Blog

  • APUNTES. Festival Iberoamericano de Teatro 2016

    Probablemente sea el Festival de artes escénicas más grande del mundo, y este año llega a su XV edición. El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá surge en el año 1988 como una manera de posicionamiento artístico y ciudadano en uno de los momentos más críticos de violencia que vivía Colombia. Es más, la primera edición sufrió las consecuencias de un atentado, y puso en duda su continuidad. Sin embargo, el festival ya había calado en la conciencia de la ciudadanía; la cual, lo tomó como bandera para reapropiarse de la ciudad.

    Hoy el FITB ha crecido de manera impresionante. Ya no es solo latinoamericano, ni solo de teatro, pues presenta una variada programación que incluye a grupos y compañías de los cinco continentes.

    Este año el país invitado es México, que ofrece la presencia de 8 agrupaciones, entre elencos nacionales – Ballet Folclórico de la Universidad de Guadalajara, Teatro Nacional de México – y grupos independientes. Asimismo, destaca el convenio realizado con los países nórdicos; lo cual permite la presencia de 9 espectáculos provenientes de Dinamarca, Islandia, Finlandia, Noruega, Holanda, Suecia e Islas Feroe.

    La inauguración será el domingo 6 de marzo – 5 días antes del inicio de la programación – y se realizará en la Plaza Simón Bolivar de Bogotá. En este espacio público se presentará la legendaria compañía catalana ‘La Fura dels Baus’ con un espectáculo monumental para espacios abiertos: ‘Afrodita y el juicio de Paris’. De esta manera, el festival celebra su inauguración ofreciendo de manera gratuita el acceso a este ‘macro espectáculo surreal’.

    Afrodita y el juicio de Paris.
    Imagen tomada de aquí.

    La programación es amplia y diversa – ‘ecléctica’ la llama Ana Marta de Pizarro, directora del festival – e incluye, en sus más de 40 salas,  espectáculos de teatro clásico, posmoderno, circo, cabaret, narración oral, danza, títeres, folclor y claun.

    Pero el festival no se enfoca exclusivamente en las presentaciones de espectáculos de sala. Además de ello ofrece programaciones en espacio público y un evento permanente llamado ‘Ciudad Teatro’. Éste se desarrolla en un enorme espacio de convenciones y ofrece, en horario diurno, una gran variedad de espectáculos teatrales de carácter familiar, adulto y juvenil.

    Existen, además, otras actividades que no implica la presentación de espectáculos. Así, ‘La Escuela del Festival’ ofrece una serie de actividades académicas – charlas, conversatorios, clases maestras y talleres – que permiten acercar el trabajo de los maestros invitados a los estudiantes, artistas locales y público interesado.

    Asimismo, se programa la ‘Ventana Internacional de las Artes – Vía’, un espacio de rueda de negocios donde se genera el encuentro entre artistas y productores con más de 70 programadores de teatros y festivales de todo el mundo.

    Este detalle es importante de resaltar, ya que reivindica a las artes escénicas como un actor económico importante; además de potenciar sus posibilidades de intercambio y crecimiento.  Así, Guillermo Hernández, gerente del FITB, señala que por cada 100 Pesos Colombianos invertidos (0,03 Dólares), se generan 450 Pesos (0,13 Dólares). Ello toma especial valor si se considera la expectativa de más de dos millones de espectadores.

    Todas estas actividades, que reúnen el trabajo de más de 3000 personas, hacen parte de un evento majestuoso; donde las artes escénicas toman a una ciudad que las recibe, una vez más, alegre y expectante.

    Es inevitablemente parcial hacer un recuento de los espectáculos a presentarse en el FITB 2016. Sin embargo puede destacarse la presencia del país invitado, México, y de la programación del ‘Escenario Nórdico’.

    Asimismo, se debe mencionar la presentación del magnífico claun ruso Slava Polunin, con su espectáculo ‘Slava’s Snowshow’; la presencia del afamado director Peter Stein con su monumental espectáculo ‘Boris Godunov’, a cargo de Teatro Et Cetera de Rusia; el musical de tango al estilo Brodway ‘Arrabal’, de la compañía conformada por Sergio Trujillo, Gustavo Santaolalla y John Weidman; la indefinible ‘Attends attends attends’ de Jan Fabre; Cirque Eloize con su espectacular circo urbano ‘ID’; la tierna y divertida ‘Hotel Paradiso’ de la compañía alemana Familie Floz; y la potente y física ‘Diavolo’.

    No puede dejarse de lado la gran cantidad de espectáculos colombianos, tanto de la capital como de las diferentes regiones. Destacan entre ellos a la compañía de títeres ‘Hilos Mágicos’; la presentación de ‘Labio de Liebre’, considerado el mejor montaje colombiano del 2015; los montajes ‘Las 10000 cosas’ y ‘El señor M’, co producciones del FITB; la propuesta de teatro sensorial ‘Asylum’, y los espectáculos de danza de las compañías Cortocinesis, El Colegio del Cuerpo y Danza Común.

    Perú también forma parte del festival con el montaje ‘La Cautiva’ del Teatro La Plaza. Además de ello, advenedizocomunica.com/ estará presente en el FITBO 2016 y ofrecerá reportes de las distintas actividades de este gran evento.

    Pues si, como dice el slogan del FITB 2016, el teatro está de fiesta, nosotros queremos ser parte de ella.

    Fuentes.

    Diario El Espacio, Colombia.

    Diario El Tiempo, Colombia.

    Publimetro, Colombia.

    Página web del Festival Iberoamericano de Teatro 2016.

    Red Noticias, Colombia.

    Noticiasalsur.co

  • CRONICA. La eternidad en sus ojos

    ‘La eternidad en sus ojos’, escrita por Eduardo Adrianzén y dirigida por Oscar Carrillo se encuentra, actualmente, finalizando una nueva temporada. Esta vez, el lugar de su presentación es el Teatro de Lucía de Miraflores.

    Este montaje, realizado en un estilo naturalista, gira en torno a la historia de amor de una pareja a lo largo de una década.

    La historia se desarrolla intercalando dos planos temporales. En uno de ellos,- el momento ‘presente’ – un joven, que acaba de perder a su padre, visita a una mujer anciana para interrogarla sobre la relación que mantuvo con éste. Los recuerdos de la mujer serán la excusa para el viaje en el tiempo y la exposición de los hechos que conformaron la relación – el ‘pasado’ -.

    De esta manera, ‘La eternidad en sus ojos’ muestra la historia de Nina, una profesora universitaria de 39 años, casada, con dos hijos; y Alejandro, un joven estudiante con aspiraciones a ser poeta, 20 años menor que ella. El encuentro entre ambos, y su posterior romance, exponen el universo de tensiones y contradicciones existentes entre dos personas de generaciones distintas y con realidades, expectativas y obligaciones muy diferentes entre sí. Asimismo, la voluntad de ambos de continuar con su relación permite observar los cambios y negociaciones que se desarrollan a medida que pasa el tiempo.

    La historia se expone a partir de los encuentros furtivos de la pareja – siempre en el mismo cuarto de hotel -. Estos encuentros son mostrados con saltos de tiempo – en ocasiones intercalados con escenas entre el joven visitante y la protagonista en edad adulta – que permiten observar el desarrollo de la relación año tras año. Ello, otorga la posibilidad de reconocer en Nina a una mujer adulta, inteligente, práctica, irónica, responsable y libre (aunque pueda parecer que los dos últimos adjetivos son opuestos); asumiendo el liderazgo de la relación con honestidad y firmeza, con sarcasmo y ternura. Del mismo modo, muestra la evolución y cambio de Alejandro con el paso de los años. Así, se le aprecia inicialmente como un joven romántico y confundido; luego frustrado, impetuoso y demandante; para, finalmente, ser más cauto y responsable.

