una temática que nos resulta tan cercana o lejana como donde quieras poner la mirada.

    El viaje concluye con la proyección en varios idiomas de la frase “La Paz será la Ley”.

    Así, al observar lo que tenemos en escena, apreciamos una obra con todos los elementos de un trabajo de primer nivel, tanto en lo que respecta a lo técnico, como a lo conceptual y a la puesta en escena; listo para conmoverte con la belleza, la potencia y el mensaje.

    Entonces….porque siento que algo falta?

    Y es que, pasado el impacto inicial y ya asumida la potencia física y coreográfica de la obra, queda la sensación de piezas ausentes, de cuadro incompleto. Es cierto que, como se menciona arriba, el video es un soporte para contextualizar la obra, pero pasado ese momento su aporte es menor…pese a ello acompaña el desarrollo de todo el espectáculo, sin volver a ser un aporte significativo.

    Por otro lado, las coreografías se van extendiendo hacia un desarrollo cada vez más abstracto, en donde el disfrute del espectador pasa por las formas, la energía y la belleza; pero se siente un alejamiento cada vez mayor del sentido inicial del ritual escénico.

    Todo esto hace que termine con la sensación de haber visto una muy buena puesta en escena, de danza muy profesional, pero muy conservadora: donde se privilegia el movimiento, el danzar la música, la belleza abstracta, los tiempos largos.

    Pero…

    Y acá está el punto central de mi conflicto:

    Me queda claro que esas no son las intenciones de esta puesta en escena, ni mucho menos de la puesta inicial. Y es aquí donde empiezo mi recorrido especulativo:

    Si lo que hemos apreciado en esta versión de cámara son los momentos III y IV de una obra de carácter dancístico/plástico/musical/monumental, y estos son momentos básicamente coreográficos, es quizá ese riesgo asumido por sus directores lo que nos deja con esta sensación ambigua: con ser testigos de una gran puesta pero no sentirnos colmados.

    Trato de imaginar entonces ¿cómo se disponen los sentidos del espectador en un escenario monumental con música en vivo?, ¿cómo, sabiendo que quienes están ahí, cumplen una vez más el rol de desplazados?, ¿cómo, cuando este ritual de belleza y tristeza es parte de los festejos oficiales de tu país?

    Y es que quizá hay elementos de las puestas en escena que son adaptables…y hay otros que son inasibles.

    Nota Final:

    Mención aparte para un tema largamente pendiente en la danza local. Y es que este montaje nos permite observar que es posible hacer ‘danza con rollo’, generar una discusión a partir de proponer un tema en la puesta en escena, plantear un punto de vista frente a nuestro entorno social.

    No puedo jactarme de ver toda la danza que pasa en Lima pero a mi mente vienen “Y si después de tantas palabras” de Integro, “Fracturas” de José Ruiz, “Misia” de David Sánchez, “Alienación” de Andanzas PUCP y una pieza de Mónica Vergara acerca de la CVR (no recuerdo el nombre). Quizá este olvidando alguna otra obra, o desconozca la existencia de alguna; sin embargo, creo que lo breve de este recuento hace notar que la escena de danza aún está en ‘debe’ frente a su cotidiano social.