    Este progreso – anual – de los personajes muestra, también, los cambios en la relación. Así, esta pasa de la inestabilidad y el conflicto permanente – al inicio – a una situación de equilibrio; donde se comparten las preocupaciones de la vida ‘pública’ de los personajes (los hijos y el esposo de Nina, la novia de Alejandro).

    Debe mencionarse que, en sus diferentes etapas, la relación muestra una paradoja: el deseo de seguir juntos oponiéndose a los intereses disímiles de la pareja. Una relación inviable, sostenida por los sentimientos.

    Este juego de tensiones de los protagonistas es uno de los elementos más efectivos del montaje; ya que la permanente certeza del fracaso de la relación vuelve más conmovedora la fe de los personajes en seguir adelante.

    Un elemento importante en esta historia es que se desarrolla entre 1979 y 1989. Detalle que no pasa desapercibido debido a las referencias al contexto social y político que se encuentra en el texto. Ello permite encontrar paralelos entre la relación de los personajes y la realidad del país. Así, en ambos casos – pareja de personajes y contexto social -, el deseo de seguir adelante convive con la inestabilidad; logrando una sobrevivencia basada en pequeños pactos y precarios equilibrios. Un buen ejemplo de ello es la escena del apagón y el coche-bomba.

    Sin embargo, la influencia de la realidad de esa época sobre la obra no es solo simbólica o referencial. El acceso a bienes gracias a los dólares MUC o la búsqueda de oportunidades fuera del país son elementos que influyen sobre el desarrollo de la trama (como por ejemplo, el leve ascenso social de la familia de Nina, que le ofrece la oportunidad de dejar el país).

    Todo ello genera que el montaje logre, efectivamente, construir el universo temporal y social que propone; lo cual es importante destacar, ya que lo logra recurriendo a escenas que transcurren en un único e inmutable espacio escenográfico.

    En cuanto al montaje, debe mencionarse el gran aporte de los intérpretes. En especial el trabajo de la dupla de protagonistas; quienes irradian complicidad y naturalidad, destacando especialmente Ximena Arroyo. La otra dupla de intérpretes presenta algunos problemas de fluidez, probablemente debido a las diferencias de estilos. Ello, no les impide una actuación efectiva y, cuando lo requiere, conmovedora.

    ‘La eternidad en sus ojos’ propone una historia de amor, en clave de melodrama, con características muy particulares. Pues, además del eficiente ritmo de sus diálogos, y de sus construcciones poéticas a partir del juego de palabras y sonoridades, propone una historia de amor ‘prohibido’ (infidelidad, diferencia de edades) sin caer en los juegos de la culpa o la falsa moral. Una historia donde el personaje femenino rompe el patrón de la sumisión, el romanticismo ‘meloso’ y la auto conmiseración. La obra muestra personajes complejos, que actúan en concordancia a sus intereses sin complacencias, con frescura y naturalidad.

    (*)Foto tomada de aquí.

    Dirección: Oscar Carrillo.

    Dramaturgia: Eduardo Adrianzén.

    En escena: Sonia Seminario, Ximena Arroyo, Claudio Calmet, Jorge Bardales.

  • INCURSIÓN. Festival de mimo de Lima

     

    El verano ya se instaló en Lima y, pese al fuerte calor del primer domingo del año, una convocatoria hizo que un grupo de gente desafíe al sol y la radiación en el centro de la ciudad. Artistas vinculados al arte del mimo y la pantomima conformaron el grupo de ‘corredores’ que se trasladaron desde la Plaza San Martín hasta el local del ICPNA del Centro de Lima en la ‘Maratón en cámara lenta‘.

    Esta acción, que incluyó un pequeño taller de ‘calentamiento’ en clave de mimo, superó las expectativas de los organizadores. Pues, si bien media hora antes de dar la partida no había más de 20 personas, al momento de iniciar la competencia se pudo contar con la presencia de más de 100 participantes. Así, en los minutos previos, el equipo organizador se tuvo que multiplicar para acreditar a los competidores, entregar sus distintivos y ayudar con el maquillaje a quienes no contaran con uno.

    La señal de partida la dio el maestro Jorge Acuña Paredes, mimo y actor emblemático, iniciador del teatro callejero en esta ciudad. Una vez en competencia, los corredores pusieron su técnica y creatividad al servicio de la acción. Así, mediante el gesto y su corporalidad, hicieron evidente el esfuerzo que implicaba la carrera. Y mientras unos luchaban por avanzar; otros, al jalar o poner zancadillas a sus rivales, generaban tropezones y caídas en ‘cámara lenta’.
     

    Jorge Acuña y los corredores.
    Foto tomada de aquí.

    Los semáforos se convierten en interesantes obstáculos. En ellos se encuentran todos los competidores. Y quienes llegan ‘a toda velocidad’ se ven obligados a ‘frenar’ para evitar cruzar las pistas antes de tiempo o chocar con quienes se detuvieron antes que ellos.

    A medida que la carrera avanza, y se acerca la meta, se aprecia cómo las dinámicas de juego pasan a ser compartidas por todos los participantes. De esta manera, se genera un espacio lúdico donde comparten el mimo profesional -con vestuario y maquillaje- con los estudiantes de talleres y escuelas de actuación. Junto a ellos se encuentran corredores profesionales -enterados del evento por medio de las redes sociales y con curiosidad por experimentar una nueva forma de competir-, atletas en sillas de ruedas, familias y espontáneos.

    Pese a la existencia de premios para los ganadores, no se aprecia un ambiente de tensión y competencia. Por el contrario, se percibe una alegría compartida y la expectativa de lo que vendrá luego. Y es que la ‘Maratón en cámara lenta’ es la actividad que da inicio al Festival de Mimo de Lima 2016. Esta competencia, realizada el domingo 3 de enero, fue la primera de una serie de actividades que se vienen desarrollando en el auditorio del ICPNA de Jirón Cuzco.
     

    El programa.
    Imagen tomada de aquí.

    El festival, organizado por ‘La Familia Mimo’ se encuentra en la segunda semana de presentación de espectáculos. La primera incluyó, además del evento de lanzamiento, la presentación de los espectáculos ‘Entre dos’ de la compañía ‘Blanco y Negro Teatro’ y ‘Ático’ del mago Bruno Tarnecci. Asimismo, se vienen dictando talleres gratuitos por las mañanas.

    El primer espectáculo –“Entre dos”- propone una serie de escenas creadas desde la pantomima clásica. Así, por medio de objetos y gestos, se narran historias y se plantean situaciones donde la ternura y el humor son los componentes principales. Por otro lado, “Ático” parte desde la teatralidad y la corporalidad del intérprete, para presentar un espectáculo de magia donde la manipulación de objetos es el eje que guía al espectador. En ambos casos, el público forma parte del espectáculo en más de una escena, rompiendo la cuarta pared y generando otro tipo de vínculo con el observador.

    Así, se puede apreciar que El Festival de Mimo de Lima propone, desde una mirada amplia en cuanto a los lenguajes, una serie de actividades que vincula tanto al público adulto como al familiar. Una iniciativa independiente que, con el apoyo del ICPNA del Centro de Lima, fortalece las dinámicas de los diferentes actores y colectivos relacionados al lenguaje del mimo y los acerca con nuevos públicos.

    En el siguiente video se encuentra una entrevista donde Cesar Chirinos, director de ‘La Familia Mimo‘, explica sobre de los diferentes espectáculos y sus lenguajes, además de contar acerca el surgimiento de este colectivo.

  • CRÓNICA. Tita y Lola Lola y Tita

    2

    ‘Tita y Lola Lola y Tita’ es un espectáculo de danza contemporánea dirigido por Pachi Valle-Riestra; el cual se presentó en el Teatro de la Universidad del Pacífico entre el 4 y el 13 de diciembre.

    Este montaje propone “capturar y emanar la energía, las ganas, el espíritu, las ilusiones y la belleza de mujeres en sus veinte; asimismo, la inestabilidad, incertidumbre y temor que por momentos acompaña todo lo anterior” (*). Para ello se vale de la presencia de dos bailarinas y la composición coreográfica que sus movimientos y desplazamientos sugieren. Estos elementos entran en diálogo con la música, la escenografía y la iluminación, ofreciendo un espectáculo guiado por sus diferentes atmósferas.

    El espectáculo inicia con un atractivo cuadro donde, iluminado muy sutilmente, se observa a un globo flotando de un extremo al otro del escenario. El mencionado objeto se desplaza muy lentamente y a la altura de la cabeza de una persona, mientras que decenas de  otros globos se encuentran suspendidos -a diferentes alturas- sobre el escenario. Éstos, con su leve movimiento y la delicada luz que reflejan, complementan un elaborado ambiente de ensoñación.

    Luego de ello hacen su ingreso las dos intérpretes. Este segundo cuadro funciona a manera de presentación de los personajes; los cuales, con dinamismo y energía, se encargan de tomar el espacio. Asimismo, se permite leer, en la presencia corporal y los vestuarios de ambas mujeres, la idea de opuestos complementarios: una de ellas es más alta, de cabello más claro -lo lleva largo y suelto-, vestido corto -con ‘vuelo’-, claro y brillante; mientras que la otra es más baja, de cabello oscuro -lo lleva corto-, pantalón y blusa de color negro.

    A continuación, se desarrolla un cuadro donde cada uno de los personajes se encuentra enmarcado por un haz de luz en forma de cuadrilátero. De esta manera, mientras en el momento anterior el desplazamiento, por medio de saltos y carreras, alude a la idea de energía juvenil, en éste es el encierro -sumado a las torsiones corporales y el permanente contacto con el suelo- el que sugiere la presencia de los conflictos personales/emocionales de cada personaje.

    Concluido este cuadro se inicia el que será uno de los dos momentos de clímax que ofrece el espectáculo, ya que contará con más de un componente atractivo y complementario a nivel visual y conceptual. Así, se puede mencionar la presencia de nuevos elementos en el vestuario; los cuales proponen y definen el carácter glamoroso, festivo y nocturno de este momento; la energía y el tipo de movimiento de las intérpretes, que proponen un ambiente de fiesta, descontrol y sensualidad; el uso del espacio escénico, haciendo progresar la escena desde una esquina del borde del escenario para evolucionar hasta terminar en el fondo del mismo; la presencia de nuevos elementos a nivel lumínico/escenográficos, los cuales complementan el cuadro.

    Descrito hasta aquí, ‘Tita y Lola Lola y Tita’ propone mostrar el universo de dos mujeres jóvenes, y lo hace a través de cuadros que presentan una atmósfera/concepto. Así, el espectáculo ha viajado por la ensoñación y el misterio; ha pasado por la energía y alegría juvenil; transitó por la oscuridad y densidad de los universos personales en conflicto; y, finalmente, explotó en una mezcla de color, alegría, energía, glamour y sensualidad.

    Luego de ello, y a medida que avanza el espectáculo, resulta difícil identificar cuáles son los caminos por los que busca transitar el montaje. Pues, si bien la combinación del trabajo musical y de iluminación continúa planteando distintas atmósferas sensoriales, la propuesta coreográfica deriva en un extenso momento donde se reitera la combinación de variaciones sobre un mismo grupo de movimientos con el trabajo de contacto; lo cual genera una sensación de redundancia y estancamiento.

    Esto termina afectando la claridad de lo que resta del montaje. De esta manera, momentos en los que aparecen nuevos elementos de vestuario -unas chompas ligeras-, o situaciones donde posiciones, gestos y movimientos sugieren una alta carga erótica o una angustia profunda -como en un inesperado segundo clímax donde caen globos desde lo alto del escenario- aparecen y desaparecen de la mirada del público sin el suficiente impacto, debido a la ausencia o debilidad de su progresión.

    No es un detalle menor mencionar que estas debilidades en la claridad de la progresión del montaje generan que, a medida que avanza la obra, la propuesta sonora y lumínica termine adquiriendo mayor peso e importancia que el desarrollo coreográfico. Asimismo, las mencionadas debilidades pueden invitar al público a conservar con mayor facilidad los primeros momentos del espectáculo -especialmente, el primer clímax- ofreciendo una lectura más que parcial acerca del sentido de la obra.

    Finalmente, valdría la pena señalar algunos apuntes sobre la propuesta de vestuario como elemento plástico al servicio de la escena. Éste, como se describió líneas arriba, propone conceptualmente la idea de opuestos complementarios. Sin embargo, el hecho que el vestuario de una de las intérpretes sea de color negro en un escenario de piso negro, fondo negro y luces tenues -además de cubrir gran porcentaje de su cuerpo-, limita las posibilidades expresivas y de proyección de su movimiento.

    ‘Tita y Lola Lola y Tita’ es un espectáculo de danza contemporánea que plantea su discurso -las vivencias y emociones de mujeres en sus veintes- a partir de cuadros que presentan una atmósfera/concepto. Éstos se construyen en una combinación del trabajo coreográfico y la propuesta sensorial que la iluminación y la música ofrecen. Sin embargo, luego de un primer clímax, la propuesta coreográfica tiende a la redundancia, perdiendo la claridad expuesta al inicio de la obra. Ello lleva a la confusión en la percepción del espectáculo y pone en evidencia ciertas debilidades del mismo.

    (*) Texto tomado del programa de mano.

    (**) Foto tomada de aquí.

    Dirección: Pachi Valle-Riestra.

    En escena: Tatiana Vizcarra, Francesca Ghiretti.

    Asistencia de dirección: Adriana Albán.

    Música original: Rodrigo Sarmiento, Esteban Varela.

    Diseño de vestuario y dirección de arte: Eva Bracamonte.

    Diseño de luces: Luis Tuesta.

    Fotografía: Andriette Helm.

    Registro del proceso de creación: Franklin Dávalos.

    Asistencia de producción: Mariana Espinosa.

    Producción: Paola Alcántara.

  • CRÓNICA. Salir

    salir foto
     

    ‘Salir’ es una obra teatral escrita y dirigida por Daniel Amaru Silva, y codirigida por Rodrigo Chávez. Esta puesta en escena se presentó en el auditorio de la Alianza Francesa de Miraflores entre el 19 de noviembre y el 4 de diciembre. Cabe mencionar que ‘Salir’ fue una de las obra premiadas por el Festival ‘Sala de Parto’ en la edición del año 2013.

    Este montaje parte de una anécdota sencilla: un escritor es atendido en un hospital por un mal recurrente producto de la debilidad de sus costillas. El personaje espera que sea un chequeo de rutina, pero se ve obligado a internarse. Esto termina siendo un pretexto para un viaje en el tiempo, en el cual el protagonismo de los recuerdos del personaje es compartido entre el vínculo con sus amigos de la infancia y la relación fallida de sus padres.

    La forma en que está compuesto el texto guía al espectador por tres líneas temporales. Una de estas líneas muestra el tiempo ‘real’ del personaje durante su internamiento. Aquí se observa su relación con unenfermero y la doctora a medida que le van informando acerca de su estado de salud. Por otro lado, se expone el vínculo con sus dos amigos de la infancia; y cómo esta relación se fortalece y muta en los tiempos de la adolescencia, la juventud y la primera adultez. Finalmente, se muestra la relación de – y con – los padres; de tal manera que se aprecia la crisis matrimonial y como esta afectó la relación existente entre los tres miembros de la familia.

    En cuanto a la puesta en escena, ‘Salir’ presenta a los 5 actores/personajes (*) ubicados en puntos específicos del espacio. Cada uno de ellos se encuentra sentado en una banca dando la espalda a la platea. Desde esa posición se propone una convención muy sencilla y efectiva: cuando al actor/personaje le corresponde participar en una escena gira sobre su sitio y se coloca en posición frontal al público. Es desde esa nueva posición que interpretará sus parlamentos.

    Debe mencionarse que esta forma de exposición/interpretación de los actores/personajes plantea en la sensibilidad del espectador un vínculo más cercano con el personaje. Y es que, en muchos momentos de la obra, la mencionada frontalidad puede resultar confesional. Además de ello, la claridad de la convención, sumada a la ausencia de utilería, decorados y traslados, potencia el ritmo de la puesta en escena y facilita la comprensión en los saltos de tiempo que propone la dramaturgia.

    Puede afirmarse, entonces, que la puesta en escena propone una forma en la cual la atención del público y la acción de los actores se concentra en el texto dramático y la sonoridad que su interpretación ofrece.

    Este texto destaca por su dinamismo en los momentos de las relaciones conflictivas -el personaje con la madre, la esposa, el enfermero y la doctora; además de la relación entre los padres-, donde la ironía, los juegos de palabras y cierta clave poética en el manejo del conflicto complementan la construcción de las escenas. Sin embargo, puede resultar excesivamente retórico en los momentos donde se suscitan reflexiones personales o en ciertas conversaciones altamente expositivas. Y, si bien esto podría traer como resultado una combinación rítmica interesante, termina agotándose como recurso.

    Este agotamiento se hace más evidente luego de que se devela el estado de salud del personaje -aquejado de una grave enfermedad-. Y es que, hasta ese momento, la obra venía alternando información diversa sobre el personaje: sus actividades, su salud, la relación con sus padres -divorciados, el padre se suicida poco después- y la relación con sus amigos -se conocen desde niños, estuvo casado con su mejor amiga; quien se encuentra comprometida con su mejor amigo-. Pasado este momento, ‘Salir’ continúa en sus tres líneas temporales ofreciendo información que resulta complementaria; pues ésta permite al espectador terminar de ‘armar’ la historia del personaje, pero que carece de acción.

    ‘Salir’ propone una puesta en escena sobria y minimalista. Su austeridad en utilería y escenografía potencia la dinámica que el texto dramático plantea. Asimismo, una iluminación tenue -y con matices entre la luz frontal y las sombras marcadas- acompaña y guía los cambios de tiempo. La convención teatral es intimista y propone un estilo confesional. Asimismo, concentra la atención en el texto dramático y su sonoridad; otorgando, por momentos, una rítmica sonora más que atractiva. Cuenta con un equipo actoral solvente en el manejo del estilo que la convención propone; destacando especialmente la interpretación  del protagonista -quien propone un cuidado desarrollo corporal a los diferentes momentos del personaje-.

    Sin embargo, la obra tiende a decaer después de haber develado su conflicto principal -el estado de salud del protagonista y su relación con los otros personajes-, decantando en momentos excesivamente retóricos y con carencia de acción; lo cual pone al montaje en riesgo de caer en una redundancia rítmica.

    ‘Salir’ apuesta por el riesgo en un montaje poco convencional para la escena limeña. Y, si bien presenta algunas debilidades mencionadas líneas arriba, consigue sostener al espectador a través del planteamiento eficiente del universo del protagonista y de un sensible manejo del drama familiar.

    (*) Se usa el término ‘actor/personaje’ tanto por la neutralidad y sobriedad que presenta la propuesta como por el hecho que los cambios en los personajes son sutiles y pasan por detalles mínimos -como los del padre/enfermero, la madre/doctora o las diferentes edades del protagonista y sus amigos-.

    (**) Foto tomada de aquí.

    Dirección: Daniel Amaru Silva, Rodrigo Chávez.
    En escena: Carlos Mesta, Evelyn Ortiz, Nicolás Fantinato, Óscar Meza, Alexa Centurión.
    Dramaturgia: Daniel Amaru Silva.
    Vestuario: Jazmín Perea.
    Arte: Aarón Rojas, Blanca Martínez.
    Iluminación: Cesar Fe.
    Producción General: Soma Teatro, Sala de Parto.

  • INCURSIÓN. Encuentro de improvisación por contacto

    perro foto
     

    Es uno de esos casos poco usuales donde un evento cultural e independiente tiene más de 5 años replicándose. El ‘Encuentro de Improvisación por contacto bajo la Luna’ congrega, cada mes, a un grupo distinto de bailarines y músicos cuyo deseo es encontrarse desde la ejecución de sus saberes y prácticas.

    Este encuentro, que nació como un espacio de improvisación en la vía pública, ha ido mutando y encontrando su camino. En la actualidad, es un proyecto que se desarrolla de manera itinerante en diferentes espacios vinculados a las artes escénicas y de movimiento. Además, incluye actividades pedagógicas, a través de la realización de talleres de prácticas escénicas.

    El pasado 26 de septiembre la cita fue en la casa de la compañía de circo y danza ‘Agárrate Catalina’. El taller dictado por José Avilés – miembro del Colectivo Perro Volador – inició la jornada. Ejercicios de movimiento, contacto y desplazamiento, a través de dinámicas personales y grupales, son guiados en un ambiente calmo. Mientras, simultáneamente, van llegando quienes serán participantes del segundo bloque del encuentro: la sesión de improvisación por contacto.

    El equipo que organiza el encuentro se reparte labores. Y como en muchas actividades independientes, los colaboradores cumplen más de una función. Así, por ejemplo, quienes atienden en la puerta se dan el tiempo para ser parte del taller. También se observa a alguno de los talleristas incorporar, por momentos, su cámara de video y registrar fragmentos de la sesión. Incluso, Renzo Zavaleta, artífice principal de este encuentro, participa como tallerista; siendo un facilitador desde la práctica. Este accionar múltiple, por parte de los involucrados, no genera caos; por el contrario, construye la atmósfera de libertad que será propicia para incitar al movimiento y al encuentro.

    Antes de concluir el taller, los participantes tienen una breve conversación de intercambio y evaluación. Comparten sensaciones y puntos de vista. Muchos de ellos no se retiran; toman un breve descanso y reingresan al espacio de trabajo. También serán parte de la improvisación grupal.

    Mientras tanto, el espacio empieza a ser tomado por los recién llegados. Así, quienes participarán del encuentro, se distribuyen a lo largo del salón e inician su calentamiento. De igual modo, dos músicos buscan su lugar e instalan sus equipos. Raúl Jardín – con sus sintetizadores – y Veronik Valium – con su voz y el vibrar de una flauta traversa – se encargarán de proponer un ambiente que genere, poco a poco, una energía colectiva compartida.

    Poco después Renzo Zavaleta da la bienvenida a los participantes, y así empieza formalmente el encuentro. Sin embargo, muchos cuerpos ya han iniciado su proceso de reconocimiento. Y es que el compartir intereses, espacio y la voluntad de estar ahí, son razones suficientes para ir en la búsqueda del otro.

    Los sonidos viajan de lo sintético a lo vibracional, de referencias tribales a voces que invitan a la ensoñación. En medio de esta atmósfera los cuerpos van tomando riesgos en su encuentro. Dúos, tríos y grupos se juntan y se alejan; componiendo, en distintos puntos del espacio, imágenes simultáneas y fugaces.

    Las diferencias técnicas y formativas – el grupo de participantes está compuesto por bailarines de distintos niveles, actores, científicos sociales y aficionados – no son obstáculo para reconocerse con – y en – el otro. Y aquí cabe resaltar la acción de los colaboradores del Colectivo Perro Volador; quienes, siendo parte de la masa en movimiento, se dan el tiempo para observar que todos los participantes se encuentren integrados.

    Son más de las 10.00 p.m. cuando concluye la improvisación física. Más no lo hace el encuentro; aún hay tiempo para compartir unas frutas o un sorbo de agua. Para comentar sensaciones e intercambiar puntos de vista.

    ¿Cómo se logra que más de 30 personas lleguen – por su propia voluntad – a un lugar con el único objetivo de encontrarse con otros a través del movimiento?, es una de las primeras preguntas que surgen al concluir el encuentro. Más aún, al conocer que esta dinámica se repica mensualmente.

    La siguiente pregunta sería cómo hacer que estas dinámicas puedan tener un mayor alcance?

    Por lo pronto, espacios adecuados para trabajar, costos accesibles, la inclusión de un espacio pedagógico y un equipo con voluntad de continuidad y crecimiento; son razones para especular que cada encuentro será  un motivo para juntarse desde el cuerpo.

    (*) Texto escrito a partir de la observación del ‘Encuentro de Improvisación por contacto bajo la Luna’ realizado el sábado 26 de septiembre del 2015 en ‘Agárrate catalina’.

    (**) Foto tomada de aquí.

    (***) Más información sobre el Colectivo Perro Volador aquí.

    (****) Más información sobre Agárrate Catalina aquí.

    Entrevista a Renzo Zavaleta, del colectivo Perro Volador.

  • CRÓNICA. Los regalos

    ‘Los regalos’, es una propuesta escénica producida por la ‘Compañía de Teatro Físico’ y dirigida por Fernando Castro.  Este montaje se presentó, entre el 28 de agosto y el 20 de septiembre, en la sala del Teatro Ensamble De Barranco.

    ‘Los regalos’, es una puesta en escena que plantea un efectivo diálogo entre los lenguajes del teatro físico, la acrobacia y el clown. Suma a ello, el uso de máscaras y la presencia de video animación; los cuales suman y fortalecen una cuidada propuesta estética.

    El inicio del montaje presenta una imagen estática – dos personajes frente a frente, donde uno porta una maleta – a la cual se retornará a medida que se desarrolle la obra. Esta imagen ofrece un detalle esencial en la propuesta estética y del discurso escénico de la obra: la cabeza y el rostro de los personajes están definidas por la presencia de máscaras.

    Luego de esta primera imagen se desarrolla un conjunto de escenas, las cuales funcionan como presentación de los personajes: un padre y sus dos menores hijos. Estas escenas muestran, a través de la cotidianidad expuesta en cada una de ellas – un viaje en auto, el momento del almuerzo, una pelea entre hermanos, los juegos de ambos, la hora de acostarse, etc. – distintos detalles acerca de la vida y las relaciones entre los tres miembros de la familia.

    Así, se puede conocer que estos tres hombres viven juntos – sin mujeres -, que el hermano menor es bastante pequeño, que la familia tiene dificultades económicas y que el padre tiene serios problemas de comunicación con sus hijos – llegando, incluso, a resolver una situación por medio de la violencia física -.

    Pero, además de lo mencionado, estas escenas permiten apreciar matices sensibles de las relaciones entre los personajes. Logrando mostrar distintos vínculos entre ellos: sus cercanías, distancias y complicidades; los celos, las reconciliaciones y las demostraciones de afecto; la ternura, el respeto, el temor, la soledad. En esencia, las complejidades de las relaciones familiares.

    Toda esta información, repartida con tino y sensibilidad, es expuesta sin el uso de la palabra hablada; apostando por construir un discurso a partir de las acciones y pausas de los cuerpos de los intérpretes. Y es que, ante la presencia de las máscaras, que reduce el gesto facial de los personajes a una sola imagen estática, se opta por un cuidadoso e inteligente trabajo de composición escénica. De manera tal que, mientras las acciones corporales grafican una situación específica, la ubicación de los personajes en el espacio, la velocidad de sus movimientos y la construcción de ‘gestos’ a través del cuerpo, permiten sumar detalles que constituyen los matices de las relaciones a los que se hacía mención líneas arriba.

    A ello se debe agregar la prolijidad en la presencia y uso del vestuario y la utilería. Siendo elementos que ofrecen detalles que aportan para la identificación de los personajes, su contexto y las dinámicas que existen entre ellos.

    La descripción planteada, sobre la primera parte del montaje, bien podría aplicarse para los recursos escénicos que conforman la segunda parte del mismo. Sin embargo, el efecto emocional de los detalles expuestos cobrará mayor potencia hacia el final de la puesta en escena. Y es que, la primera parte concluye con la partida del hijo mayor del núcleo familiar; y la segunda inicia con el retorno de éste, mucho tiempo después (aquí es donde reaparece la imagen del inicio del espectáculo), a visitar a sus familiares.

    Esta segunda parte expone una evolución en el tiempo de los personajes, donde los hijos son adultos y el padre es un anciano. El paso del tiempo no solo se evidencia por medio de los cuerpos, expuesto magistralmente por los intérpretes, sino también en las relaciones  entre los personajes. Así, la complicidad entre los hermanos desaparece, mutando en gestos de respeto y distancia. Lo mismo sucede entre los hijos y el padre, observándose mayor cercanía y contacto entre éste y el hijo menor; quien es el que se hace cargo de su cuidado.

    Esta dinámica de afecto distante – propio de las relaciones masculinas en una sociedad machista –  se mantendrá hasta el final de la obra; donde el hijo mayor parte nuevamente, alejándose de su padre y de su hermano.

    ‘Los regalos’ logra así conmover a un público que, a lo largo de dos grandes cuadros que muestran tiempo y contexto de una familia, es invitado a ejecutar una labor de lectura y escritura del montaje. Es así que el espectador es quien aporta y completa el componente emocional –e incluso, el narrativo – de una historia sencilla en cuanto a su anécdota, pero abundante en detalles y matices.

    Este texto no podría  concluir sin hacer mención a la presencia del video. Proyectadas sobre el fondo del escenario, las animaciones cumplen roles técnicos – de tránsito entre escenas -, narrativos – mostrando la compra de los regalos y contextualizando el factor económico – y estéticos -la belleza de sus imágenes, a partir de una estética cercana al cómic, y el tiempo de sus transiciones, dialogan con un espectáculo planteado desde la acción, la pausa y la contemplación -.

    Asimismo, vale mencionar el uso de los elementos escenográficos. Y es que, a partir de la presencia y uso múltiple de dos mesas de madera, los personajes construyen distintos escenarios y contextos.

    Finalmente, se debe destacar los momentos de presencia de la acrobacia. Quizá lo más destacable, además de la gran calidad técnica con que se ejecutan – pese a las dificultades técnicas que plantea el uso de la máscara –, es su aparición dentro de la dinámica de las acciones de los personajes. Evitando, de esta manera, una presencia gratuita y centrada en la demostración de destrezas.

    ‘Los regalos’ es un espectáculo que parte de una anécdota familiar para construir un imaginario desde el silencio, la contemplación y la ternura. Evita el lenguaje oral y el recurso del gesto facial. Para ello recurre a las máscaras; las cuales, al contar con el dominio en su uso, potencian el discurso del cuerpo de los intérpretes. Y es así que – a partir de la anécdota principal y sus variantes – los cuerpos, las máscaras y el silencio componen un espectáculo que vincula al espectador y lo invita a decir(se) y completar(se) lo que estos hombres-personajes no pueden decirse.

    (*) Foto tomada de aquí.

    Dirección: Fernando Castro.

    En escena: Diego Cabello, Eduardo Cardozo, Miquel De La Rocha.

    Idea Original: Diego Cabello, Fernando Castro.

    Dramaturgia: Fernando Castro, Federico Abril.

    Realización de máscaras y dirección de arte: Ana Cecilia Chung.

    Vestuario y asistencia de arte: Alonso Núñez.

    Música Original: Giovana Núñez (La lá).

    Video y diseño gráfico: TAG Estudio Gráfico.

    Asistencia de dirección: Telmo Arévalo.

    Producción general: Compañía de Teatro Físico.
     

  • CRÓNICA. Gol

    ‘Gol’ es un montaje teatral dirigido Roberto Ángeles; quien, además, escribió la dramaturgia junto a José Diez Canseco y Fernando Luque. Este montaje tuvo  una breve temporada, entre el 19 y 22 de junio, en el Teatro de la Universidad del Pacífico. Posteriormente se presentó, entre el 16 de julio y el 16 de agosto, en el auditorio del ICPNA de Miraflores.

    ‘Gol’ se desarrolla, inicialmente, a través de una propuesta física, gestual y coreográfica; para luego concentrar su apuesta en escenas donde el peso recae en la interpretación naturalista de los textos. Así, la puesta en escena empieza desde que el público ingresa a la sala, ya que se puede observar al grupo de actores trabajando en el escenario. Inicialmente, sus acciones están vinculadas a su preparación actoral – calentamiento vocal, estiramiento corporal, ejercicios de dicción -¸ para luego transformarse en un conocido juego de recreación futbolística: el ‘camotito’.

    Cabe mencionar que durante el desarrollo de estos momentos de preparación – ‘futbolística’ y actoral – son los propios actores quienes se encargan de anunciar la primera, segunda y tercera llamada; para posteriormente dar la bienvenida al público e iniciar ‘formalmente’ la función.

    A partir de ese momento se presentan – a través de coreografías, acciones y gestos colectivos – elementos que componen el universo simbólico del fútbol. Así, por ejemplo, se representan secuencias de calentamiento, de acciones de juego, de reclamo y de festejo. Además, se incluyen gestos propios del imaginario del hincha: miradas y gestos de expectativa, festejos y lamentos.

    Concluido este momento, que propone el contexto – temporal y emocional – donde se sitúa parte importante de la obra, el montaje plantea un viaje en paralelo entre dos tiempos de un mismo personaje: el actual, donde el protagonista duda acerca de suicidarse; y el pasado, donde recuerda episodios de su niñez, sucedidos durante las semanas en que se jugaron las eliminatorias mundialistas para México ’70.

    Aquí cabe destacar que el trabajo colectivo de los actores durante el inicio de la obra, construyendo imágenes como individuos anónimos parte de una misma masa, cobra mayor sentido al ser el antecedente a la manera en que será representada la historia. Y es que, las reflexiones del protagonista (su situación actual) son representadas – a modo de desdoblamiento – por cuatro actores; con cuatro voces, recuerdos y puntos de vista distintos. Y son esos mismos cuatro actores los que van intercambiando roles para representar los personajes – el niño, el padre, la madre, el profesor, el amante -, que forman parte de las memorias del protagonista (el pasado).

    Así, ese viaje entre dos tiempos permite apreciar – representados – hechos y situaciones de la niñez del protagonista; además de ofrecer los puntos de vista – muchas veces contradictorios – de las cuatro voces que conviven en la mente de éste.

    De esta manera, sucesos como las peleas entre sus padres, su primera vez en un estadio, su relación emocional con el fútbol, la aparición del amante de su madre, el suicidio de su padre, su búsqueda de afecto por medio del entrenador de fútbol, y el castigo que le impide ver el último partido clasificatorio de la selección, son expuestos y, a la vez, analizados desde la(s) perspectiva(s) del protagonista.

    Este juego de tiempos y roles que propone ‘Gol’ se sostiene tanto en la organización de su estructura dramática, como en los elementos que la habitan. Y es que este esquema dinámico de cambios constantes no sería efectivo si no contara con un elenco solvente, tanto en el manejo del texto, como en el trabajo corporal – salvo una observación en la caracterización estereotípica del personaje femenino -.

    Asimismo, la austeridad en el vestuario – la misma ropa de entrenamiento que portaban los actores al inicio -, utilería y escenografía – no más de media docena de elementos inteligentemente dispuestos y reubicados -, ofrecen la oportunidad de una construcción de las convenciones teatrales a partir del trabajo del actor. Permitiéndose así, proponer el universo lúdico y complejo que plantea el montaje sin depender de elementos distractores.

    No puede dejar de mencionarse el acertado manejo del ritmo a lo largo de todo el montaje. Tanto en la construcción y tránsito entre escenas y tiempos, como en la mirada global del espectáculo – desde que entra el público, hasta que se apaga la última luz -.

    Sin embargo, vale la pena hacer algunas anotaciones respecto al texto. Si bien no es el interés de este espacio hacer análisis literario, cabe hacer mención de algunos detalles que desentonan con el funcionamiento del resto del montaje. Estas observaciones están vinculadas a datos específicos relacionados al fútbol y al discurso final del protagonista. Y si bien las primeras pueden interpretarse como ‘licencias’ (el hecho que en el montaje pasan varios meses entre el primer y el último partido de la selección, cuando en realidad toda la eliminatoria se jugó a lo largo de un mes; o que existan cánticos de tribuna, aparecidos en las décadas de los ’90, en un partido jugado en 1969), resulta extraño que en el discurso final del protagonista – antes de su decisión frente al suicidio – haga un paralelo entre su vida, el fútbol y el Perú y no haga mención a la vida del país durante la década previa. Y si bien podría parecer un pedido exagerado – o que queda sobre entendido -, el hecho de que se mencione el contexto político durante su niñez – el golpe de Estado de Velasco, la expulsión del padre del periódico por sus ideas políticas – y se omita lo sucedido durante los siguientes 20 años – teniendo en cuenta el estado desastroso y caótico del Perú a finales de los años ’80 -, mientras se pretende asociar la vida personal con la historia del país, en un discurso de varios minutos, resulta ser una omisión más que importante y bastante extraña.

    ‘Gol’ presenta una exploración de un drama familiar desde la memoria de uno de sus protagonistas; teniendo como contexto del recuerdo los partidos de la selección peruana de fútbol previos a su clasificación al Mundial de México ’70. Para ello se vale, principalmente, de los recursos dramáticos de los actores; así como de una inteligente propuesta de iluminación, escenografía, vestuario y utilería – todas de carácter minimalista -.

    Este montaje teatral combina, dentro de un mismo universo estético, dos formas de abordar la interpretación. Una más física, visual y  poética, y otra más asentada en la interpretación de los textos. En ambos casos, el trabajo de dirección consigue que los dos universos dialoguen. Este abordaje es parte fundamental de una estructura dramática que viaja, también, en dos tiempos; dentro de los cuales los intérpretes intercambian de roles con gran efectividad.

    (*) Foto: tomada de aquí.

    Dirección: Roberto Ángeles.

    Elenco: Rodrigo Palacios, Sebastián Monteghirfo, Juan Carlos Pastor, Nicolás Galindo.

    Jefes de escena: Alejandro Guzmán, Luben Petkoff.

    Asistencia de Dirección: José Diez Canseco.

    Movimiento: Sebastián Rubio, Gabriel Gonzáles.

    Vestuario: Rodrigo Palacios.

    Escenografía: Eduardo Camino.

    Realización de escenografía: Paulino Quispe.

    Dramaturgia: José Diez Canseco, Fernando Luque y Roberto Ángeles.

    (**) ‘Gol’ está inspirada en la obra ‘Historia de un gol peruano’ de Alfredo Bushby.
     

  • CRÓNICA. Los mellizos muertos de Risa

    ‘Los mellizos muertos de risa’ es el más reciente trabajo de Panparamayo Teatro. Dirigido por Mario Ballón, el montaje se apoya en ciertas características que definen las propuestas de este colectivo teatral: universo juvenil, uso del humor, juegos de palabras, caos organizado, convivencia de estilos y lenguajes, guiños al absurdo y referencias a la realidad.

    A continuación se transcribe un fragmento de la sinopsis de la obra copiada de sus espacios de difusión:

    «Luna se escapa de la cárcel y llega al Perú para buscar a su hermano Neptuno. Juntos planearon la muerte de su madre hace más de cinco años. Luna se quedó en su país pagando la pena por el matricidio; mientras Neptuno huyó y se instaló en Lima. Aquí se hace llamar Alan Rodríguez y administra un bar barranquino donde vive con Sol, una brasilera que conoció en la 73 y que contrató como mesera. León es un cliente que ha empezado a acudir al lugar para escuchar a Risa, una cantante que quiere vivir cada minuto como si fuera el último.”

    La puesta en escena se desarrolla en un local nocturno del distrito de Barranco. La elección de este espacio no es gratuita, dado que la mayor parte de la historia a representar acontece en un bar. Es acá donde radica uno de los méritos de esta puesta en escena: la adecuada apropiación del espacio. Esta se grafica en que, luego de tener distribuido al público en mesas, sillas y bancas, quedan disponibles la barra, un tabladillo, tres pasillos y dos pequeños salones. Estos espacios son utilizados como escenario para el desarrollo del montaje; cumpliendo tanto su rol de espacio físico – como pasillo, tabladillo, barra, etc. –, como simbólico-teatral – representando una calle, la casa de uno de los personajes, etc. -.

    De esta manera, el público es testigo cercano de un montaje que se desarrolla en un espacio – un bar – que es simultáneamente real y ficcional. Ello, sumado a que algunas escenas – dependiendo de la ubicación de cada espectador – se desarrollan entre el público, genera la sensación de presenciar, de manera in-voluntaria, el cotidiano y los dramas de otras personas.

    Es oportuno agregar, que la alternancia en el uso de los espacios en cada escena, así como la adecuada iluminación de cada uno, impone un ritmo que mantiene alerta al espectador; además de invitarlo a reconocer el valor simbólico de cada ambiente.

    ‘Los mellizos muertos de risa’ propone una diversidad de estilos y lenguajes. Así, si bien la mayor parte de las escenas ofrecen una interpretación naturalista – fresca y ligera, casi cotidiana -, existen momentos que se desarrollan por medio de la música y el canto; tanto en cuadros de corte simbólico – los personajes expresando sus emociones por medio de canciones –, como en momentos ‘realistas’ – ejecución de un tema musical, como parte del espectáculo del bar de la ficción -. Asimismo, el montaje presenta algunas escenas que se apoyan en el movimiento, recurriendo a la abstracción y al simbolismo, y otras expuestas en clave de farsa teatral.

    La dramaturgia plantea una historia que se desarrolla en un tiempo de estabilidad; el cual se verá alterado por el arribo de un personaje. Así, aunque no se aprecie del todo la actividad regular del bar – negocio, vivienda y espacio donde ocurre la mayor parte de la acción -, queda claro que antes de la llegada de ‘Luna’ el sistema que sostenía al local – y a la familia – funcionaba con dos de los personajes en la administración y atención al público; y otros dos encargados de los espectáculos a ofrecer. Posteriormente, a medida que se desarrolla la acción y la presencia de ‘Luna’ en el bar es cada vez mayor – sumada a las intervenciones del personaje de ‘León’ -, la tranquilidad da paso al conflicto, mientras se van develando los secretos y mentiras con los que carga cada personaje.

    De esta manera, guiado por el ritmo en el uso de espacio, viajando entre diferentes estilos y lenguajes, y siguiendo las tensiones propuestas en la dramaturgia, el espectador llega a dos momentos culminantes: aquel en el que conoce la relación entre todos los personajes y, especialmente, el instante en que la verdad les es revelada a ‘Luna’. Luego de ello, la espera por un desenlace se hace extensa y el ritmo decae.

    Y es que, este es un montaje que acumula tensión por un tiempo prolongado – concentrándose en que ‘Luna’ no se entere la verdad sobre su madre – y luego la libera, develando los misterios que guardaba. Posteriormente, la historia continúa, pero no hacia un desenlace. Lo hace abriendo nuevas líneas dramáticas: la ruptura de la relación entre ‘Neptuno’ y ‘Sol’, el encuentro de  ‘Luna’ y su madre, y la relación de ‘León’ con ambas mujeres. Esta dispersión de la atención dramática impide que el montaje vuelva a generar tensión con la misma intensidad que había logrado. A ello se suma que la mayoría de estas escenas llevan una pesada carga retórica; en un intento de explicar, apoyándose principalmente en la palabra, las emociones y reflexiones de cada personaje.

    Llegado a este punto, se suma que ‘Los mellizos muertos de risa’ trabaja con intérpretes que, en su mayoría, no han sido formados como actores o actrices. Esto hace que existan algunas deficiencias de técnica vocal. Y si bien ello no genera problemas durante la mayor parte de la obra – ya se mencionó anteriormente el estilo cotidiano de la interpretación -, los problemas de dicción, de proyección de voz y de manejo de ritmo en el texto, atentan contra del montaje una vez que los misterios han sido resueltos, las tensiones han disminuido y el desenlace se posterga.

    ‘Los mellizos muertos de risa’ es un montaje teatral que atraviesa las fronteras de los estilos y los lenguajes; permitiéndose ser simultáneamente narrativo y poético. Discurre con la misma frescura por la representación naturalista y por la abstracción del movimiento. Asimismo, recurre al código del musical con la misma efectividad con que se acerca a la farsa. Propone un atractivo uso del espacio; tanto a nivel funcional, como en la concepción y percepción de lo real y lo ficcional.

    Y si bien no es de interés de este espacio hacer análisis dramatúrgico – más cercano al análisis literario que a la acción teatral – no se debe evitar mencionar que el montaje se afirma en una dramaturgia narrativa y poética. En ella se presenta una situación, para luego exponer un conflicto; el cual logra generar tensión y expectativa. Sin embargo, esta tensión decae una vez que  los misterios que la sostenían son develados, y que el desenlace se posterga.

    (*) Foto tomada de aquí.

    ‘Los mellizos muertos de risa’ se presentó en el bar Lion’s Head – Av. Grau 268, Barranco -.

    Fechas: Viernes 12, 19 y 26; y sábados 13, 20 y 27 de junio. Jueves 2 y 9 de julio; y viernes 3 y 10 de julio.

    Dirección general y dramaturgia: Mario Ballón.

    En escena: Nina Mutal, Tatiana Vizcarra, Gabriel Zambrano, Leslie Guillén, José Avilés, Feffo Neyra.

    Letra y música compuesta por el elenco de la obra.

    Diseño de luces: Ricardo Delgado.

  • CRÓNICA. Cuento acabado

    ‘Cuento acabado’, dirigida por Mirella Carbone – y presentado por Andanzas-PUCP (*) -, inauguró el XXVII Festival Internacional Danza Nueva organizado por el Instituto Cultural Peruano Norteamericano. Las funciones se realizaron entre el 11 y el 13 de junio, en el auditorio de la sede del ICPNA de Miraflores.

    ‘Cuento acabado’, es un montaje de danza contemporánea que se nutre del imaginario de los cuentos de hadas; principalmente, los recogidos por los hermanos Grimm. Desde este universo se propone una atmósfera de misterio y ensoñación; la cual, apoyada en un efectivo diseño de luces y de sombras, sostiene el desarrollo de la obra.

    La puesta en escena propone una estructura que articula la presencia, alternada o simultánea, de cuadros (mini-escenas teatrales en las cuales destaca la presencia de una imagen, una acción o la repetición de un movimiento) y secuencias de movimiento. Esta combinación le otorga a la obra la oportunidad de contar con recursos para un atractivo uso del espacio escénico y un efectivo ritmo visual; proponiendo nuevos estímulos y asociaciones – sean cuadros o secuencias – al espectador.

    A ello se suma el uso de elementos con un potente valor simbólico y una posibilidad de lectura bastante amplia. Así, la presencia permanente de una puerta, o la aparición de una escopeta, sirven tanto para asociar los elementos a alguna historia – ‘Hansel y Gretel’ o ‘La caperucita roja’ – como para invitar a reconocer las diferencias entre los espacios de peligro y los protegidos. Asimismo, la presencia reiterada de una manzana – o de varias de ellas – permite asociar las imágenes presentadas a los universos de ‘Blancanieves’, el libro del ‘Génesis’ del Antiguo Testamento o la leyenda de Guillermo Tell – una escena donde varios de los intérpretes llevan manzanas sobre las cabezas no da lugar para el error -.

    Dicho esto, cabe apuntar que el inicio del montaje propone una sucesión de metáforas que plantean lo que resultará ser la estética y la atmósfera general de la obra:

    Se inicia con la presencia de una puerta que demarca un ‘afuera’ del hogar protegido (¿el bosque?); continúa con el desarrollo de una acción-imagen que refiere al cuento de ‘Hansel y Gretel’; le sigue la aparición de un grupo de personajes que representan simbólicamente a una manada de lobos-hombres; ello tiene como consecuencia la construcción metafórica, por medio del accionar de estos personajes, de un espacio que representa al bosque de los cuentos de hadas; y, posteriormente, muestra a una salvaje ‘caperucita’ – más tarde será Rapunzel – acosada por un lobo y luego empoderada con un arma.

    Este primer tramo plantea, con notable capacidad, el universo estético de la obra: logra generar un ambiente de misterio, inserta la imagen de lobos sin necesidad de ‘animalizar’ los cuerpos de los intérpretes, propone imágenes asociadas a más de un cuento de hadas e incluye la imagen-concepto del espacio escénico como un bosque.

    Sin embargo, posteriormente la obra irá decantando por otros universos; en los cuales se alternarán las metáforas asociadas a los cuentos de hadas con otras vinculadas a las relaciones humanas y sociales. Y así, las primeras escenas que se proponen fuera del imaginario del cuento de hadas refieren a un abuso sexual por parte de un sacerdote y a un asalto callejero. En ambos casos se aprecia una relación entre un hombre-agresor (¿lobo-hombre al fin y al cabo?) y una mujer víctima; lo cual será una constante.

    De esta manera se devela una nueva estructura dentro de ‘Cuento acabado’. Similar a la organización de recursos escénicos – alternancia y simultaneidad entre cuadros, secuencias, elementos simbólicos –, esta ‘estructura de contenidos’ propone alternancia entre la estética y los referentes de los cuentos de hadas planteados anteriormente, con las escenas que desarrollan situaciones de abuso contra las mujeres.

    Es en esta nueva estructura donde ‘Cuento acabado’ muestra debilidades de forma y genera cuestionamientos de contenido. Y es que, a medida que se desarrolla el montaje, las referencias hacia los cuentos de hadas se hacen cada vez más esporádicas y superficiales; apoyándose principalmente en el uso de los elementos-símbolo mencionados líneas arriba. Ello, si bien puede ser atractivo a nivel visual, invita a una lectura confusa sobre la propuesta; ejemplo de ello es la importante y reiterada presencia de manzanas que se asocian – por el uso que se les da – a historias que no tienen vínculo con los cuentos de hadas.

    Así, a medida que el imaginario de los cuentos de hadas se hace más liviano y eventual, emergen escenas donde la temática principal se refiere a situaciones de violencia contra la mujer. Es en este punto donde la obra inicia un camino en el cual la redundancia en el discurso afecta su desarrollo. Y es que la reiteración de cuadros donde las mujeres son violentadas por los hombres – más allá de una posible interpretación de personajes de cuentos atacados por lobos – debilita el ritmo visual y ‘perceptual’ del montaje. Pues, si bien se observan escenas intensas y atractivas, elaboradas con destreza en el manejo de los recursos coreográficos, la reiteración de contenidos de seducción, agresión, fragilidad y dependencia lleva la obra por un cauce predecible y sin matices; ausente de una direccionalidad clara en el ritmo y en el discurso. Además de ello, termina proponiendo una lectura de las relaciones basada en estereotipos y clichés: mujeres frágiles, manipulables, bobas; hombres bestias, cazadores, agresores.

    Hacia el final, el montaje presenta momentos donde el ingreso de utilería – una mesa en un caso; ramas portadas por los intérpretes, en otro – resulta importante para la construcción de escenas; las cuales, si bien reafirman la calidad en la composición visual y de movimiento, no aportan significativamente al ritmo o al concepto de la obra.

    ‘Cuento acabado’ es un montaje que se sostiene a partir de la construcción coreográfica y de cuadros teatrales; los cuales destacan por su composición plástica, valor simbólico, destreza física e interpretativa  y una más que eficiente dirección coreográfica. Se apoya, a su vez, en un adecuado diseño de luces y sombras; el cual, junto con la propuesta sonora y musical, aporta a la construcción de una atmósfera de misterio y ensoñación. Asimismo, presenta una muy atractiva estructura general; la cual se desarrolla entrelazando cuadros y coreografías, símbolos y universos. Sin embargo, este trabajo presenta deficiencias en la claridad conceptual y/o la direccionalidad de la propuesta; lo cual genera cierta ruptura en la continuidad – rítmica y conceptual – de la obra, sensación de caos, redundancia en cuanto a forma y contenido, y la presencia de estereotipos que ofrecen una mirada bastante plana de las relaciones sociales y de la violencia de género.

    (*) El programa de mano entregado los días de funciones de ‘Cuento Acabado’ se refiere a Andanzas-PUCP como ‘Grupo de Danza Contemporánea de la Universidad Católica del Perú’; hecho que llama la atención porque utiliza el término ‘grupo’ – el cual refiere a un espacio de investigación y creación conjunta y permanente entre un colectivo de artistas – para definir un espacio institucional que desde su fundación tuvo un carácter prioritariamente pedagógico.

    Llama la atención, también, que ‘Cuento acabado’ sea el primer espectáculo producido por Andanzas – PUCP, en sus más de 20 años de existencia, que no cuenta con ningún intérprete que provenga de sus canteras formativas; siendo todos los bailarines profesores de la institución formados en otros espacios. Sería deseable, en un futuro próximo, poder observar obras de Andanzas – PUCP dirigidas y/o interpretadas por las nuevas generaciones formadas en sus espacios pedagógicos; tanto de las promociones egresadas de su diplomado, como de las que empiezan a egresar de su facultad.

    (**) Foto: tomada de aquí.

    Dirección: Mirella Carbone.

    Asistencia de dirección: Pachi Valle Riestra.

    Intérpretes: Marlon Cabellos, Cory Cruz, Margot Lozano, Christian Olivares, Lorna Ortiz Adoum, Carola Robles, José Alejandro Ruiz Subauste, Cristina Velarde.

    Diseño de vestuario: Sumy Kujon.

    Realización de escenografía: Michael Gómez.

    Fotografía: Prin Rodríguez.

    Diseño de luces: Luis Tuesta.

    Tramoya: Mimma Carbone, Urpi Elorrieta.

    Composición musical / Edición y remezcla de piezas: Rodrigo Sarmiento, Esteban Varela.

    Producción: Especialidad de Danza. Facultad de Artes Escénicas. Pontificia Universidad Católica del Perú.